Semana forteana en Puebla

Primero, una nube de hoyo (fallstreak hole o punch hole; no encontré un nombre en español) se formó en Acatlán de Osorio, al sur de Puebla, el lunes 8.

Este fenómeno ocurre en nubes altas formadas por gotas de agua por debajo del punto de congelación pero que siguen en estado líquido, como los cirros. La teoría más aceptada dice más o menos que la causa es una precipitación de cristales de hielo sobre la nube, formados durante el paso de aviones u otras perturbaciones atmosféricas. Cuando estos cristales caen y atraviesan la nube crecen absorbiendo algunas de las gotas. El aire pierde humedad y eso hace que las otras gotas se evaporen a mayor velocidad, desvaneciendo la nube y creando un hueco. El hueco tiende a ser circular porque el proceso se propaga de los cristales hacia afuera en una especie de onda. Los núcleos de hielo se agrupan en una especie de penacho al caer y evaporarse.

Esta clase de nubes es asociada con prodigios sobrenaturales. En Chicago, Moscú y otros lugares, se han confundido con naves extraterrestres. Según El Sol de Puebla, evangélicos locales dijeron que la estela de hielo era un ángel y un signo del fin de los tiempos, y algunos aseguraron que era señal de un terremoto, tal vez devastador. (Ese mismo día, como dice el del video, hubo un terremoto en Puebla. Se reportó saldo blanco.)

Dos días después, se reportó la caída de un meteorito en el municipio de Ahuazotepec, ahora en la región norte, en el límite con Hidalgo y cerca de Tulancingo (Milenio Puebla, El Sol de Puebla, 11/02/2010). Hacia las 4 de la tarde (UTC -6) varias personas de la zona reportaron ver una luz en el cielo y un estruendo poco después. La luz se vio en Puebla capital y en la ciudad de México poco antes del incidente.

Se dijo que el meteorito había dejado un cráter de 30 metros de diámetro y destruido un puente. El presidente municipal de Ahuazotepec negó ambos hechos (La Jornada de Oriente, 11/02/2010) pero confirmó el estruendo. Grupos de seguridad y protección civil acudieron a la zona y el Ejército acordonó el área. Pero conforme avanzó la investigación, se descartó cualquier daño y no se encontró ningún cráter, mucho menos un meteorito (Síntesis, El Universal, 11/02/2010). Otras posibles causas del incidente como avionazos o explosiones en oleoductos también fueron desechadas.

Los promotores de la AEXA, con datos obtenidos del servicio de rastreo satelital del Departamento de Defensa de Estados Unidos, lanzaron la hipótesis de que el objeto pudo ser un fragmento del satélite ruso COSMOS 2421. La ruta predicha del fragmento cruzaría sobre el centro oriente de México a la misma hora que se reportó el evento de Ahuazotepec, e incluso se había predicho que el fragmento ingresaría a la Tierra el miércoles 10. La chatarra espacial habría explotado al ingresar a la atmósfera y eso fue lo que causó el estruendo sin dejar cráter, un poco como lo de Tunguska.

No hay absolutamente ninguna relación entre los dos eventos más allá de la coincidencia en lugar y tiempo, si es que 200 kilómetros y 2 días de diferencia son suficiente coincidencia. Al principio muy estúpidamente pensé que sí: primero me enteré del evento de Ahuazotepec y luego de la nube de Acatlán, pero no me fijé que la segunda tenía una fecha anterior. Buuu.

La nube de Acatlán no trascendió y se quedó en el nivel de una nota campirana de color. El satélite de Ahuazotepec pinta para ponerse más interesante: si uno se fija en esas fosas sépticas que son las secciones de comentarios de los sitios de noticias, se verá que gente con más pretensión que educación ya está empezando a tejer el inevitable compló en su contra. El próximo programa de Jaime Maussán seguro será alucinante. Hasta sé lo que va a decir: que él ya había alertado a la gente del peligro de la basura espacial vía el puñado de historias de uno de sus lacayos reporteros, y que esto demuestra de forma I-RRE-FU-TABLE que él sí está a la vanguardia informativa, y eso si nos va bien…

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Author: Lalo Márquez

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