by Jorge Armando Romo Bonilla | Mar 19, 2008 | Noticias interesantes
El escritor Arthur C. Clarke falleció ayer a los 90 años en su casa de Sri Lanka tras sufrir problemas respiratorios, informó uno de sus ayudantes a la agencia Associated Press. El autor inglés, nacido en 1917, era el último de los tres grandes de la ciencia ficción con vida: Robert Heinlein murió en 1988 e Isaac Asimov falleció de sida en 1992.
19 Mar 2008
Clarke firmó más de un centenar de obras, imaginó el satélite de telecomunicaciones y describió su funcionamiento en un artículo en 1948, y gestó con Stanley Kubrick la película 2001: una odisea del espacio, basada en su cuento El centinela. Fue un consumado submarinista, deporte que, junto con su fascinación por la cultura india, le llevó en 1956 a trasladar su residencia a Sri Lanka. Entre sus novelas fundamentales, destacan El fin de la infancia (1954), 2001: una odisea espacial (1968) y Cita con Rama (1973).
Divulgador científico, dedicó una serie de televisión, El mundo misterioso de Arthur C. Clarke, al análisis de supuestos misterios. Humanista confeso, era muy crítico con la religión: "Hay muchas religiones diferentes, cada una convencida de poseer la verdad, cada una diciendo que sus verdades son claramente superiores a las de las otras. ¿Cómo puede alguien tomarse en serio una de ellas? Creo que es insano".
Fuente:
magonia
Una ventana crítica al mundo del misterio
http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2008/3/19/muere-arthur-c-clarke-autor-ciencia-ficcion-divulgador
by Jorge Armando Romo Bonilla | Mar 12, 2008 | Noticias Científicas y Tecnológicas
Cuarta y última entrega de la serie basada en el folleto divulgativo Science, Evolution and Creationism, editado por la Academia Nacional de las Ciencias de los EE.UU. Fuente: Astroseti.
Academia Nacional de las Ciencias de los EE.UU.
Instituto de Medicina
La evolución en acción
Un desafío para la medicina ; cómo contrarrestar cepas resistentes de microorganismos perjudiciales
A finales de 2002, en China, varios cientos de personas enfermaron de una forma grave de neumonía provocada por un agente infeccioso desconocido. Denominado Síndrome Respiratorio Agudo Severo, o SARS (del inglés, Severe Acute Respiratory Syndrome), la enfermedad se expandió rápidamente por Vietnam, Hong Kong y Canadá, y causó cientos de muertes. En marzo de 2003, un equipo de investigadores de la Universidad de California en San Francisco recibió muestras de virus aisladas a partir de tejidos de un paciente con SARS. Usando una nueva tecnología conocida como microarrays de ADN o biochips, los investigadores compararon el material genético del virus desconocido con el de otros virus conocidos. En 24 horas situaron al virus en una familia particular, basándose en su relación evolutiva con otros virus; el resultado fue confirmado por otros investigadores que usaron diferentes técnicas. Inmediatamente comenzó el trabajo para desarrollar una prueba sanguínea capaz de identificar a las personas infectadas por la enfermedad, para que así pudieran ser puestas en cuarentena, así como en tratamientos capaces de curar la enfermedad y en vacunas que pudieran prevenir la infección por este nuevo virus.
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Comprender los orígenes evolutivos de los organismos patógenos será cada vez más importante, a medida que surjan nuevas amenazas para nuestra salud. Por ejemplo, muchas personas han sufrido problemas médicos graves debido a la aparición de cepas bacterianas que han desarrollado resistencia contra determinados antibióticos. Cuando una bacteria sufre un cambio genético que la capacita para resistir mejor los efectos de un antibiótico, tiene más probabilidades de sobrevivir y producir más copias de sí misma, mientras que las bacterias no resistentes mueren. Las bacterias causan enfermedades tales como la tuberculosis, la meningitis, las infecciones por estafilococos o septicemias o las enfermedades de transmisión sexual. Muchas de ellas han desarrollado resistencia a un número cada vez mayor de antibióticos y se han convertido en un grave problema en todo el mundo. Entender cómo la evolución de las bacterias es capaz de generar resistencia a los antibióticos es decisivo si se quiere controlar la expansión de las enfermedades infecciosas.
