by Jorge Armando Romo Bonilla | Feb 1, 2008 | Ovnis y Extraterrestres, Sin Categoría
Déjeme hacerle un par de preguntas: ¿alguna vez se ha recostado en el césped a observar tranquilamente el cielo y ha encontrado en las nubes formas particulares que le recuerdan imágenes conocidas? ¿Se ha puesto a algún día a observar con detalle el volcán Iztaccíhuatl y se ha percatado de que es posible observar una silueta humana recostada? Si tiene una respuesta afirmativa a estas preguntas, seguramente ha sufrido los efectos bastante comunes de la pareidolia. Pero, ¿es esto una enfermedad o un mal caído del cielo?
La pareidolia es sencillamente un fenómeno psicológico bastante frecuente que consiste en identificar patrones conocidos a partir de formas aleatorias. Al observar un día por las tardes un cielo nubloso, podemos percatarnos de que de pronto una nube tiene forma de rostro humano, de una garra de tigre, de una navaja, etc.; si tomamos una imagen de algún incendio o algo que se quema, podemos observar la silueta del anterior papa o una cara maligna; si de pronto observamos atentamente nuestro pan tostado recién hecho, quizás encontremos alguna figura azarosa que nos recuerde la deidad más socorrida de la región. Las posibilidades son muchas y variadas.

Rostro de Cydonia
Últimamente uno de los planetas de nuestro sistema solar ha sido el escenario en donde se han conseguido algunas de las tomas más fascinantes sobre formaciones geológicas. Un caso muy sonado ha sido el Rostro de Cydonia. Cuando en 1976 la imagen de un rostro de tipo humano en la superficie del planeta Marte se coló a los medios más sensacionalistas, la enorme cantidad de especulaciones no se hicieron esperar: es una pirámide construida por una civilización extraterrestre que forma parte de una serie de edificaciones que son el vestigio de una cultura marciana desaparecida. Los grupos más religiosos se fueron por el lado que más les gustó: es la imagen del anticristo que observa a los humanos desde el planeta rojo (rojo por la sangre del infierno). A pesar de estas afirmaciones más apegadas a la especulación y la imaginación humanas, el asunto es que ciertas formaciones geológicas sumadas a cierto efecto de luz y sombras pueden proporcionarnos ilusiones ópticas. También es necesario hacer notar que en 2006 la astronave Mars Express proporcionó gracias a su Cámara de Alta Resolución (HRSC, por sus siglas en inglés) las imágenes más detalladas de aquella formación geológica en donde se pudo apreciar con mucho detalle la formación geológica de Cydonia. Es necesario hacer notar que desde otro ángulo y con los avances de esta tecnología, ya no se perciben rastros de alguna cara que indique un origen artificial.

Vista microscópica del meteorito ALH84001
La pareidolia puede sacar los deseos más profundos de las personas. Mientras que en Estados Unidos una mujer muy religiosa observa los ojos de cristo en una puerta (la cual está hecha de madera y presenta a los lados dos detalles casi circulares que se asemejan a unos ojos), en 1984 en la Antártida se localiza un meteorito de origen marciano que emociona a más de un científico. Para 1996, tras una serie (me parece que incompleta) de estudios, la NASA da a conocer que en la roca espacial denominada ALH84001 (en honor a Allan Hills, el nombre de la zona antártica en la que se localizó así como al año) había evidencia que sugería que hace unos 3,000 años Marte pudo haber albergado vida microbiana. Esos supuestos fósiles bacterianos fueron la materia prima de una larga serie de reportajes en los que se volvió a hablar con un gran entusiasmo de la posibilidad de vida en otros planetas. Sin embargo, para 1998 un artículo publicado el 16 de enero en la revista Science por investigadores de la Institución Oceanográfica Scripps de la Universidad de California expresaba un enorme escepticismo a los resultados expresados por la NASA. El debate entonces se agudizó. Quizás uno de los elementos que más le daban peso al caso eran algunas imágenes microscópicas de la estructura interna del meteorito donde supuestamente se observaban los mencionados fósiles bacterianos. El problema es que tenemos aquí lo que llamo Pareidolia microscópica: formaciones minerales que nos recuerdan la forma de cierto número de microorganismos. Esto no es nuevo: ya en el siglo XIX se había debatido sobre la presencia de supuestos fósiles de coral que terminaron siendo formaciones rocosas un tanto caprichosas que nos recordaban a aquel invertebrado marino. Actualmente la comunidad científica rechaza la idea de que se hayan encontrado fósiles marcianos microbianos en aquella roca extraterrestre y el asunto tiene mucho mayor relación con la geología y la casualidad que con una antigua actividad bacteriana en nuestro planeta vecino.

