by Roberto Aguirre | Nov 29, 2007 | Noticias Paranormales y Curiosas, Sin Categoría
Retiran obras tras polémica
Deciden desmontar la muestra que molestó a embajada de Irán
Héctor Figueroa Enviadonacional@nuevoexcelsior.com.mx
PUEBLA 29-Noviembre-2007. La noche del pasado martes fue retirada del museo San Pedro de esta ciudad la obra El Origen del Mundo, del artista plástico marroquí Fouad Bellamine, la cual formaba parte de la exposición Espejismos, organizada por la curadora Aziza Alaoui.
La muestra causó la ira del embajador de Irán en México, Mohammad Hassan Ghadiri Abyaneh, el pasado 16 de noviembre, día de la inauguración, porque a decir del diplomático representaba una “gran ofensa en contra del Islam”.
El representante del gobierno iraní amenazó con romper relaciones diplomáticas con nuestro país, en caso de no desmontarse El Origen del Mundo, una serie de vaginas humanas cubiertas por una figura que asemeja una mezquita musulmana.
Luego de las insistentes amenazas de Ghadiri Abyaneh, tanto Alaoui como Fouad Bellamine determinaron el martes retirar de la exposición las 40 gráficas que causaron el encono iraní y pusieron en riesgo de fractura las relaciones entre México y ese país.
Aun cuando empleados del museo San Pedro consultados por este diario señalaron que representantes del gobierno federal habrían influido para que se retirara dicha obra, en entrevista con Excélsior, la curadora Aziza Alaoui dijo que la decisión fue tomada sólo por los artistas.
“Tenemos que reconocer que el embajador, la embajada de Irán, hizo mucha presión y decidimos sobre todo él (Fouad Bellamine) hacerlo de la manera más práctica para no causar problemas entre ambos países”, apuntó.
La semana pasada, el diplomático iraní también amenazó, mediante una carta dirigida al gobierno mexicano, “boletinar” a todo el mundo islámico al artista marroquí y catalogarlo como “enemigo del Islam” y “blasfemo del Corán”.
El Origen del Mundo, dice Aziza Alaoui, es un homenaje a una pintura homóloga del artista francés Gustave Courbet, que muestra una vagina y que en su tiempo fue censurada y advierte que “el arte debe seguir caminando hacia la libertad”.
“Es una exposición de arte, pintura, video, fotografía, caligrafía de enorme calidad plástica que abrió la novena edición del Festival Internacional de Puebla, y significa un punto de partida para que en México y occidente se conozca el arte de Oriente Medio”, comentó.
Concluyó que para la mayoría de la población América, “el mundo árabe es sólo guerra, fanatismo, terrorismo y discriminación hacia la mujer y mi idea, a través de esta exposición, es presentar otra faceta de Medio Oriente”.
El embajador de Irán hizo mucha presión y decidimos (retirar la obra) de la manera más práctica para no causar problemas.”
Dijo Aziza Alaoui curadora de la muestra.
Es muy triste, por lo menos para mí, que el “terrorismo islámico” haya llegado a México, y no puede ser catalogado de otra forma, no se necesita hacer estallar una bomba para describir como terrorismo esta presión que el gobierno de Irán efectuó sobre México, y no podría culpar al gobierno federal mexicano de su presunta “cobarde” actitud; al presionar para que se retiraran las obras, supongo que ya tiene ya bastantes problemas con el terrorismo del narcotráfico, para poder afrontar los embates del terrorismo político-religioso-musulmán.
Es una verdadera desgracia, en todos sentidos, nuestra libertad, nuestro laicismo, nuestra dignidad como cobijo de artistas de todas partes del mundo; ha sido violentada por el terrorismo islámico, estoy muy triste por este hecho lamentable en contra de la libertad artística, uno de los más apreciados tesoros de nuestro mundo occidental, que ahora nos ha sido robado.
by Jorge Armando Romo Bonilla | Oct 15, 2007 | Opiniones, Sin Categoría
Hace tiempo me encontré en
canal 22 una entrevista especial a
Jaime Maussán ofrecida por la periodista cultural
Jacaranda Correa. El tema a tratar fue el supuesto y dudosísimo caso del humanoide de Yucatán. En el transcurso de aquella charla, el gurú de los OVNIs en México hablaba sobre la veracidad del supuesto vídeo y de los casos
extraterrestres que según él se presentan frecuentemente en todo el mundo. El especial finalizó con un comentario de la conductora acerca de la controversia que ese supuesto caso había generado así como la neutralidad y pluralidad de aquel medio al presentar todo tipo de información interesante para la sociedad. Me parece que aquí existe un tema muy cuestionable: ¿Hasta qué punto los medios, en apoyo a la pluralidad del conocimiento y de la misma información, deben dar voz y espacio a sus invitados? ¿Es correcto que un canal cultural como es el 22 deba dar espacio también a los gurús de lo
paranormal?
Desde mi punto de vista, una falsa premisa que manejan los medios es que toda persona que se considera especialista en algún tipo de información debe forzosamente tener un espacio en la televisión, la radio o los medios impresos. La pluralidad que los espacios informativos manejan quizá debería replantearse. No es lo mismo invitar a un experto en política a dar su opinión o a algún divulgador de la ciencia que a un “experto” en naturismo o a un supuesto investigador de lo paranormal. Intentemos profundizar en este último punto.
Los medios de comunicación tienen como objetivo fundamental dar información veraz y confiable a la sociedad. Sabemos de una apabullante cantidad de espacios informativos que maquillan la información para darle un toque más comercial, atractivo e interesante. También existen los medios que se encuentran a favor de un partido político que se dedican a hablar mal de las demás facciones políticas exceptuando la que les paga bien. Pero creo que existen algunos medios más imparciales que proveen al público información interesante. Estos últimos dan voz y voto a los “líderes de opinión” (que me parece que hay que hacerles caso hasta cierto punto). Estos líderes de opinión, muchas veces especialistas que realizan investigación o han demostrado ser personas capaces de dar un análisis interesante y reflexivo, plantean en ocasiones sus puntos de vista con un pequeño toque de sus intereses y preferencias políticas. Aún así, la pluralidad en algunos medios imparciales les da voz y voto y creo que es necesario escuchar tanto la opinión de ellos como la de sus colegas que difieren en puntos de vista. En este sentido, la pluralidad manejada da voz y voto a todo tipo de personas consideradas como especialistas. Pero creo que aquí surge un gran problema: que los medios consideran en ocasiones a los “investigadores” de lo paranormal como especialistas de la misma talla a los cuales se les debe de dar un espacio para difundir sus ideas.

Un extraterrestre pedófilo
El problema es que todo tipo de seudo especialistas de lo místico que aparecen en televisión no realizan ningún tipo de investigación. Muchos de sus supuestos reportajes son entramados dudosos de ideas sin fundamento en los cuales es fácil notar cierta mano negra al verlos más de cerca. En el caso de Maussán, esa pluralidad aún no bien definida por los medios no debería darle ninguna oportunidad para opinar debido a que no es investigador ni científico y no está asociado en ninguna universidad o instituto de prestigio para darle validez a las cosas que hace. En palabras de mi buen amigo y colega Héctor Chavarría, Jaime no es más que un… comentarista de un fenómeno que él dice que existe, y yo agregaría: …del cual no tenemos ninguna evidencia sólida ni contundente que dé validez a sus casos de OVNIs.