Tiktaalik; Un estudio modelo de predicción científica
Utilizando los principios de la evolución, los científicos han podido predecir qué nuevos fósiles serían descubiertos. Por ejemplo, los científicos han encontrado fósiles de peces ancestrales que vivieron en aguas poco profundas, procedentes de una época determinada, y fósiles de tetrápodos, animales terrestres dotados de cuatro extremidades, que aparecieron posteriormente. ¿Qué ocurrió entre medias?. Tiktaalik y otros fósiles intermedios entre los peces y los tetrápodos representan una variedad de especies que existieron en ese intervalo de tiempo, entre 385 y 359 millones de años atrás, y que abarcan la transición evolutiva de los peces a los anfibios.
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| Los paleontólogos examinaron este valle remoto del Canadá septentrional en busca de una especie intermedia entre los peces y los animales terrestres dotados de extremidades, ya que conocían de antemano el tipo de rocas sedimentarias donde debían buscar; rocas que fueron depositadas durante el período de tiempo en el cual tal transición se había producido, y que estaban presentes en este valle. |
La teoría evolutiva predice que deberían existir criaturas con características presentes tanto en los peces ancestrales como en los vertebrados terrestres que les sucedieron. Basándose en la información proporcionada por el registro fósil, un equipo de científicos decidió buscar en las rocas sedimentarias depositadas en el norte del Canadá hace unos 375 millones de años, más o menos cuando se pensaba que estas especies intermedias habían vivido. En 2004 el equipo encontró lo que había predicho; el fósil de una criatura con características de pez, tales como escamas y aletas, así como características propias de seres terrestres, tales como pulmones simples, cuello flexible y aletas modificadas para soportar su peso. Los huesos de las extremidades de este fósil, denominado Tiktaalik, se asemejan a los huesos de las extremidades de los animales terrestres actuales.
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| Las aletas del Tiktaalik tenían un solo hueso en la parte proximal de sus extremidades, la más cercana al cuerpo; es ese hueso grande que se muestra en la parte baja de los dibujos. En una posición inmediatamente distal, moviéndonos hacia el extremo del apéndice, aparecen dos huesos de menor tamaño. Los huesos mayores serían homólogos al húmero presente en los tetrápodos, mientras que los dos menores serían precursores de cúbito y radio, dotando al Tiktaalik de hombros, codos y muñecas similares a las presentes en organismos más modernos. Crédito: Nature. |
Comprendiendo y aplicando la Teoría de la Evolución, los científicos fueron capaces de predecir que tipo de criatura existió y en que capa geológica debía ser hallada. El descubrimiento del Tiktaalik rellena otro hueco en el registro fósil.
Este texto está basado en el contenido del folleto informativo Science, Evolution and Creationism (2008), editado por el Instituto de Medicina y la Academia Nacional de las Ciencias de los EE.UU.
COMITÉ DE AUTORES
- FRANCISCO J. AYALA, Catedrático, University of California, Irvine*
- BRUCE ALBERTS, University of California, San Francisco*
- MAY R. BERENBAUM, University of Illinois, Urbana-Champaign*‡
- BETTY CARVELLAS, Essex High School (Vermont)
- MICHAEL T. CLEGG, University of California, Irvine*‡
- G. BRENT DALRYMPLE, Oregon State University*
- ROBERT M. HAZEN, Carnegie Institution of Washington
- TOBY M. HORN, Carnegie Institution of Washington
- NANCY A. MORAN, University of Arizona*
- GILBERT S. OMENN, University of Michigan†
- ROBERT T. PENNOCK, Michigan State University
- PETER H. RAVEN, Missouri Botanical Garden*
- BARBARA A. SCHAAL, Washington University in St. Louis*‡
- NEIL deGRASSE TYSON, American Museum of Natural History
- HOLLY WICHMAN, University of Idaho
* Miembro, Academia Nacional de las Ciencias
† Miembro, Instituto de Medicina
‡ Miembro, Consejo de la Academia Nacional de las Ciencias
by Jorge Armando Romo Bonilla | Mar 12, 2008 | Noticias Científicas y Tecnológicas
Tercera entrega de la serie basada en el folleto divulgativo Science, Evolution and Creationism, editado por la Academia Nacional de las Ciencias de los EE.UU.
