Si es legal, es legal (2)
En realidad, después de lo que ha escrito David Bravo, se puede decir muy poco más sobre la dichosa “Ley Sinde”. Mi propio punto de vista está aquí y, dado que el proyecto de Ley no ha cambiado ni una coma (a pesar de las reuniones con “gurús” de la Ministra o las palabras de Rodríguez Zapatero asegurando que estaba dispuesto a modificarlo para garantizar que “no se va a cerrar nada, ninguna página web ni ningún blog”), pueden darlo por reproducido.
Sin embargo, hay un aspecto del Proyecto que merece la pena que veamos un poco más en profundidad. Como recordarán, la reforma legal prevé la creación de una “Sección Segunda” de la Comisión de Propiedad Intelectual. Y sigue diciendo el Proyecto que
La sección podrá adoptar las medidas para que se interrumpa la prestación de un servicio de la sociedad de la información o para retirar los contenidos que vulneren la propiedad intelectual por parte de un prestador con ánimo de lucro, directo o indirecto, o de quien pretenda causar un daño patrimonial.
Naturalmente, se nos ha explicado que esta medida se refiere tan solo a las “páginas de descargas” (como esta, por ejemplo), pero los restantes ciudadanos podemos respirar más o menos tranquilos.
Lo malo es que eso nos lo dicen los representantes políticos (los mismos, insisto, que ya nos mintieron en su momento al asegurar que iban a modificar el proyecto), pero no la norma. El Proyecto faculta a la SS (lo siento, pero sigo sin poder resistirme a usar esa abreviatura para la Sección Segunda) para cerrar las páginas (del tipo que sean) que “vulneren la propiedad intelectual”.
Vulnerar la propiedad intelectual, tal y como la configuran las leyes vigentes, es algo mucho más fácil de lo que parece. Las normas son tan extensivas que incluso el derecho de cita, es decir, el derecho a reproducir parte de una obra con el fin de comentarla, es algo que debe hacerse con mucho cuidado. Además, los derechos de propiedad intelectual tienen una extensión tan dilatada que, sin ir más lejos, los lectores de esta bitácora se están perdiendo un artículo al que le tengo especial cariño sencillamente porque las fotos que lo deberían acompañar proceden de un libro cumple un siglo de antigüedad por estas fechas, pero cuyo autor pasó a mejor vida hace menos de los setenta…
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