Seguramente esta equivocada pluralidad debería redefinirse no sólo para no dar crédito ni voz a charlatanes de los OVNIs, fantasmas, naturismo, homeopatía, astrología, etc., sino también para no dar espacio a algunos cuantos periodistas y supuestos analistas que rondan por ahí y que realmente dejan mucho que desear.
Y para finalizar, como siempre, aquí les dejo los últimos Chismes Sobrenaturales que me he encontrado estos últimos días:
1.- Ahora resulta que
Jaime Maussán y
Rodolfo Garrido, el dúo pseudocientífico más popular de la televisión, andan difundiendo (y explotando) la idea de que el supuesto meteorito que cayó en Perú forma parte de un conjunto de conspiraciones para ocultar en aquel país asuntos de espionaje, naves
extraterrestres, enfermedades misteriosas de origen alienígena y/o de proyectos militares ultrasecretos, etc. Estos dos sujetos sencillamente me generan muchísimas dudas sobre la objetividad de sus supuestas investigaciones. Aquí sí que hay que recomendar no hacerle caso a estos conspiranoicos y escuchar con atención a los verdaderos científicos que en estos últimos días han realizado verdaderas investigaciones con un grado altísimo de objetividad para entender si realmente chocó alguna roca espacial o si se trata de algún otro fenómeno completamente natural y entendible.
2.- Ahora que el vídeo de El niño predicador anda circulando por la Internet, es necesario tomar conciencia de lo fácil que es manipular la mente de un niño para convertirlo en uno de esos espectáculos adventista/evangelista/protestante en el que el predicador, teniendo la atención de un auditorio repleto de crédulos, grita y gesticula supuestos argumentos a favor de la existencia de un dios. En este vídeo en especial se demuestra que más allá de que los predicadores difundan la palabra del icono más representativo de su religión, convierten todo aquello en un espectáculo de circo con supuestas y dudosas demostraciones de milagros. También es posible percatarse de que este tipo de radicales religiosos, al negar la evolución de las especies con gritos y argumentos completamente sacados de contexto, solamente están mostrando una profunda ignorancia ya que en sus palabras se nota que nunca en su vida se han sentado a leer un poco sobre el tema.
3.- Sigo conociendo gente que abandona aquel monopolio de Pare de Sufrir debido a las elevadas cuotas exigidas por los obispos para poder entrar al cielo. Si bien la religión es un sistema de manipulación y de extorsión, hay que reconocer que una pequeña fracción de las personas que frecuentaban estos sitios, antes de abandonarlos, superaron sus problemas de alcoholismo y/o drogadicción. Más allá del sistema político-eclesiástico, quizás la fe podría ser utilizada para obtener una mejor sociedad canalizando correctamente algunos dogmas hacia una mejor calidad de vida de un individuo. Esto sería muy productivo y ayudaría a ahorrar y no a gastar dinero inútilmente en un supuesto cielo más parecido a un hotel de cinco estrellas que a un paraíso.

4.- Hace unos meses se llevó a cabo un interesante debate en
Proyecto 40, en el programa de
Pensar México: el debate. La discusión ocurrió alrededor de la presentación en México del libro
El Secreto. Entre los invitados estuvieron uno de los autores,
John Demartini, así como un selecto grupo de creyentes de aquel texto y científicos tanto del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM como del CINVESTAV. La parte escéptica estuvo compuesta tanto por los conductores
Andrés Roemer y
Carolina Rocha así como por los mencionados científicos. Aunque se mencionó muy poco en el programa, hay que señalar que el libro claramente pertenece a esa extraña gama de volúmenes de superación personal cargados de argumentos muy cuestionables que a su vez tienen elementos de
esoterismo y de mecánica cuántica (que como siempre sucede, se tuerce la ciencia para tratar de adaptarla a libros que pretenden ser textos de auto-ayuda místico/best-selleros). En pocas palabras, ese libro es un producto New Age más.
Entre los argumentos más extraños, podemos encontrar la idea de que unas cuantas personas que han encontrado el secreto (título místico ambiguo que puede interpretarse como le dé la gana al lector) son las que han sido felices y a su vez grandes personalidades que ha dado la humanidad. El supuesto secreto es esforzarse, echarle ganas y trabajar día con día. ¿Dónde está el secreto entonces?, preguntaba Roemer. Desde mi punto de vista, no hay secreto y todos sabemos lo que tenemos que hacer.
Un último argumento bastante pobre e inclusive producto de la ignorancia, es la idea de que toda la gente que fue asesinada por Hitler o Stalin no tuvo acceso al secreto; es decir, que aquellas personas que no le echaron ganas, no se esforzaron, pero sobre todo, que no tuvieron acceso al amor y al conocimiento son las que murieron (???). Es lo mismo siempre con estos textos: ideas místicas o seudo filosofía con argumentos sacados de la manga dependiendo de la poca cultura de sus autores.
by Jorge Armando Romo Bonilla | Oct 3, 2007 | Opiniones, Sin Categoría
Carl Sagan es conocido a escala mundial como uno de los grandes divulgadores de la ciencia. Su pasión por la astronomía y la carrera espacial lo llevó a darle un toque de maravilla a sus libros y conferencias. Toda aquella persona que guste del placer de la ciencia, tiene por obligación que haberse leído libros como La Conexión Cósmica, El Cerebro de Broca, Sombra de Antepasados Olvidados, El Mundo y sus Demonios, etc., así como la aclamada serie ochentera Cosmos.
Es bien conocido por muchos que Sagan fue un gran escéptico y que participó activamente en grupos como CSICOP (mejor conocido hoy simplemente como CSI) además de divulgar la ciencia como una cura en contra de los conocimientos pseudocientíficos que tanto se han expandido en las sociedades contemporáneas. En textos como Otros Mundos, Sagan desmiente de una manera elegante, fácil y sencilla las supuestas pruebas acerca de seres extraterrestres que tanto escuchamos en los medios masivos. En El Mundo y sus Demonios, libro considerado por algunos como el manual del escéptico, el astrónomo norteamericano da argumentos a favor de que los círculos de los campos de trigo en Inglaterra son creaciones de terrestres y no producto de (como decía Richard Feynman) desconocidos esfuerzos de extraterrestres.