Fuente: Astroseti
Academia Nacional de las Ciencias de los EE.UU.
Instituto de Medicina
No hay lugar para el creacionismo en la clase de ciencias
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| Fotografía de un microorganismo flagelado. |
Algunas personas sostienen que las diversas formas de vida no evolucionaron siguiendo un proceso natural. Abogan por que la enseñanza de la creación se incorpore al currículo científico escolar al mismo nivel que la evolución biológica. Pero el creacionismo no es ciencia. Los argumentos creacionistas se basan en creencias acerca de una entidad externa al mundo natural; sin embargo, la ciencia sólo puede investigar los fenómenos que ocurren dentro de la naturaleza. Y de hecho, numerosas cuestiones planteadas por los creacionistas han sido ya respondidas por los científicos gracias al creciente número de pruebas disponibles; veamos tres ejemplos.
Los huecos del registro fósil
Los creacionistas sostienen que la Teoría de la Evolución falla debido a los huecos existentes en el registro fósil. Los creacionistas denominan hueco a aquella situación en la cual aún no se ha descubierto una forma fósil intermedia entre dos especies relacionadas. Sin embargo, un creciente número de formas intermedias han sido y continúan siendo halladas. Incluso sin tener aún los fósiles en sus manos, los científicos pueden usar las modernas técnicas de biología molecular y genética, junto con los principios de la evolución, para inferir qué formas de vida existieron en un momento dado del pasado y predecir con gran exactitud dónde aparecerán sus restos fósiles y qué aspecto tendrán.
La complejidad irreductible como prueba de creación
Algunos creacionistas afirman que ciertos rasgos de los seres vivos son demasiado complejos para haber evolucionado a través de procesos naturales. Alegan que estructuras como el ojo humano, el sistema inmunológico, o los flagelos, esos orgánulos con aspecto de pelos que dan movimiento a las bacterias, son irreductiblemente complejos y deben haber sido creados intactos por un diseñador inteligente. Sin embargo, los biólogos han descubierto que cada uno de los componentes del flagelo tiene sus propias funciones individuales, habiéndose descrito además numerosas formas intermedias de flagelos de mayor o menor complejidad. Ambos hallazgos respaldan la idea de que el flagelo ha evolucionado a lo largo del tiempo partiendo de estructuras previamente existentes. Así mismo, el argumento creacionista de que tales rasgos deben haber sido diseñados está basado en su idea preconcebida de un Creador, mientras que la postura de los científicos se basa en hechos observables y explicaciones falsables.
La edad de la Tierra
Algunos creacionistas argumentan, basándose en las Sagradas Escrituras, que la Tierra no es lo suficientemente antigua como para que la vida haya emergido en toda su diversidad a través de la evolución. Sin embargo, mediciones geológicas, astronómicas y de otros campos han confirmado repetidamente la edad de la Tierra en aproximadamente cuatro mil quinientos millones de años, tiempo durante el cual la vida surgió y se diversificó en nuestro planeta.
Como acabamos de ver, los científicos son capaces de contestar a las numerosas objeciones planteadas por los creacionistas gracias al conocimiento acumulado a lo largo de años de observación y experimentación. Sin embargo, cuando nos movemos en el terreno de las creencias, la ciencia no tiene forma de aceptar o refutar las aseveraciones de los creacionistas. Por lo tanto, pensamos que las creencias creacionistas no deberían presentarse en las clases de ciencias al mismo nivel que las enseñanzas sobre la evolución. La enseñanza de conceptos no científicos en las clases de ciencias sólo confundiría a los estudiantes acerca de la naturaleza, los límites y los procedimientos utilizados por la ciencia.