Supuesto humanoide en Marte
Todo esto surge a colación debido al último caso que han explotado los medios: la imagen de la superficie de Marte tomada por el robot explorador Spirit donde se observa una silueta que da a entender que en el planeta rojo los marcianos salen a la superficie sin ningún problema a pesar de las condiciones ambientales tan extremas. En esta imagen podemos observar una serie de rocas un tanto oscuras en donde aún no se ha determinado si aquella figura es una mezcla de varias de éstas sumada al ángulo en el cual se realizó la toma. Desgraciadamente, es una simple casualidad óptica: en Marte no existen las condiciones adecuadas para que se desarrolle la vida. Si algunos me argumentaran que es una forma de vida muy distinta a nosotros que se ha adaptado a ese ambiente tan hostil, yo replicaría que necesitamos más evidencia al respecto. A pesar de ser posible, los casos repetidos de pareidolia nos inclinan más por esta sencilla (y hasta mi punto de vista la más coherente) explicación. Al respecto, el astrónomo y escéptico profesional Philip Plait argumenta en su excelente blog titulado Bad Astronomy lo siguiente: La imagen, por supuesto, no es más que otro ejemplo de pareidolia, nuestra disponibilidad a ver patrones en formas aleatorias. Así que esto parece un tipo paseándose por Marte, disfrutando del 0.001 de la presión atmosférica de la Tierra, el 98% de C02 en el aire, el frío más que congelador y, por supuesto, con una altura de cuatro pulgadas.
by Jorge Armando Romo Bonilla | Ene 25, 2008 | Noticias Paranormales y Curiosas, Sin Categoría
Hace unos cuantos meses fui invitado junto con un compañero de la carrera a participar en el programa radiofónico Ciencia 3 x 7 que conducen Julieta Fierro y Luis Manuel Guerra. La experiencia (debo añadir) fue a la vez buena y mala. Buena en el sentido de que conocí en vivo y directo cómo se realiza un programa de radio. Mala porque desde un principio me habían invitado para hablar de ciencia y al final me hicieron una serie de preguntas que requerían muchísima más reflexión antes de contestar (¿Cómo mejorar la calidad de la enseñanza de las matemáticas en nuestro país?, es solamente un ejemplo). Por supuesto que contesté con gusto y di mi humilde opinión. El principal problema surgió cuando después de una pregunta que me hicieron sobre biología consideré pertinente explicar al público para qué sirve la ciencia. Justo cuando decía que la ciencia no estaba hecha para resolver problemas amorosos, los dos conductores mencionados protestaron al instante e inclusive Julieta me llamó chamaco inexperto. Un tercer invitado, un tipo apellidado Régulo, mostrando que confundió y no comprendió absolutamente nada de lo que dije, me mencionó los nombres de algunas canciones románticas por que según él, yo había dicho que el amor no existía (???).
El caso anterior me genera mucha preocupación. El caso de que dos divulgadores de la ciencia y un maestro de ciencias que quizás no entienden por completo lo que divulgan muy posiblemente podría ser contraproducente a la hora explicar al público lo que es el trabajo científico.
Regresando a la frase que causó tanto alboroto, yo explicaba que la ciencia es una actividad humana que permite la obtención de conocimiento: es una herramienta que nos permite explicar la naturaleza y nada más. Cuando yo mencioné que la ciencia no resuelve problemas amorosos, me refería a que yo no consulto un libro de física o la revista Science para encontrar la mejor manera de regresar con alguna novia, sino a que el conocimiento científico tiene un fin muy específico. En ese sentido, me parece que la confusión de mis interlocutores se relacionaba con el uso de la ciencia para entender los aspectos fisiológicos del amor.

Luis Manuel Guerra
La divulgación científica es una actividad necesaria en nuestro país y hay que estar capacitado para ejercerla. Ha habido divulgadores tan famosos como Richard Dawkins, Oliver Sacks o Carl Sagan que han nacido con el don de la divulgación (o por lo menos lo han desarrollado). Es necesario que alguien que desea ser divulgador entienda perfectamente alguna disciplina científica y que tenga habilidades para la comunicación en distintos medios (prensa escrita, por mencionar un caso). Otra cosa necesaria es leer diferentes formas de divulgación para entender hasta qué punto es adecuado compartir con el público la ciencia y hasta donde se cae en excesos. En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se imparte un Diplomado de Divulgación de la Ciencia que ha tenido hasta ahora muy buenos resultados y donde se entrena a los futuros divulgadores en el quehacer rutinario de explicar a la población en palabras sencillas y accesibles, aunque sin caer en reduccionismos, cómo es que la actividad científica hace de las suyas para entender el mundo y el universo que habitamos.