Hay una anécdota que me gustaría compartirles. Cuando Robert Zemeckis estaba filmando la película Contacto, Jaime Maussán, el gurú de los OVNIs en México, consiguió hacerse pasar por reportero de espectáculos para entrevistar a Jodie Foster (que desde mi punto de vista realiza una interpretación decente del personaje de Eleanor Arroway) y al propio Sagan. Maussán presentaba esa película a sus seguidores como la obra cinematográfica más representativa de los contactos extraterrestres que según él ha venido estudiando. Y fue precisamente en aquella entrevista que dijo al buen Carl que en realidad no era reportero de espectáculos, sino ufólogo investigador. A continuación, retó al científico escéptico a asistir a alguna de sus conferencias que se dictarían en los Estados Unidos para que le demostrara que los platillos voladores traducidos como naves extraterrestres no existían. Como era de esperarse, Sagan no asistió y Jaime gritó a los cuatro vientos que hasta un científico de ese nivel no podía ocultar la supuesta verdad: que somos visitados por seres de otros mundos. Una de las últimas declaraciones dadas por el científico escéptico fue que fuera o no fuera a la conferencia aquella, el ufólogo escarbaría por donde sea para siempre afirmar que él tenía razón.

Carl Sagan
Esta situación nos enseña varias cosas. En primer lugar, que los ufólogos de ese tipo no realizan investigaciones honestas y que siempre buscarán ridiculizar a todos sus oponentes. En pocas palabras, más allá de hacer ciencia, estas personas utilizan trucos mercadotécnicos para que el negocio no se les caiga en mil pedazos.
Hay otra cuestión bastante preocupante entre los seguidores mexicanos del tema OVNI. Tal parece que justifican su fe aceptando las escasas “pruebas” a favor y desechan la apabullante cantidad de elementos en contra de sus creencias. Otra cosa importante es que necesitan un curso de comprensión de lectura debido a que muchos de ellos conocen de proa a popa los libros de Carl Sagan pero no recuerdan absolutamente nada de los elementos científicos y escépticos que desacreditan la supuesta oleada ufológica que según ellos sorprende al mundo.
Pongamos un ejemplo más claro. Jacobo es un radioescucha que se ha declarado como seguidor incondicional de Maussán: Siempre está al tanto de todas las noticias OVNI que aparecen en los medios y tiene elementos científicos (según él) para afirmar y convencer a los escépticos de que los marcianos llegaron ya. Lo curioso es que sabe mucho de ciencia… O bueno, de la supuesta ciencia que Rodolfo Garrido y otros secuaces maussanianos pretenden divulgar. Asimismo, es una persona que colecciona los libros y artículos de Sagan y que declara ser un gran seguidor del manual escéptico mencionado. Si ustedes llegaran con él y le preguntaran tal capítulo, les hablaría de cabo a rabo sobre las ideas centrales que contiene algún ensayo dentro del libro. El problema es que nunca jamás menciona los argumentos escépticos que tanto sobresalen en el texto. ¿Será que toma los argumentos que le convienen y lo demás lo desecha? ¿O acaso se dice tan fan de aquel astrónomo norteamericano pero no entiende ni pío de lo que lee? No sé cuál sea la respuesta correcta, de que un gran porcentaje de los ufofílicos presentan esta extraña contradicción en sus argumentos, sólo basta escuchar algún especial de Los Grandes Misterios del Tercer Milenio para convencerse.
¿Qué hacer ante tal situación? Pues la primera recomendación es divulgar la verdadera ciencia y mostrar una postura contraria y firme en contra de las supuestas pruebas de OVNIs como el tema pseudocientífico del cual forman parte. Quizás si el público encuentra una o dos deficiencias en las declaraciones de Maussán, pueda generalizarse en las sospechas hacia todo lo que hace este charlatán.
Y para finalizar, como siempre, aquí les dejo los últimos Chismes Sobrenaturales de estos últimos días:
1.- Ya tengo una buena anécdota para contarle a mis nietos. Resulta que me encontraba muy contento haciendo mi tarea de Biología Molecular encerrado en la Biblioteca Central de la UNAM cuando de pronto me llega una chica bastante delgada, morenita y muy poco agraciada. Es muy fácil que una mujer con sus piropos me haga sonrojar, así que esta chica aprovechó perfectamente esa debilidad. Cuando inició la conversación con el clásico de Me das tu hora por favor se presentó como socióloga, antropóloga, enfermera, arquitecta, aprendiz de chamán, gitana y vidente (???). A continuación, me dijo que nunca había fallado al momento de leer la mano, así que gustosamente dejé que me viera mi futuro. Me dijo lo mismo que siempre me dicen estos tipos: que soy una persona con proyectos, que estoy definiendo el camino de mi vida, que voy a vivir ciento diez o ciento veinte años, que tendré treinta hijos (nunca me dijo con cuantas esposas), que hay una mujer en mi vida, etc. Nunca escuché exactitudes y sí muchas cosas ambiguas así como generalizaciones que se aplican a todas las personas. Cuando la reté a que como vidente viera mi pasado, no acertó ni una sola vez. Aunque creo que no es una charlatana: muchas de estas personas realmente creen que tienen tales habilidades a pesar de que les demuestres lo contrario.
2.- Otra anécdota para contar a los nietos es que
Julieta Fierro, la astrónoma y divulgadora de la ciencia, me leyó el
tarot. Entre muchas
cartas vistas por el resto de la clase de Astronomía General, hubo algunas en las cuales se veían dos elementos muy importantes en mi vida pasada y yo, para ayudar a demostrar que el
tarot no sirve para nada y que se basa en proyecciones personales, mencioné que esos dos elementos fueron las dos novias que quise mucho en la preparatoria. Y como les menciono, la prueba funcionó para probar que nosotros adaptamos algunos elementos de nuestras vidas a las
cartas del
tarot y que si lo deseamos, siempre encontraremos
coincidencias que depende como las queramos abordar e interpretar.
3.- Bien dicen que no hay que meterse con la Biblia o la virgencita de Guadalupe. En una de mis clases sobre Origen de la vida, Antonio Lazcano traía uno de esos láseres con que señalan datos en las presentaciones de Power Point. Cuando se le ocurrió hablar mal de la morenita del Tepeyac, al instante su señalador salió volando y casi se rompe. Ya ven, nos dijo, no nos conviene hablar mal de la morenita. También nos contó que cuando estaba en Estados Unidos dentro de un congreso, un colega disertaba sobre la teoría de la evolución mientras que afuera del inmueble caía una terrible tromba. Cuando terminó su charla, un alumno del público se levantó muy molesto y dijo: ¿Y donde queda la Biblia en todo esto señor?. A lo que el científico contestó: La verdad ni a la ciencia ni a mí nos interesan esas cosas… En ese momento un rayo cayó sobre un árbol derribándolo a unos cuantos metros afuera del inmueble al grado de que por poco se impacta contra el edificio. Como dicen por ahí: Tengan cuidado ya que diosito los puede castigar por estar en contra de sus caprichos autoritarios.
4.- Creo que tengo muy mala pata. Resulta que un día me siento en un lugar un tanto vacío de la Facultad de Ciencias de la UNAM a disfrutar una exquisita torta de salchicha preparada por mi mami cuando de pronto me llegan dos chavos a hacer una encuesta. Acepté de buena gana ya que solamente me harían las preguntas y ellos mismos escribirían las respuestas que yo dijera. Cuando en la última pregunta me dicen que si creo en dios, yo contesto que soy un ateo convencido. Mejor no hubiera dicho eso. Uno de los cuates tomó una silla, se sentó y me empezó a dar todo un sermón con respecto a que dios y la Biblia son perfectos y que las muestras de machismo e intolerancia son prueba de la grandeza de Yahvé ya que este permite que esas cosas sucedan por algo (???). Y como a mí me gusta discutir con fanáticos y hacerlos caer en contradicciones, le entré con mi diatriba. La conclusión que puedo sacar de esa experiencia es que muchos creyentes, al encontrar gente que no comparte sus creencias, tratan a como de lugar de convencerte de la existencia de su dios con pruebas dudosas y cuestionables basadas en datos bastante sospechosos y no con en evidencia sólida. Asimismo, creo que su peor error radica en no poder aceptar que se equivocan y en mostrar en ocasiones un enorme grado de intolerancia hacia los demás.