La ciencia y la religión ofrecen distintas maneras de entender el mundo
La ciencia y la religión se ocupan de aspectos distintos de la experiencia humana. Muchos científicos han escrito elocuentemente sobre cómo sus estudios científicos en el campo de la biología evolutiva han reforzado su fe religiosa, en vez de debilitarla. Y muchas personas profundamente religiosas y de diversas confesiones aceptan la evidencia científica a favor de la evolución. Serviremos mejor a nuestro sistema educativo y a nuestra sociedad en general si enseñamos únicamente ciencia, y no fe religiosa, en las clases de ciencias.
Este texto está basado en el contenido del folleto informativo Science, Evolution and Creationism (2008), editado por el Instituto de Medicina y la Academia Nacional de las Ciencias de los EE.UU.
by Jorge Armando Romo Bonilla | Mar 12, 2008 | Noticias Científicas y Tecnológicas
Segunda entrega de la serie basada en el folleto divulgativo Science, Evolution and Creationism, editado por la Academia Nacional de las Ciencias de los EE.UU.
Fuente: Astroseti.
La Teoría de la Evolución se ha probado y confirmado en repetidas ocasiones
Todos conocemos por experiencia que los caracteres biológicos se transmiten de padres a hijos. Ésta es la base de la evolución. A veces los caracteres cambian de una generación a la siguiente. Si un carácter hace que la descendencia se desenvuelva mejor en su ambiente natural y produzca más descendencia, que a su vez también herede el carácter, ese carácter se expandirá con el tiempo. Si el carácter hace que la descendencia tenga menos capacidad para sobrevivir y, por lo tanto, deje menos descendencia, el carácter tenderá a desaparecer. La selección natural es el proceso mediante el cual algunos caracteres tienen éxito y otros fracasan en el medio en el que vive el organismo. Por cada forma de vida que podemos ver hoy en día, hubo muchas otras que no tuvieron éxito y se extinguieron.
Los científicos ya no cuestionan los hechos básicos del proceso evolutivo. Este concepto ha superado pruebas exhaustivas realizadas por cientos de especialistas en biología, medicina, antropología, geología, química y otros campos. Los descubrimientos en diversos campos se han reforzado unos a otros, y las pruebas de la evolución han continuado acumulándose durante 150 años.
El Registro Fósil
El concepto de evolución está respaldado por el hallazgos de fósiles en capas de roca correspondientes a diferentes edades de la historia de la Tierra. En general, los fósiles que se más se parecen a los seres vivos actuales se encuentran en las capas de roca más jóvenes, mientras que muchos fósiles que aparecen en capas más viejas se asemejan sólo remotamente a las formas de vida presentes. Basándose en tales hallazgos, los naturalistas propusieron que las especies cambian, o evolucionan, con el transcurso del tiempo. Se ha identificado a la selección natural como una fuerza motriz de estos cambios. Desde entonces los científicos han hallado un abrumador número de fósiles en rocas de diferentes edades, que confirman una y otra vez los cambios en los seres vivos predichos por la teoría de la evolución.
Investigación sobre el ADN
La biología molecular y la genética han revelado cómo funciona la evolución a nivel molecular. La genética ha demostrado que los caracteres pasan de los padres a la descendencia a través del ADN, una molécula presente en todos los seres vivos que determina el crecimiento y la reproducción de las células, algo que se desconocía cuando la evolución y la selección natural se propusieron por primera vez en 1859. Los estudios del ADN respaldan los descubrimientos de otras ramas de la ciencia. Por ejemplo, especies que muestran un parentesco más lejano según su árbol filogenético, es decir, sus posiciones relativas con respecto al registro fósil, resultan tener muchas más diferencias en su ADN que especies que muestran un parentesco más cercano según este registro.
Ancestros Comunes
Hay estructuras y comportamientos comunes a muchas especies. Una persona escribe, una vaca camina, una ballena nada, y un murciélago vuela con estructuras que están formadas por huesos diferentes en los detalles, pero notablemente similares entre sí si se tiene en cuenta su estructura general.