Julieta Fierro
Habría que recomendar el curso mencionado a los dos conductores del espacio radiofónico al que asistí. Y no lo digo por la anécdota que conté, sino porque pienso que la divulgación requiere de un buen entrenamiento y de ciertas habilidades. Por ejemplo, el señor Luis Manuel Guerra se ha destacado por su denuncia de los fuertes problemas ambientales que imperan en México y el mundo entero. Nunca he leído algún artículo suyo (no sé tan siquiera si escriba en algún medio), pero me parece que la divulgación que maneja expresa un tono de imposición, es decir, al escucharlo el público puede pensar que solamente él tiene derecho a divulgar y lo que dice es válido mientras que el resto de los mortales no tienen derecho a hablar ni a opinar (y tampoco entiendo cuál es su intención a la hora de aparecer de invitado con Jaime Maussán). Con respecto a Julieta Fierro, ella se ha convertido en la divulgadora de los medios más conocida aunque no necesariamente es la mejor en su área. Muchas veces sus métodos han atraído mucho público y han conseguido mantener la atención de las personas, mientras que en otros casos me parece que han sido contraproducentes al grado de alejar a los investigadores y divulgadores científicos potenciales al generar la idea de que la ciencia puede ser una actividad tonta y ridícula a la que se dedican solamente las personas más extravagantes. No’mbre, si ser científico implica estar así de loco, prefiero estudiar Administración de empresas, decía por ahí un chico de secundaria al ver a Julieta en televisión. Creo que a pesar de que sus libros son buenos, muchas veces el estilo con el que están escritos deja mucho que desear y a su vez peca de simplista. Así pues, hay detalles importantes que corregir a la hora de divulgar.
Antes de que usted se levante y me diga: Estás cayendo en lo que criticas, diré que conozco mis deficiencias. Así que cuando acabe la carrera y trabaje, iré corriendo a inscribirme al Diplomado de Divulgación de la Ciencia que tantos buenos resultados ha dado.
by Jorge Armando Romo Bonilla | Ene 22, 2008 | Noticias interesantes
Ya está disponible en nuestra página web el número 39 (enero-marzo de 2008) de
EL MÚEGANO DIVULGADOR
Boletín de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM dirigido a los divulgadores y a todos aquellos interesados en compartir la ciencia con el público general.
Para ver el contenido, sólo entra a nuestra página web, donde también puedes hallar el facsímil en formato PDF:
http://www.dgdc.unam.mx/muegano_divulgador/
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En este número de El Muégano Divulgador:
IDEAS:
UNA ZORRA DISFRAZADA DE ERIZO
por Héctor Arita
En este artículo, publicado en la Gaceta UNAM, el 1o de octubre de 2007, Héctor Arita, a quien se ha llamado "el Jay Gould mexicano", reflexiona sobre el asombro en la ciencia, y sobre los científicos que son "zorras" o
"erizos". ¿A cuál categoría pertenece usted, lector(a) divulgador(a)?.
http://www.dgdc.unam.mx/muegano_divulgador/no_39/ideas.html
PERIPATÉTICOS ECOLÓGICOS
CÓMO PONER DE MODA A LA CIENCIA
por Sergio de Régules
El onanismo no siempre es mal visto… según nuestro columnista.
http://www.dgdc.unam.mx/muegano_divulgador/no_39/peripateticos.html
MI VISIÓN:
NO SOY JULIA TAGüEÑA… ¡Y MUCHO MENOS SERGIO DE RÉGULES!
por Elaine Reynoso
Toda institución tiene sus tradiciones. Una de las más típicas de Universum (en realidad, de todo México) es la de los "bomberazos": ocasiones en que hay que "sacar al buey de la barranca"… a tiempo y de la mejor manera posible, se entiende. He aquí un ejemplo exitoso de bomberazo, que relaciona la ciencia con el arte
http://www.dgdc.unam.mx/muegano_divulgador/no_39/mivision.html
CONOZCÁMONOS:
DISEÑANDO, QUE ES GERUNDIO
por Salvador Gutiérrez
La labor de los diseñadores gráficos pocas veces es reconocida en el medio de divulgación científica. En este excelente texto, un diseñador dedicado a esta labor comparte su visión y experiencia.