5.- Me encontré hace poco la página más oscurantista, más tramposa y más sacada de la manga que puede haber en la red. Presentada por unos cuates que se hacen llamar el
Grupo Elron, los argumentos expresados por estos señores dejan mucho que desear. Critican a la ciencia y a los escépticos sencillamente por no aceptar sus creencias y usan argumentos sin sentido mal estructurados, mal escritos, mal coordinados, etc., que demuestran lo fácil que es criticar sin siquiera conocer a profundidad el tema tratado. Es quizás una de las páginas con el peor formato que puede haber. Asimismo, es una muestra clara de que a muchos creyentes les hace falta leer un poco más y saber expresarse adecuadamente para no hacer el ridículo frente a los demás. Si quieren echarle una ojeada a esta supuesta organización, visiten
www.grupoelron.org
by Jorge Armando Romo Bonilla | Sep 10, 2007 | Opiniones, Sin Categoría
Hace poco tuve la oportunidad de asistir a una de las conferencias del coloquio titulado Americanización de la Modernidad donde de una manera bastante interesante el filósofo gachupín Eduardo Subirats defendía a capa y espada algunas de sus tesis más conocidas. Terminada la charla, Jorge Juanes, otro filósofo, iniciaba una discusión que culminó con los gritos y calificativos de este último. Aunque algunos de mis profesores de Filosofía de la ciencia mencionaron que ya existía una rivalidad previa entre estos especialistas, ese no fue motivo para que el doctor Juanes se portara sumamente grosero.
Este suceso nos enseña que hay veces en que si existe una persona que está en contra de nuestras ideas, por más que alguien quiera discutir, puede que en ocasiones uno se prenda y abandone los terrenos de la razón para cambiar a una reacción más irracional y visceral. Algo por el estilo pasa con el escepticismo. En Sobrenatural.net he tenido en ocasiones la oportunidad de presenciar (o mejor dicho, de leer) discusiones que empiezan bien y terminan con ofensas, adjetivos calificativos y todo tipo de dimes y diretes que empobrecen la discusión y muestran que alguno de los participantes ha perdido los estribos al grado de dejar de argumentar para pasar a las groserías de mercado.
Siempre he creído que una discusión debe de basarse en el respeto mutuo. Cuando se debate con algún oponente, es necesario argumentar y ganar el debate con argumentos sin la necesidad de dudar de la inteligencia del contrincante. Asimismo, hay que analizar cuidadosamente los argumentos contrarios ya que quizás se podría encontrar algún tópico nuevo que nos permitiría nutrir nuestras propias ideas. Esto no sucede a veces con algunos escépticos.
Una vez leí por ahí en un libro la cerrazón total de algunos de los miembros de la revista Skeptical Inquirer hacia las interesantes ideas de Thomas H. Kuhn en su libro La Estructura de la Revoluciones Científicas. En otras ocasiones, he visto a algunos escépticos norteamericanos argumentar categóricamente que no existen los fenómenos paranormales basados sencillamente en la falta de pruebas.
Hay varios personajes dentro de la corriente escéptica que me gustaría mencionarles como ejemplo de lo anterior. Los primeros dos serían Penn & Teller. Estos dos magos profesionales desenmascaran con una acidez y gracia bastante interesante todo tipo de fraudes pseudocientíficos. Posiblemente uno de los más graves problemas que tienen es que a veces critican por criticar y argumentan que si algún personaje tal como Lady Di tiene alguna mancha algo oscura en su pasado, eso inmediatamente la convierte en un personaje perverso. Hay varios ejemplos más al respecto. Uno de éstos nos dirige al Dalai Lama. Debido a que algunas de sus ideas políticas son algo extrañas, el dúo de magos ha concluido que el budismo y todos sus practicantes son unos verdaderos idiotas. Lo mismo sucede con la Madre Teresa de Calcuta. Aunque esta mujer ayudó a muchas personas, sus ideas religiosas hicieron daño a muchas otras. Desde esta perspectiva, nuestros magos escépticos han concluido que esta mujer es un ángel del infierno cuando el tema tiene un tono un tanto gris. Esta es una muestra del extremismo que algunos escépticos pueden mostrar en ocasiones.
James Randi es el activista anti-fraudes más reconocido en todo el mundo. Muchas de sus acciones para educar y advertir a la población sobre los peligros del
misticismo y la
pseudociencia son de una estimación invaluable. Algo que no me cuadra es que en ocasiones el señor
Randi ha mostrado un extremismo tal al grado de acusar a las personas como las
culpables imbéciles e ignorantes que permiten que cientos de embaucadores sobresalgan en los Estados Unidos. Yo estoy convencido que el asunto realmente se ubica en la necesidad de educar a la población y no de señalar a esta como el único núcleo del problema.
Richard Dawkins
Nuestro último personaje que tiende al extremismo es el biólogo ultradarwinista Richard Dawkins. En su libro El Espejismo de Dios, se ha encargado de armar (me parece) una especie de cruzada en contra de la fe y la credulidad que en algunos casos ha funcionado. Si necesitamos una educación atea, el señor Dawkins me parece la persona menos adecuada. Muchas de sus ideas (sospecho) se van al extremo de tachar de imbéciles a todos los creyentes. Asimismo, su libro tiene un formato que difícilmente se diferencia de aquellos cuestionables libros de superación personal.
Si muchos escépticos buscan erradicar la credulidad y el
pensamiento mágico, no me parece sensato contrarrestar el dogmatismo con un ateísmo y escepticismo radical. Es necesario mostrar más neutralidad a la hora de enfrentar estos problemas, aunque mencionando por qué los
fenómenos paranormales y todo lo relacionado con éstos aún no tienen evidencias sólidas que lleven a la comunidad científica a estudiarlos y aceptarlos como verdaderos. Me parece que como escépticos tenemos dos misiones: Educar a la población sobre qué es ciencia y qué no lo es y asimismo, contrarrestar ese escepticismo extremo que puede ser contraproducente.
Y para finalizar, aquí les dejo los últimos Chismes Sobrenaturales que me he encontrado estos últimos días:
1.-Álvaro Cueva nos dice algo bastante interesante en su programa Alta Definición. En una de sus últimas emisiones, uno como televidente pudo disfrutar de escenas de programas como Mithbusters y Penn & Teller Bullshit!. Según Cueva, la educación científica y el escepticismo no tienen necesariamente que estar peleados con el buen entretenimiento. Enhorabuena por ese comentario.