Cuando se estudia un grupo de fósiles teniendo en cuenta su estructura y edad, resulta claro que una especie ancestral dio origen a un conjunto de especies sucesoras con la misma disposición básica de los huesos de las extremidades. Tal y como repetidamente ha demostrado cada nuevo descubrimiento, para cualquier par de especies que vivan hoy en día se pueden trazar líneas evolutivas que retrocedan en el tiempo hasta que ambas se intersecten en un ancestro común.
El registro fósil, la investigación con ADN, la evidencia de que las especies tienen ancestros comunes y otros descubrimientos se suman a la aplastante evidencia de que la vida en la Tierra surgió y se diversificó mediante evolución por selección natural.
Este texto está basado en el contenido del folleto informativo Science, Evolution and Creationism (2008), editado por el Instituto de Medicina y la Academia Nacional de las Ciencias de los EE.UU.
by Jorge Armando Romo Bonilla | Mar 12, 2008 | Noticias Científicas y Tecnológicas
Hoy comenzamos a publicar una serie basada en el folleto informativo Science, Evolution and Creationism, editado por la Academia Nacional de las Ciencias de los EE.UU. (Publicado originalmente en Astroseti).
¿Por qué es importante la Evolución?
El descubrimiento y la comprensión de los procesos de la evolución representan uno de los logros más importantes en la historia de la Ciencia. La evolución es capaz de explicar la diversidad de la vida en la Tierra y ha sido confirmada repetidamente a través de la observación y la experimentación en un amplio rango de disciplinas científicas.
La ciencia evolutiva constituye los cimientos de la biología moderna. Ha abierto las puertas a nuevos tipos de investigación médica, agrícola y medioambiental, y ha conducido al desarrollo de tecnologías que pueden ayudar a prevenir y combatir enfermedades. Lamentablemente, la educación científica impartida en nuestras aulas está siendo socavada por los que intentan a toda costa introducir conceptos no científicos sobre la evolución en las clases de ciencias.
¿Cómo se hace el trabajo científico?
El estudio de la evolución proporciona un ejemplo excelente de cómo los científicos abordan su trabajo. Observan la naturaleza y realizan preguntas acerca del mundo natural; preguntas que pueden ser puestas a prueba mediante experimentos y nuevas observaciones, y elaboran hipótesis acerca de la evolución basadas en evidencias comprobables. A medida que los científicos recopilan nuevos resultados y hallazgos, continúan refinando sus ideas. Las hipótesis formuladas pueden ser alteradas o incluso rechazadas de plano si sale a la luz alguna evidencia convincente que las contradiga. Algunas hipótesis científicas están tan bien establecidas que no parece posible que ninguna evidencia nueva pueda alterarlas. Estas hipótesis ampliamente aceptadas y sólidamente fundamentadas se convierten en teorías. En el lenguaje popular una teoría significa una corazonada o una especulación. No es así en ciencia. En ciencia, la palabra teoría se refiere a una explicación exhaustiva de una característica importante de la naturaleza que esta fundada en multitud de hechos recopilados a lo largo del tiempo. Las teorías también permiten a los científicos hacer predicciones acerca de fenómenos todavía no observados.
Un buen ejemplo es la teoría de la gravedad. Tras cientos de años de observaciones y experimentos, los hechos básicos de la gravedad fueron comprendidos. La teoría de la gravedad es la explicación de esos hechos básicos. Luego los científicos usan la teoría para hacer predicciones acerca de cómo la gravedad funcionará en diferentes circunstancias. Dichas predicciones se han verificado en incontables experimentos, confirmando la teoría. La evolución reposa sobre unos cimientos igualmente sólidos, formados por observación, experimentación y evidencias que confirman su validez.
Este texto está basado en el contenido del folleto informativo Science, Evolution and Creationism (2008), editado por el Instituto de Medicina y la Academia Nacional de las Ciencias de los EE.UU.