Investigan a una secta católica que somete a jóvenes pampeanos

Una grave denuncia contra dos curas de la Catedral, por el delito de reducción a la servidumbre, se está investigando en la justicia penal. A ambos se los acusa de pertenecer a una secta católica, llamada Instituto Servi Trinitatis, y de ‘anularles la voluntad’ y ‘apropiarse del dinero’ de sus miembros.

La denuncia fue radicada hace dos semanas en el Juzgado de Instrucción 3, a cargo del juez Carlos Flores, por once personas, entre familiares de algunas internas y mujeres que habrían sufrido esos padecimientos y lograron salir de la secta.

Flores actuó rápidamente, a tal punto que ya ordenó una inspección ocular a la sede del Instituto -ubicada en la primera cuadra de la céntrica calle O’Higgins-, en la que habría participado uno de los sospechosos y hasta el propio obispo de Santa Rosa, Rinaldo Fidel Brédice. La inspección ocular es una medida algo menos extrema que el allanamiento.

Además el juez habría recibido varias declaraciones testimoniales y ordenando otras pruebas, como la designación de un perito psicólogo para que atienda a las víctimas.

Servi Trinitatis es un instituto secular con origen en la ciudad española de Cuenca, cuyo director general es llamado padre Grati, aunque su verdadero nombre es Gratiniano Checa Colmena. La secta sólo tiene sedes en el mundo, Venezuela, Lomas de Zamora y Santa Rosa. Para ser miembro de ella, los aspirantes deben realizar ‘votos de pobreza, castidad, obediencia y fidelidad al Papa’, aunque la congregación no cuenta con autorización papal, según dice la denunciada.

Los curas denunciados son españoles y llegaron a la Catedral precisamente desde Cuenca. Hace más de una década Servi Trinitatis instaló una residencia para sus miembros mujeres (los pocos varones estarían en otro sitio). Al lugar se lo denomina cenáculo ‘María Inmaculada’ y estaría a cargo de los dos sacerdotes.

Un solo verbo, prohibir

En la denuncia ingresada al Juzgado 3 pueden leerse los siguientes detalles:

* En el Instituto hay alojados entre ocho y doce jóvenes, de 12 a 32 años y sus padres no pueden ingresar al instituto. Están a cargo de una directora.

* A la casa no ingresan varones, sólo los dos curas, quienes ‘imparten las normas de convivencia de las internas, juzgan y castigan (a las mujeres) por cuestiones de supuestas inconductas verificadas’.

* A las internas nos les permiten ingerir alimentos dulces -’el motivo sería para suprimir la actividad de una feromona que estimula la voluntad’- y les fijan un cronograma estricto de horarios, que incluye ir al baño al levantarse sólo ‘por unos minutos’, lavarse los dientes una vez al día y barrer en un determinado horario.

* ‘En el desayuno no las dejan comer quesos ni yogur (supuestamente porque tienen calcio), sino sólo fiambres de baja calidad. No pueden utilizar condimentos, ni ingerir mate, té y café porque serían estimulantes. No pueden hablar con sus compañeras de cuestiones personales, excepto que estén relacionadas con la religión y el Instituto, y no pueden realizar compras los domingos por tratarse del día del Señor’.

* La mayor parte del día ‘están ocupadas’ con actividades religiosas (meditación, lectura espiritual, misa diaria, visita al Santísimo, etc). ‘A las que estudian, sólo les quedan para esa actividad 45 minutos diarios, especialmente para impedir que accedan a un nivel superior de educación. Cuando van a comenzar una carrera, deben pedir autorización a sus superiores. No les aceptan actividades como fotografía o psicología’.

* Tampoco son autorizadas a atenderse con médicos o profesionales varones y cuando les recetan medicamentos ‘deben consultar por teléfono a supuestos médicos de España’, quienes ‘desautorizan las recetas y las conminan a no utilizar los medicamentos recetados y a curarse sólo con la voluntad de Dios’.

* La mayoría de las chicas -agrega la denuncia- sufre de ‘trastornos en la alimentación, desnutrición, debilitamiento físico y mental, gastritis, problemas intestinales y estomacales (…) Todas tienen problemas de fobias, desvanecimientos, cefalea, debiendo acudir -en todos los casos de externación- a tratamientos psicológicos y psiquiátricos de por vida.-

* ‘Tienen prohibido acercarse a cualquier otra persona a una distancia menor a un metro -límite mínimo que evita la actividad del deseo sexual-. No pueden besarse, abrazarse o tocarse con otras personas, incluso con sus padres y familiares directos’.