2.-Parece ser que
Lolita de la Vega, en su programa
Frente a frente, ha olvidado por completo el hecho de hacer programas de crítica política y social. Esta vez se la ha pasado haciendo especiales sobre temas sobrenaturales. Uno de los últimos fue acerca del exorcismo. Si esta señora dice tener un papel para con la sociedad, ¿por qué no invitar a los sacerdotes a hacer un programa sobre la pederastia y la corrupción en la jerarquía eclesiástica? ¿Por qué no dedicar un espacio a asuntos más urgentes y preocupantes? Hay que recordar que una gran cantidad de sacerdotes confiesa que desde hace más de doscientos años no se ha presentado un caso de exorcismo debido al avance de la
psicología y la psiquiatría.
3.-En una serie de conferencias en el Colego Nacional sobre la vida dictadas por los doctores Antonio Lazcano-Araujo y Luis Felipe Rodríguez, una señora del público hizo la siguiente pregunta: ¿Qué podemos hacer para contrarrestar toda esa información sobre platillos voladores que tanto atraen a los jóvenes y los aleja de la verdadera ciencia? (Risas y menciones entre el público sobre Jaime Maussán). Una respuesta rápida vino de Rodríguez: Dar conferencias como éstas y tratar de contrarrestar las ideas pseudocientíficas. Este es el punto. El problema no es mandar matar a Maussán, sino educar a la población y mostrar cómo funciona la ciencia.
4.-Siempre es lo mismo con todas las personas que afirman que la
telepatía es un hecho. Esta vez en mi clase de inglés mi maestra dividió al grupo en mini grupos y nos dio a leer y a debatir artículos escépticos sobre todo tipo de temas paranormales y pseudocientíficos. Justo al final de la clase, mi profesora contó que ella conocía a gente con poderes telepáticos que habían pasado todas las pruebas escépticas. Cuando le pedí que trajera a esas personas a la clase para retarlas, me dijo que había perdido ya contacto con éstas. Mi pregunta es: ¿Perdió contacto físico y telepático?
5.- Parece ser que a la jerarquía eclesiástica no le gusta que le saquen sus trapitos al sol. En esta ocasión quiero recomendarles el libro México Ante Dios escrito por Francisco Martín Moreno. Este libro ha causado una gran cantidad de declaraciones por parte de la iglesia que me parecen bastante infundadas. Aquí les dejo algunas palabras acerca de este texto expresadas en su página web: La actuación del clero católico en el trágico y dolorido siglo XIX mexicano esconde un sinnúmero de respuestas para explicar la coyuntura que hoy padece nuestro país.
La jerarquía eclesiástica acaparó la riqueza durante más de tres siglos, y se coludió con militares para derrocar gobiernos como el de Juárez e instaurar tronos como los de Iturbide y Maximiliano. También se opuso al arribo de las ideas renovadoras de la revolución francesa, rechazó con las armas el progreso y se prostituyó al utilizar el púlpito y los confesionarios a favor de sus intereses terrenales. Por si fuera poco, impidió la alfabetización de las masas y concentró la educación en los privilegiados, impidió la importación de libros con ideas contrarias a sus intereses y ejercitó la censura periodística recurriendo al secuestro y la tortura. La institución clerical esquilmó a la sociedad, excomulgó a quien jurara la Constitución de 1857 y defendió con cañones sus fueros; detentaba más del cincuenta por ciento de la propiedad inmobiliaria del país y tenía bancos, hipotecarias, policía secreta y cárceles clandestinas. Gozaba de exenciones fiscales, cobraba diezmos apoyándose en la fuerza pública y financió guerras, como la de Reforma, invitando a los feligreses a matar con indulgencia plenaria.
Se trata de incursionar en el siglo XIX para arrancarle secretos politicos, religiosos y militares celosamente guardados a traves de una novela impetuosa en la que el amor tambien es protagonista.
by Jorge Armando Romo Bonilla | Ago 22, 2007 | Opiniones, Sin Categoría
¿Cree usted en los OVNIs? Esta pregunta lleva intrínsecamente una marcada relación con la creencia (bastante extendida) de que somos visitados por seres
extraterrestres. Creo que la culpa se la lleva gente como
Jaime Maussán al gritar a los cuatro vientos que objetos extraños que surcan los cielos son prueba irrefutable de la presencia alienígena en la Tierra.
El primer problema que surge a la hora de entender los miles de reportes a lo largo y ancho del mundo, es la falta de fiabilidad por parte de los testigos. Tenemos siempre a gente hablando sobre extrañas luces en el cielo o extraños fenómenos atmosféricos que son interpretados de una manera equivocada y casi siempre son maquillados para darle más dotes de misterio.
Desde el punto de vista científico, no hay pruebas contundentes que nos hagan creer que somos visitados por seres de otros planetas. La mayoría de los reportes pecan de especulativos. Tenemos a ciertas personas que vieron algo. Muchas veces, fenómenos como rayos de bola, globos sonda, meteoritos, transbordadores espaciales, aviones, etc., vistos desde perspectivas y ángulos bastante incómodos, llevan a los testigos a dar sus reportes OVNI. Y eso es solo un aspecto del asunto: No sabemos el número de personas que realmente no han visto nada y se inventan una historia sobre avistamientos para ganarse sus minutos de fama.
Sin embargo, hay todavía algunos extraños fenómenos que no tienen una explicación inmediata. Hace años me tocó ver una especie de meteorito a plena luz del día. En las noticias hubo un reporte de este fenómeno, mas cuando se preguntó al Instituto de Astronomía de la UNAM sobre el asunto, la respuesta fue sencilla: No se tienen datos sobre la posible caída de algún meteorito sobre la ciudad de México. Este tipo de fenómenos tan extraños puede que valgan la pena estudiarse. Quizás hay aspectos de nuestra propia atmósfera que no entendemos o que la ciencia tiene ideas vagas al respecto. Es posible que los físicos tuvieran mucho que decirnos sobre estos nuevos y curiosos acontecimientos atmosféricos.
Siempre he insistido en que los OVNIs son un fenómeno que sí existe y que tiene sus orígenes en fenómenos naturales terrestres. Que todo tipo de gente explote estos temas bajo la falsa lupa de las visitas extraterrestres es una situación más relacionada con la pseudociencia. Hay personas que se hacen llamar “ufólogos”; por consiguiente, estudiarían los fenómenos anteriormente descritos. Este no es el caso. Vemos a estas personas aparecer en televisión malinterpretando (a propósito en la mayoría de los casos) las evidencias en vídeo o las anécdotas para asegurar categóricamente que los marcianos llegaron ya. Hay mucha gente que les cree, regularmente personas con una incultura científica bastante marcada al grado de que si alguien dice palabras que suenan científicas aunque no lo sean, éstas se creerán sin mayor discusión.
Algo muy divertido es cuando se escucha a los ufólogos decir que los vídeos y supuestos análisis de algún caso de OVNIs son pruebas irrefutables que amparan la visita extraterrestre. Lo curioso que si los conocimientos científicos no son irrefutables, menos lo será un vídeo (posiblemente trucado) de algún platillo volador.