http://www.dgdc.unam.mx/muegano_divulgador/no_39/conozcamonos.html
CONVOCATORIA:
Premio Miguel Ángel Herrera Andrade
de Divulgación Escrita de la Ciencia y la Técnica para Jóvenes
http://www.dgdc.unam.mx/muegano_divulgador/no_39/convocatoria.html
LA COLUMNA DE HÉRCULES
DIVULGANDO ALBANIA (PARTE 2)
por Hércules Delgadillo
Con esta entrega, nuestro columnista se despide de los lectores de El Muégano Divulgador, para ir a buscar terrenos desconocidos.
http://www.dgdc.unam.mx/muegano_divulgador/no_39/hercules.html
NO DIVULGARÁS:
CIENCIA PÚBLICA… ELITISTA
por Martín Bonfil Olivera
Una opinión crítica sobre un evento que, por no ser abierto, no fue tan académico como pudo haber sido.
http://www.dgdc.unam.mx/muegano_divulgador/no_39/nodivulgaras.html
HUMOR:
DILBERT
por Scott Adams
http://www.dgdc.unam.mx/muegano_divulgador/no_39/humor.html
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¡TÚ PUEDES COLABORAR CON EL MUÉGANO DIVULGADOR!
Las instrucciones para colaboradores están en nuestra página web:
http://www.dgdc.unam.mx/muegano_divulgador/
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EL MUÉGANO DIVULGADOR está disponible en nuestra página web y también en facsímil (formato PDF) en:
http://www.dgdc.unam.mx/muegano_divulgador/
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El Muégano Divulgador aspira a ser un medio de comunicación entre divulgadores.
Esperamos tus comentarios y colaboraciones en:
muegano@universum.unam.mx
by Jorge Armando Romo Bonilla | Ene 11, 2008 | Noticias Científicas y Tecnológicas
Psicólogos de la universidad de Harvard han desarrollado un nuevo método para estudiar la supuesta percepción extrasensorial (PES) que puede resolver el debate sobre su existencia.
Según los autores, el estudio no sólo ilustra un nuevo método para el estudio del presunto fenómeno, sino que además proporciona fuertes pruebas en contra de su existencia.
La investigación fue realizada por Samuel Moulton, estudiante de doctorado del departamento de psicología de la Facultad de artes y ciencias de la Universidad de Harvard, junto a Stephen Kosslyn y John Lindsley profesores de Psicología en dicha universidad. Los resultados se publican este enero en Journal of Cognitive Neuroscience.
Los científicos usaron un escáner cerebral para comprobar si los individuos tenían conocimientos que no podían se explicados a través del procesamiento perceptivo normal.
Los autores afirman que si la percepción extrasensorial (PES) existiera, los voluntarios deberían de responder de diferente manera al PES y al procesamiento perceptivo normal. Pero en lugar de eso, los resultados muestran que la respuesta del cerebro de los participantes es idéntica en ambos casos, a pesar de que reaccionaban fuertemente a las diferencias en cómo de emocional era el estímulo.
Casi la mitad de los adultos de los EEUU creen en la existencia de la PES, que incluye la telepatía, clarividencia y precognición. La gente informa de vez en cuando de la adquisición inexplicada de información, como sentir la muerte de un ser querido, o saber la identidad del que llama por teléfono antes de descolgar. Estos fenómenos, que se pueden explicar de manera natural y racional, son frecuentemente "explicados" como procesamientos paranormales del cerebro por aquellos que creen en este tipo de creencias irracionales.
Por desgracia el gobierno de los EEUU dio justificaciones a esta gente cuando gastó (inútilmente) millones de dólares en el reclutamiento de psíquicos y otros doblacucharas durante la guerra fría. Encima, en los resultados de esos "estudios" se informó de lo que parecía ser la existencia, obviamente falsa, de la PES, quizás por un mal diseño de los experimentos.
Posteriormente muchos otros fracasaron a la hora de reproducir dichos resultados.
Para desarrollar mejores tests que comprueben la PES, los autores del estudio de ahora diseñaron un nuevo método que directamente analiza la fuente de los supuestos fenómenos de PES: el cerebro humano.
Argumentan que como el cerebro realiza la percepción y almacena información (incluso eventos en los cuales no se es consciente de percibir, o información almacenada que no se recuerda conscientemente), oferta unas posibilidades de comprobar la PES de una manera mucho más amplia que los tests basados en el comportamiento.
