Son centellas, no ovnis: científicos

Puso trabas la Sedena a expertos para dar acceso al material que facilitó a Televisa


Los supuestos objetos voladores no identificados (ovnis) videograbados desde la nave Merlín C de la Fuerza Aérea Mexicana podrían ser, para la ciencia, algo todavía más impactante que la “fantasiosa” presencia de extraterrestres. Todo parece indicar que la cámara del avión mexicano captó uno de los fenómenos atmosféricos más raros y, por lo mismo, fascinantes: las centellas.

Conocidas desde la antigüedad por marineros y estudiosos como luces que “bailan en el cielo”, y consideradas por el imaginario popular como señales claras de la existencia de las “brujas”, las centellas han sido poco estudiadas y, por lo mismo, escasea la información sobre ellas. Por eso, cuando científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) observaron las imágenes por televisión se quedaron “maravillados”.

De inmediato se comunicaron a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) para pedir información precisa sobre la frecuencia de los radares, la altura y velocidad con las que viajaba la nave militar, y datos acerca de la rapidez con la que se movían las esferas luminosas. Sólo obtuvieron una respuesta: “la información que ustedes solicitan es clasificada”.

No lo fue para el periodista de Televisa Jaime Maussán, a quien el titular de la Sedena, Clemente Ricardo Vega García, decidió darle el video. El general explicó en una entrevista en el programa radiofónico de Carlos Loret de Mola que “no veía la utilidad de que se quedara eso grabado ahí, guardado, (y) tomé la decisión de que se le diera a una gente que ha estado trabajando toda su vida con esto para que hiciera buen uso de ella. Por eso se le dio a Maussán”.

La comunidad científica está molesta, le insistió Loret:

“Nosotros no sabíamos quiénes eran (los científicos). No los conocemos.” Luego ofreció: “yo no tengo ningún inconveniente en que vean este material. Está disponible si es que desean analizarlo”.

Claro que lo desean. Así lo manifestaron con entusiasmo a La Jornada los doctores Rafael Navarro González, único especialista mexicano que participa en el proyecto de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA) de exploración de Marte y autor de textos científicos sobre la materia, y Julio Herrera Velázquez, ambos investigadores del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM.

Su interés radica en que “nunca se habían observado centellas en esas condiciones”. Aseguraron que han sido poco estudiadas por científicos y las describieron como “descargas eléctricas autocontenidas dentro de un gas ionizado conocido como plasma, que puede circular constantemente y se produce cuando la atmosfera está, precisamente, electrificada. Por eso se crean esferas en las que circula la energía”.

Hay muy poca documentación y pruebas científicas sobre las centellas -insistieron- y desentrañar el fenómeno representaría un avance fundamental para la construcción de reactores generadores de energía nuclear, entre otras aplicaciones.

La importancia de las imágenes obtenidas en el cielo de Campeche la noche del pasado 5 de marzo radica, para los expertos en química de los relámpagos, física del plasma y fusión nuclear, en que las contadas observaciones de centellas que se han registrado hasta la fecha se han hecho a poca altitud y durante periodos muy breves: microsegundos.

En este caso, expusieron, duraron más de lo común, debido quizás a que no chocan con ningún obstáculo que disipe su energía. Manifestaron que su estudio enriquecerá de manera invaluable el conocimiento científico.

Aunque el secretario Vega le aseguró a Loret que prohibió que se hablara de ovnis o platillos voladores, “porque se presta a choteo”, lo cierto es que las imágenes de “las luces que bailan en el cielo” han sido presentadas a la opinión pública precisamente como indicios de vida extraterrestre.

Las agencias de noticias han hecho circular por todo el mundo la información de esta presunta irrupción de 11 ovnis en cielo mexicano. Lo cual, en muchos casos, se ha prestado a mofa.

Sobre el particular, Navarro y Herrera sostuvieron que ningún científico serio descarta la posibilidad de vida inteligente en algún planeta del universo, pero que lo detectado en Campeche no apunta a ello. En todo caso, explicaron, harían falta decenas de estudios muy consistentes para poder sostener una afirmación de ese tamaño.

Navarro contó que en la NASA, por ejemplo, nunca se ha cejado en el objetivo de encontrar dicha vida. Para ello, continuamente, envía “mensajes” -a través de códigos científicos que se han ido sofisticando- para ver si obtiene alguna respuesta. Hasta el momento no la ha habido.

Lamentaron que hasta el momento la Sedena no haya tenido ningún acercamiento con las instituciones académicas y científicas del país: “fue el propio Maussán quien se acercó a los geofísicos -uno de los tantos campos del conocimiento que tendrían que intervenir para desentrañar el fenómeno- para que lo asesoraran”.

En la antigüedad, la superstición y la ignorancia convirtieron a las centellas en “brujas”. Hoy, con argumento de película de Hollywood, se propaga la idea de que nuestros cielos son explorados por platillos voladores. Sin embargo, podríamos estar frente a un fenómeno, las centellas, cuyo desentrañamiento significaría un avance fundamental para el conocimiento científico.


Por LAURA POY


Fuente: http://www.jornada.unam.mx/048n1con.php?origen=index.html&fly=1

Author: Lalo Márquez

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