¿Cómo trabajan estos “ufólogos”? Regularmente lo que hacen es mezclar palabras científicas con especulaciones para dar a entender que los E.T.s ya rondan por aquí. Muestran en programas de variedades que buscan tener raiting vídeos bastante dudosos sobre alguna supuesta nave espacial, fotografías ambiguas y algo borrosas que fácilmente pueden fabricarse por cualquier aficionado, casos de contactados que sólo platican su experiencia sin mayor prueba material que valga la pena ser estudiada, etc. Este tipo de personas nunca se acerca a la comunidad científica debido a lo endeble de las pruebas mostradas. Asimismo, manejan argumentos autoritarios al decir que si alguien no cree en lo que dicen, es una persona necia y cerrada (esta argumentación funciona muy bien para que el negocio no se les hunda) y gritan sin moderación que existen conspiraciones en cada esquina para ocultar lo que ellos llaman “la verdad”.
¿Por qué este tipo de personas se enriquece día con día con bastante éxito? Es muy sencillo. A mucha gente le atraen los temas acerca de la vida extraterrestre. Desean de corazón que seamos visitados por inteligencias superiores. Yo veo en estas personas un profundo interés por la ciencia, aunque buscan en el lugar equivocado. Asimismo, podría ser que tienen un gusto aún no descubierto por la ciencia-ficción y todavía no se han dado cuenta que este género literario les puede ofrecer historias mucho mejor construidas que las que pregonan los “ufólogos”.
Dice el psiquiatra y psicoanalista suizo Carl Gustav Jung que la creencia generalizada en los OVNIs traducidos como visitas extraterrestres son una inclinación de la sociedad hacia el pensamiento mágico e irracional. Y continua: El inconsciente colectivo contendría “arquetipos”, imágenes primitivas, primordiales, a las que se recurre en situaciones como la confrontación con la muerte, o la elección de una pareja, y que se manifiestan en los elementos culturales como la religión, los mitos, los cuentos de hadas, y otras leyendas populares.
Carl Sagan, en
El Mundo y sus Demonios nos habla sobre la transformación de las
creencias populares. Por ahí se menciona que la creencia en platillos voladores y seres alienígenas habitando entre nosotros es una especie de metamorfosis que sufrieron las creencias en fantasmas, vampiros, hombres lobo, brujas, etc. Con el avance de la astronomía y de las especulaciones de científicos sobre la posibilidad de vida en otros planetas, es posible que las creencias del siglo antepasado tomaran formas más acordes a las ideas científicas más interesantes y especulativas de nuestra época.
Es necesario educar a la población desde la perspectiva científica. La labor de los divulgadores es bastante valiosa, aunque insuficiente. Se necesita una alianza entre los escépticos y la gente de ciencia para educar todavía mejor a la sociedad. Es un hecho que todo ser humano tiene la chispa para maravillarse. Los creyentes la tienen por los temas pseudocientíficos. Es menester formatear y redireccionar esta chispa para que despierte maravilla por los temas verdaderamente científicos.
by Reficul | Ago 14, 2007 | Opiniones, Sin Categoría
Con este Bajas Vibraciones que hace el número 30 se cierra un ciclo en mi evolución personal; su contenido son algunas de las reflexiones que me han llevado a decantarme, a escoger, como hizo en su día Albert Einstein: “Más allá está un mundo inmenso, que existe al margen de nosotros, los seres humanos, y que se nos muestra como un grandioso y eterno enigma, aunque parcialmente accesible a nuestro análisis y especulación. La contemplación de este mundo nos llama como una liberación… El camino hasta este paraíso no es tan confortable ni tentador como el que conduce al edén religioso, aunque se nos ha mostrado seguro y digno de confianza. Por mi parte, no lamento en absoluto haberlo escogido.”
Quizás alguien que esté intentando aclarar sus ideas encuentre útil el presente escrito. También, aquellos que ya llegaron a algún tipo de convencimiento, puedan obtener aquí algo con lo que enriquecerse, ya sea por contraste o confirmación. Sin embargo, no se recomienda esta lectura a quienes están determinados a mantener su fe más allá de todo razonamiento. Cabe la posibilidad de que estas personas se sientan molestas con las opiniones vertidas, y es seguro que no van a obtener nada positivo.
Para evitar confusiones y sorpresas desagradables, lo diré más claro: en esta entrega de Bajas Vibraciones se afirma la inexistencia de Dios sin ninguna soberbia ni ánimo de enfrentamiento, sino en base a las evidencias contempladas y, sobre todo, ante la ausencia de las mismas (reacuérdese que, aunque los teólogos se empeñen en lo contrario, corresponde aportar pruebas a quien afirma algo extraordinario). Esto, afirmar la inexistencia de Dios, tiene el mismo valor informativo que negar su existencia; sin embargo, la carga emocional es distinta, y agradecería que este matiz fuese tenido en cuenta por el lector.
LAS AUTORIDADES ESPRITUALES Y UN NIÑO EN EDAD ESCOLAR (“La voluntad de creer” de William James) ADVIERTEN QUE “LA FE ES CUANDO SE CREE EN ALGO QUE UNO SABE QUE NO PUEDE SER VERDADERO”
Hace algún tiempo que tomé conciencia de mi cuota de responsabilidad en este mundo, y decidí que, en lugar de ser la seis mil millonésima parte del problema, haría todo lo posible para aportar mi granito de arena a la solución.
Son muchos los temas que captan mi interés, pero por encima de todos me preocupan las actitudes de los seres humanos para con los de su misma especie, ya que parto de la convicción en que el trato dispensado a un semejante determina, en la mayoría de los casos, nuestra actitud hacia todos los demás seres.
A poco que se analice la cuestión, se comprende la necesidad de la no explotación del hombre por el hombre, de la cooperación en lugar de la competencia, del control de la natalidad como alternativa a las masacres, las epidemias y las hambrunas y, por supuesto, de la abolición de la guerra; y, por extensión, del fin de la violencia como recurso para que los humanos resuelvan sus diferencias. Sin duda, hay muchas razones que explican por qué las cosas son como son. Pero en cuanto al por qué siguen siendo así, a pesar que cualquiera es capaz de imaginar un mundo mejor, destaca una: la religión.
Todos los seres vivos tienen una orientación al bienestar según su grado de complejidad. Cuando los cachorros y juegan, no lo hacen porque sean conscientes de su necesidad de aprender y ejercitarse, sino porque ello les reporta satisfacción. Cuando los animales practican sexo, no están pensado en la necesidad de perpetuar la especie, simplemente buscan disfrutar.
El ser humano, en función de una mente más compleja, tuvo la necesidad de aliviar el estrés que le producía el sentirse impotente ante las calamidades de la vida en un entorno inhóspito. Imaginando entes sobrenaturales que gobernaban los fenómenos naturales, el humano primitivo lograba dotar de sentido su mundo. Los accidentes, una muerte prematura y las desgracias en general podían ser explicados por la furia de tal o cual espíritu que, de alguna manera, había resultado ofendido. Para aplacar la ira de estos primitivos dioses y ganarse sus favores, se inventó la religión y los rituales. Ahora, el homo religioso, si bien seguía sin poder controlar su entorno, al menos vivía la reconfortante fantasía de poder influir en él por mediación divina.
