Por qué el LHC no puede generar un agujero negro

Situado a poco más de 170 metros por debajo de los Alpes en la frontera entre Suiza y Francia, se encuentra el experimento físico más grande del mundo: el LHC. Construido por el CERN, en colaboración con cientos de universidades y laboratorios de todas partes del mundo, el LHC fue construido para comprobar varias predicciones fundamentales de la física de altas energías, haciendo colisionar haces de protones a velocidades elevadísimas.

Algunos críticos sostienen que el gran poder del LHC, que acelerará partículas hasta el 99,99 por ciento de la velocidad de la luz y creará temperaturas de billones de grados, tiene el potencial para crear un agujero negro que podría consumir a la Tierra. Los temores sobre los agujeros negros han estado espoleados por el uso de alarmantes apodos para el LHC, como por ejemplo “La Máquina del Juicio Final” o “La Máquina del Big Bang”. Estos temores han resultado incluso en un pleito legal.

¿Deberíamos estar preocupados?

“Absolutamente no”, es el veredicto de Stéphane Coutu, profesor de física de la Universidad Estatal de Pensilvania. “El mundo está constantemente bombardeado por rayos cósmicos de alta energía provenientes de las profundidades del espacio, y algunos de ellos inducen colisiones de partículas miles de veces más potentes que las que se producirán en el LHC”, explica Coutu. “Si estas colisiones pudieran crear agujeros negros, ya habría sucedido”.

El LHC es el acelerador de partículas más poderoso construido hasta la fecha. Consta de un túnel subterráneo que mide unos 27 kilómetros de circunferencia. A través del túnel se disparan haces de protones opuestos, provocando que colisionen y que se generen partículas de la energía liberada, algunas de ellas muy exóticas. Detectores de partículas posicionados a lo largo del túnel analizarán el resultado de las colisiones.

El producto final de las colisiones de partículas podría proporcionar nuevos conocimientos sobre cómo las partículas interactúan. En última instancia, esto podría explicar el resultado que tuvieron los procesos de partículas desarrollados poco después del Big Bang, y del cual se deriva el universo tal como lo conocemos hoy.

Otra posibilidad es que los físicos logren observar al bosón de Higgs como un subproducto de las colisiones de partículas. El misterioso bosón de Higgs es una partícula hipotética cuya existencia está asumida por el Modelo Estándar de la física de partículas, pero que nunca se ha aislado experimentalmente. Concebido en dicho modelo como una partícula que proporciona masa a otras partículas, el bosón de Higgs (algunas veces apodado como la “Partícula de Dios”) podría poseer la clave para comprender por qué la materia se comporta de la manera en que lo hace, lo que significa que la verificación de la existencia de tal partícula sería un gran adelanto en la física.

Además de estos datos experimentales, el LHC podría propiciar mejoras prácticas para nuestra vida cotidiana en ámbitos insospechados. Y ya hay ejemplos previos. Uno de ellos, la mismísima Web, o sea la WWW (World Wide Web), que fue desarrollada por la misma organización que ha construido el LHC.

http://www.amazings.com/ciencia/noticias/180209a.html

Author: José Luis Aguilar

José Luis Aguilar es uno de nuestros más importantes colaboradores de noticias científicas y paranormales.

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