Según los autores, el cerebro de una persona muestra una respuesta reprimida a estímulos que ha visto anteriormente, también cuando dichos estímulos están presentes subliminalmente y la persona no se entera conscientemente de haberlos visto. Además, se muestra una respuesta reforzada a estímulos que la persona está esperando que sucedan (¿la llamada telefónica esperada?). Como conocimiento y expectativa predisponen y condicionan la actividad cerebral, las imágenes de la actividad neurológica ofrecieron a estos investigadores un test potente y único para comprobar los procesos cognitivos y perceptúales sutiles.
Para estudiar si la PES existía o no, estos investigadores enfrentaron a los participantes del experimento a dos clases de estímulos: estímulos PES y estímulos no-PES. Estos dos tipos de estímulos eran idénticos salvo por una diferencia: el estímulo PES no sólo se presentaba visualmente a los voluntarios, además se les presentaba (supuestamente) de forma telepática, de forma precognitiva y por clarividencia.
Para la telepatía los investigadores mostraban fotografías a los gemelos, parejas amorosas o amigos de los participantes y que estaban en una habitación cercana. Para la clarividencia los investigadores mostraban fotos en la pantalla de un ordenador alejado. Para la precognición los investigadores mostraban a los participantes las mismas fotos otra vez en el futuro.
Según los investigadores los resultados obtenidos son las mejores pruebas que se tienen hasta el momento contra la existencia de la PES y, quizás más importante, este método proporciona a los científicos (reales y honestos) una manera de estudiar la supuesta PES sin las fallas de tiempos pasados.
Fuente: NeoFronteras. Aportado por Gustavo Courault
Fuente original: www.axxon.com.ar
by Jorge Armando Romo Bonilla | Ene 11, 2008 | Noticias interesantes
Muchos creen que las alfombras voladoras pertenecen al reino de la fantasía, y solamente los niños sueñan con ellas. Sin embargo, no es así: los físicos y matemáticos dedican tiempo a investigar la forma en que una de estas alfombras mágicas podría volar. Aunque parezca imposible, son físicamente viables.
La física involucrada en el vuelo de una alfombra voladora ha sido, gracias al trabajo del matemático de Harvard Lakshminarayanan Mahadevan, completamente develada. El matemático ha publicado los resultados de su trabajo en una reciente edición de la revista de física Physical Review Letters.
Lakshminarayanan Mahadevan se planteó seriamente las preguntas "¿es posible que una alfombra vuele? En caso de que sea posible ¿bajo qué condiciones podría operar?" e intentó responderlas utilizando las herramientas matemáticas y físicas a su alcance. Luego de un arduo trabajo, llego a la conclusión de que, en determinadas condiciones, es posible que una alfombra pueda volar. El secreto está en ponerlas a vibrar de la manera adecuada.
Mahadevan se centró en el sistema empleados por las mantas rayas para "volar" en el seno de un liquido. Si las rayas podían hacerlo, era posible que una manta con las características adecuadas pudiese lograr lo mismo en el aire. Comenzó realizando un modelo de una hoja bidimensional que vibra rápidamente con ondas que la atraviesan longitudinalmente mientras intenta permanecer a flote en un fluido.
Una vez que las leyes fundamentales que gobiernan el modo en que estas ondas afectan la interacción entre la alfombra y el fluido que la rodea, Lakshminarayanan y sus colegas comenzaron a trabaja con números concretos. Así fue como demostraron que una hipotética alfombra de 10 cm de largo y 0,1 milímetros de espesor podía volar. Para ello, debía ser capaz de vibrar con ondas de 0,25 milímetros de altura y a una frecuencia de 10 ondas por segundo. Esto le permitiría flotar en el aire y volar horizontalmente a unos 40 centímetros por segundo.
Las ecuaciones mostraban que, al menos dentro de esas dimensiones, el vuelo era posible. Pero al extrapolar los números a una alfombra de dimensiones mayores, descubrieron que "hacer volar a una pesada alfombra requeriría un motor realmente potente, por lo que nuestros cómputos y las leyes de la escala sugieren que éstas permanecerán durante milenios en el mundo virtual, mágico y místico en que siempre ha existido".
Sin embargo, esto no significa que haya sido un trabajo en vano. Los resultados obtenidos por Lakshminarayanan Mahadevan pueden ser utilizados debajo del agua, cuya densidad hace posible que una lámina "vuele" sin necesidad de una cantidad extraordinaria de energía. Quién sabe, quizás en un futuro no muy lejano, las alfombras voladoras sean un medio de transporte más.
Fuente: NeoTeo. Aportado por Eduardo J. Carletti
Fuente original: www.axxon.com.ar