El caso es que, en la mente del hombre actual, perdura la necesidad de crear dioses y depositar en sus manos todo lo que escapa a nuestra capacidad de acción. Especialmente, en los momentos duros de la vida, en la desesperación, puede aflorar en nosotros la necesidad de evadirnos de la cruenta realidad. La creencia en “la otra vida” no es más que una bonita fantasía que calma nuestro terror ante la muerte que, a su vez, viene dictado por el instinto de supervivencia.
En su día la religión fue la única forma de intentar comprender y controlar el entorno y, como se ha dicho, de sofocar el estrés que produce tener una mayor consciencia. La humanidad ha hecho suyos muchos valores positivos promovidos por distintas creencias, pero desgraciadamente, las sociedades también han quedado impregnadas con sus peores defectos.
A poco que se observe y se reflexione puede verse como, en el guiso de los problemas antes expuestos (explotación, natalidad incontrolada, guerra…) y otros muchos que no expongo por razones de espacio, se encuentra el necesario ingrediente religioso. En la explotación, porque la promesa de una recompensa en la otra vida siempre ha servido para mantener sumiso al oprimido; en la sobrepoblación del mundo, porque las autoridades religiosas de las confesiones mayoritarias siempre se han opuesto con uñas y dientes al control de la natalidad; en la guerra, porque no ha habido conflicto en el que dios y sus representantes no estuviesen de parte de todos los contendientes. Es más, muchos de los peores enfrentamientos han estado basados en las diferencias religiosas. Incluso lo que ahora se llama violencia de género, no hace mucho era considerado como el oportuno correctivo que el hombre aplicaba a la mujer (de su propiedad) con el respaldo moral de los textos sagrados y el aplauso de los líderes religiosos y la comunidad.
Con todo, he llegado a la conclusión que, si alguna vez la religión fue de alguna utilidad, hoy por hoy es ante todo un obstáculo para la fraternidad universal y representa un peligroso lastre para el futuro del ser humano. Así, vengo a coincidir plenamente con John Adams, presidente de los EEUU de 1797 a 1801, cuando dice: "Este mundo sería el mejor de todos los mundos posibles si no hubiera ninguna religión." Porque, como afirma Steven Weinberg, físico, premio Nobel, "Con o sin ella [la religión], habría buena gente haciendo cosas buenas, y gente malvada haciendo cosas malas, pero para que la buena gente haga cosas malas hace falta religión."
Más que el opio del pueblo, la religión parece una droga de diseño que, por un lado, potencia lo peor del ser humano, ya que nunca practicamos el mal tan completa y alegremente como cuando lo hacen por convicción religiosa; y por otra parte, lo más positivo que las religiones han aportado al mundo, es decir, las enseñanzas éticas, se debilitan por estar atadas a dogmas que no soportan el análisis.
Pero no son únicamente los dogmas de tal o cual confesión los que no soportan un análisis crítico; es el mundo espiritual en si mismo, es decir, los cimientos de toda religión, así como de cualquier tipo de superchería antigua o moderna, el que a la luz de la lógica queda reducido a la nada y se demuestra claramente como lo que es: el producto de la mente primitiva sumida en la más pura ignorancia.
Es cierto que con los modernos conocimientos de la ciencia podemos especular con la existencia de universos paralelos, pero otra cosa muy distinta es considerar que uno de esos universos es el mundo espiritual. Y lo que es peor todavía, dar por sentado que, aunque nuestros sentidos no lo captan, ese mundo está entrelazado con el nuestro de forma que sus moradores pueden intervenir a placer en los asuntos humanos. Esta concepción no es más que el animismo primitivo que subyace en las mentes de los creyentes actuales.
Aun en el siglo XXI, muchísimas personas viven convencidas de que Dios, el demonio y los santos (sustitutos modernos de los infinitos dioses menores propios del politeísmo), así como toda clase de espíritus benignos o malignos, pululan por doquier interactuando con las cosas materiales e influyendo en los acontecimientos en respuesta a las plegarias, o manteniéndose indiferentes ante la ausencia de ellas.
Por supuesto, no hay, ni habrá jamás, ninguna evidencia del mundo espiritual más allá de las mentes que interpretan los sucesos de forma subjetiva y tosca, pero siempre acorde a sus creencias. Así, cuando a un devoto le sonríe las vida, no duda en atribuirlo a un premio que le dispensa la gracia divina por su fidelidad; si las cosas le van realmente mal, piensa que Dios está poniendo a prueba su fe; y finalmente, si a un sujeto más que detestable todo le sale a pedir de boca, o sucede una de tantas desgracias en las que mueren o padecen terribles sufrimientos las criaturas más inocentes, siempre hay toda una baraja de cartas escondida en la manga del creyente: “Los caminos del Señor son inescrutables”, “Dios escribe recto con renglones torcidos”, “¿quién soy yo para juzgar a Dios?”, “cuestionar la voluntad divina es un acto de soberbia que nace de la poca de fe”, etc.
En el antiguo debate entre el conocimiento y la superstición, ésta última siempre ha visto sus argumentos sobradamente refutados. Es por eso que, cuando no ha recurrido a la imposición, a la persecución y al asesinato de los disidentes, a imitado al avestruz escondiendo su cabeza en la tierra para huir de la evidencia. Y no sólo eso; esta actitud infantil y cobarde se ha formalizado y ha dado origen a la corriente teológica que conocemos como fideísmo. El fideísmo se justifica en la falacia que la gente se salva por la fe y que, por consiguiente, si la existencia de Dios puede ser probada, la fe sería irrelevante. Así, y aunque pueda sonar a chiste, los teólogos afirman que sus elucubraciones religiosas son verdaderas, precisamente porque no existe ninguna prueba de la existencia de Dios ni de cualquiera otra de sus fantasías sobrenaturales. En resumen, el fideísmo enseña que el razonamiento y las evidencias son contrarios a la fe.
Quienes dan por sentado la existencia de lo espiritual (entes invisibles sin cuerpo físico, pero dotados de personalidad, pensamiento, voluntad y capacidad de acción), suelen recurrir al argumento simplista de la dualidad, cuerpo-alma, materia-espíritu, tierra-cielo,… sin embargo, olvidan o desconocen que la materia es también energía. Y son precisamente esos mecanismos energéticos (muchos de los cuales aun desconocemos en profundidad) los que explican la amplia gama de fenómenos que, desde siempre, los creyentes atribuyen al mundo espiritual.
Las cosas están tan claras a día de hoy, que uno no puede dejar de sorprenderse de la existencia de un número tan elevado de creyentes (muy pocos practicantes). Y, si bien la cantidad aumenta entre las poblaciones sin instrucción, no es algo exclusivo de ellas; muchísimas personas con estudios, incluso universitarios, engrosan los millones fieles que pueblan el mundo.