* Las mujeres deben vestirse con ropas que no resulten llamativas (apenas de dos o tres colores), no deben mostrarle el cuerpo a nadie, no pueden usar relojes, celulares, anillos ni artículos de tocador. Cuando van a la iglesia ‘deben comenzar a rezar cuando trasponen el umbral de la casa hasta que ingresan al lugar de destino, para evitar pensar en otra cosa. Deben mirar hacia el piso, no mirar a la cara a otras personas, no pueden mirar vidrieras, tienen calles y cuadras prohibidas para el tránsito, por ejemplo la avenida San Martín’.

* ‘Practican lo que llaman restricción mental: para ello no deben mentir, ya que resulta ser el mayor pecado. Por ejemplo, cuando una de ellas atiende un llamado telefónico en la casa, ante la pregunta ‘si está allí tal persona’, tienen la orden de responder ‘no, aquí no está’. Eso porque dicen que la que está ‘aquí’ es la que atiende y no la otra, por ello, con esta respuesta no estarían mintiendo’.

* Les ordenan no decir nada de su actividad, o pertenencia al Instituto, a sus padres u otras personas. Para ello utilizan las máximas ‘ocultar no es mentir’ o que hay que ‘omitir para no explicar’. Están obligadas a contar todos los datos acerca de sus familias, allegados y terceros con relación a actividades y pensamientos.

* ‘El voto de pobreza implica ceder en casi todos los casos, a sus superiores, las tarjetas de débito y su clave, de la cuenta en la que depositan sus sueldos y otros ingresos. En varias oportunidades (sus superiores) les piden sumas importantes de dinero, que deben gestionar ante sus padres o familiares. A veces la excusa es la necesidad de adquirir propiedades para instalar nuevos cenáculos; por lo que jamás se sabe el verdadero fin de esos fondos. Otras veces inventan necesidades de otros miembros -generalmente desconocidos- que hipotéticamente deben someterse a intervenciones quirúrgicas costosas, viajes al exterior, estadías. Para ello les piden dinero extra que es entregado a los superiores.

* Los miembros de la secta que viajan a España, a lo del padre Grati, tienen que realizar votos perpetuos. ‘El voto perpetuo de pobreza implica la firma de un testamento, mediante el cual el miembro testa a favor del Instituto, cediendo todos sus bienes actuales o futuros, con exclusión explícita de las deudas y obligaciones que pudiere tener al tiempo de su fallecimiento’.

Dinero, objeto buscado

Los denunciantes hablaron en el texto que recibió Flores de que hubo ‘anulación de la voluntad en el caso de las personas mayores e inexistencia de autorización en el caso de los menores de edad, además de segregación social y ruptura de lazos familiares y sociales’.

Acotaron que ‘en muchos casos de personas mayores se verificó tal nivel de anulación de la voluntad, que -aún de haber sido manifestada en forma expresa- resulta absolutamente viciada e inexistente Pero mucho más graves resultan los casos de menores, en que se requiere para el acceso a una congregación religiosa, de la voluntad expresa y fehaciente de los padres, siendo que ni siquiera ellos tienen conocimiento de la situación en que se encuentran sus hijos’.

Los familiares de internos hablaron de apropiación fraudulenta de bienes y dinero al indicar que ‘como en toda organización de este tipo, la actividad desarrollada por sus partícipes tiene un interés (…) En este caso -salvo que hubiere datos que desconocemos- se trataría de un objetivo único, el de apropiarse del dinero fruto del trabajo de las personas reducidas y finalmente de los bienes que obtuvieran o ingresaran a su patrimonio durante toda su vida’.

Concluyeron que ‘la primera imposición en cumplimiento del voto temporario de pobreza, es la entrega de la tarjeta de débito y número de clave o PIN, correspondientes a la cuenta en las que tienen dinero o ingresan los pagos de los salarios que perciben por sus tareas remuneradas’.

Fuente: http://www.argenpress.info/nota.asp?num=055638&Parte=0

Author: Lalo Márquez

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