Entre las razones que explican esta realidad se encuentra la tradición; es decir, la transmisión de creencias de padres a hijos. La mayoría de los mitos religiosos se remontan a los tiempos prehistóricos; es decir, cuando las tradiciones se trasmitían oralmente y eran “reelaboradas” y “enriquecidas” continuamente según el gusto y las necesidades del momento. Pero por muy antigua que sea una historia, eso no la hace más verdadera; ni siquiera, aunque en determinado momento se haya plasmado por escrito en un libro sagrado que, con el transcurrir del tiempo y el avance del conocimiento, pone de relieve que todo es un absurdo anacrónico.
Lamentablemente, está bien visto en casi todo el mundo que a los niños se les inyecten grandes cantidades de patrañas y, al carecer de pensamiento crítico, las aceptarán como válidas, condicionarán el resto de sus vidas, e incluso, les costará la vida, como es el caso de quienes han guerreado por pequeñas diferencias de interpretación teológica, o de quienes se suicidan estrellando un avión cargado de pasajeros contra un rascacielos, convencido de que inmediatamente después se encontrará entre sus 72 vírgenes prometidas.
Otra de las razones que aportan luz al asunto es la “autoridad”; esto es: que se ha de creer algo porque alguien importante lo dice. Suele ser un argumento muy recurrente de los creyentes el achacarle esto mismo la ciencia, pero la gran diferencia, que suelen olvidar muy a propósito, es que en materia de religión no hay forma posible de comprobar las cosas por uno mismo, ya que no hay ninguna evidencia; mientras que la “autoridad” en ciencia basa sus conclusiones en la observación objetiva de los hechos. Cuando la comunidad científica asume algo como válido, siempre tenemos la posibilidad de verificarlo; sólo que, a veces, eso supone dedicar mucho esfuerzo y tiempo al estudio, por lo que la mayoría de las personas prefieren aceptarlo sin más.
Las creencias también se pueden basar en la “revelación”. Este término se aplica a una amplia gama de fenómenos; desde una simple corazonada o un sueño, hasta la alucinación más completa, con “señales” psicosomáticas incluidas. Los profesionales de la salud mental pueden explicar los diversos procesos mentales que pueden dar lugar a estos fenómenos. No es necesario estar enfermo, basta con combinar cierto grado de obsesión por un tema con el ayuno prolongado, la falta de descanso, el uso de drogas, etc.
En cualquier caso, ya se trate de una corazonada o de la más realista de las visiones, hemos de convenir que una revelación por si sola no es una buena razón para creer nada. Todos tenemos sensaciones interiores que en ocasiones resultan ser ciertas y totalmente erróneas otras. Es decir, nuestras corazonadas necesitan el respaldo de la evidencia para ser tomadas en serio.
En una en cuesta realizada en España por el Centro de Investigaciones Sociológicas en 2004, respecto de la afirmación “Con frecuencia confiamos demasiado en la ciencia y no lo suficiente en los sentimientos y en la fe”, el 56,3 % se mostraba de acuerdo o totalmente de acuerdo, mientras que los que estaban en desacuerdo o totalmente en desacuerdo sólo suman el 17%. A estos porcentajes hay que añadir un 17,3 % que no está ni de acuerdo ni en desacuerdo y un 9,31 % entre quienes no saben o no contestan.
De una primera observación de estos datos (hay más, pero resultaría aburrido) se desprende que hay un profundo desconocimiento de lo que es la ciencia; y, como es habitual, aquello que no se conoce se teme. A pesar de que en los últimos 150 años el desarrollo tecnológico ha contribuido como nunca a nuestro bienestar, el ciudadano medio, alimentado por el sensacionalismo de los medios de comunicación y por charlatanes que, cada vez más, encuentran amparo en ellos, no sólo parece incapaz de valorar adecuadamente las aportaciones prácticas del conocimiento, sino que además se muestra reticente respecto de la actividad de la comunidad científica. Así mismo, intoxicado por instituciones religiosas y para-religiosas que necesitan la oscuridad para brillar, y que hacen el juego a determinados intereses políticos, la mayoría llega a oponerse a ciertas áreas de investigación que son decisivas para nuestro futuro.
Con ese panorama y esos porcentajes de opinión, no cabe esperar que los políticos se vuelquen en apoyo de la investigación. Esto significa, por ejemplo, que un número indeterminado de personas morirán porque aun no se sabe curar su enfermedad, que muchos problemas medioambientales quedarán sin una respuesta a tiempo, etc.
Pero el ejemplo español no es más que un botón de muestra de lo que está sucediendo a nivel global. Influido por un amplio espectro de pensamiento irracional, el mundo ha entrando en nuevo período de oscurantismo que ya ha teniendo sus consecuencias, y presagia un futuro incierto para la humanidad; porque, no lo olvidemos, el futuro de una civilización depende de su cultura.
Algunos escépticos (personas partidarias de la observación y el análisis) hemos llegado independientemente a la convicción común en que es necesario oponerse con fuerza al retroceso de la razón en los medios de comunicación y a la injerencia de las instituciones religiosas en la vida política y en el sistema educativo en particular.
Sabemos que las grandes organizaciones religiosas, las confesiones excluyentes, tienen mecanismos de captación y propaganda perfeccionados durante siglos, y el incondicional apoyo de personas relevantes que se prestan a tender esas trampas ideológicas que impiden al pueblo tomar consciencia del crítico momento histórico que vivimos.
Sabemos también, que los verdaderos enemigos de la razón no son los creyentes, sino otros escépticos (en su fuero interno) que promueven la credulidad para beneficiarse personalmente. Muchos de estos embaucadores no dudan en fingir nobles objetivos, y suelen utilizar un lenguaje que imita al de la ciencia para disfrazar sus patrañas y hacerlas aceptables ante quienes no tienen muy ejercitado su sentido crítico o, simplemente, carecen de referentes con los que contrastar todas y cada una de las estupideces y mentiras pseudo-científicas que ven la luz a diario. Personalmente, no soy amigo de ningún tipo censura, y me desagradaría profundamente que desde la causa de la razón se abanderase una moderna caza de brujas. No es este el estilo ni el camino que considero correcto.
Debemos apelar a la responsabilidad de los medios de comunicación para que, si bien mantienen espacios en los que se promueve la ignorancia porque, según dicen el público los demanda, al menos adviertan puntualmente sobre la naturaleza y la calidad de las informaciones que proporcionan. El televidente, el oyente de radio y el lector de un periódico pueden ver, oír y leer lo que les venga en gana; es seguro que ellos aprecian esa libertad, pero también apreciarán que no se les confunda. Es justo que si les engañan aquellos que dicen tener la vocación de informar, al menos, lo hagan con su consentimiento.
Algo más exigentes podemos ser con los medios de comunicación de titularidad pública y con el sistema educativo en el marco de un estado laico. Desde lo público debe practicarse la tolerancia cero hacia cualquier atisbo irracionalidad y superchería, por muy tradicionales y aceptadas que estas sean. Aunque pueda parecer impopular a algunos, no hay justificación posible para que una democracia moderna apoye y financie la incultura, salvo que mediante un referéndum expresemos de forma inequívoca nuestra voluntad mayoritaria de convertirnos para un pueblo estúpido y amante de la ignorancia.