No es fácil ser ateo

Boston y su ambiente académico están lejos de las crueles calles de Paterson, N.J., donde Zachary Bos creció sin alguna habilidad atlética ni nuevos amigos. Era un niños desgarbado y flaco que decidió que la forma de sobrevivir era estudiar duro en la escuela, esforzarse como Boy Scout, y sentarse derecho durante la escuela Dominical en la Iglesia St. Gerard.

Cantó villancicos en Navidad. Paso tiempo con una monja, la Hermana Susana. Se unió a grupos de jóvenes en St. Gerard, y para complacer a su madre, accedió a ser confirmado y a recibir la Santa Comunión.

Era el niño Católico Romano ideal, excepto por una cosa: No tenía fe en Dios.

Iba a confesarse pero pensaba que era un ejercicio artificial.

“Si realmente tuviera remordimientos, simplemente saldría y cambiaría mi vida”, recordaba el otro día. “Simplemente no veo ningún beneficio en hablar con alguien que no conozco para que, de alguna forma y de repente, todo me fuera perdonado”.

Los Boy Scouts querían que fuera confiable, leal, servicial, amistoso, cortés, amable, obediente, alegre, ahorrador, valeroso, y limpio.

Bien.

¿Pero también reverente?

¿Por qué reverente?

“Si eras todo lo demás”, dice, “¿por qué necesitarías ser reverente?”

Las preguntas en su cabeza y las dudas en su corazón dieron pie a la desconfianza de la religión, y luego al ateísmo.

Habiéndose mudado a Boston en 1999 para estudiar física en la Universidad de Boston, Bos, hoy 23, encabeza una de las organizaciones más arcanas de la ciudad, el Atheist Meetup Group, que se reune mensualmente en un restaurante para comer y beber y para conversar no sobre los Patriotas de Nueva Inglaterra, sino sobre relativismo moral, probabilidad objetiva y subjetiva, y la Apuesta de Pascal sobre la existencia de Dios.

El debate sobre la existencia de Dios ha sido proferido por milenios se está calentando nuevamente, y mientras la religión se arrastra cada vez más hondo en la psicología política, cultural, y social de América, estos no son tiempos fáciles para los ateos.

Al menos 13 estados tienen disputas a la enseñanza de la evolución en las escuelas. Los ateos se encrespan al uso de la palabra “Dios” en la moneda norteamericana y en el Compromiso de Lealtad. En Washington, un juez ha rechazado la apelación atea de que al Presidente Bush se le prohíba decir una oración Cristiana en la inauguración de hoy.

En las reuniones ateas no hay escasez de temas, desde estrategias para sobrevivir en una cultura Cristiana hasta discusiones sobre el rol de los Derechos Cristianos en la política hasta debates en la prensa sobre si Dios jugó un rol en el desastre del tsunami.

Aunque los ateos no están tan bien organizados ni tan disciplinados como muchos grupos Cristianos, han manejado intensificar el debate sobre la separación de la iglesia y estado, agudizado las diferencias entre Darwinismo y Creacionismo, e incluso han hecho que algunas personas les incomode decir “Feliz Navidad” o, al sonido de un estornudo, “Dios te bendiga”.

“Estamos entre los grupos más odiados de América”, dice David Silverman, portavoz nacional de American Atheists”. Los Judiós están bien, pero si eres un ateo, estás en el fondo del barril, y odiarnos es políticamente aceptable.

“USA Today puso el número de Americanos no religiosos en los 30 millones”, dice. “Hay 5 millones de Americanos que son Judíos, pero todos conocen muchos más Judíos que ateos ¿y por qué? Porque los ateos tienen miedo de salir del closet proverbial. Todos conocemos más ateos de los que pensamos, porque están en cada familia y en cada iglesia”.

Una Isla de Escepticismo

La noción de “ateos pobres viviendo en una cultura Cristiana” es rechazada como paranoia por el Dr. John Morris, quien ha dirigido expediciones al Monte Ararat en busca del Arca de Noé y hoy es presidente del Instituto de Investigación de la Creación, un ministerio auto-proclamado enfocado-en-Cristo en Santee, California. “Los Ateos tienen una desmesurada cantidad de influencia”, dice. “Las encuestas muestran que el 50 por ciento de las personas creen en el creacionismo estricto, otro 30 a 40 por ciento en alguna forma de creacionismo, y luego un pequeño trozo, del 5 al 9 por ciento, que son ateos. Pero ellos absolutamente, 100 por ciento, controlan la educación y los medios.”

Los ateos de Boston se reúnen bajo el auspicio de una organización llamada Meetup Groups, un agregado mundial de círculos que se reúnen a discutir temas de interés común, desde tejido a política y perros pequinés. Fundado en 2002, el Boston Atheist Meetup Group, es una de las 405 células similares alrededor del mundo que cuentan con 7,500 miembros. Aunque 95 están afiliados en el grupo de Boston, las reuniones atraen a no más de 12 personas.

“Lo que nos reúne es que tomamos un interés particular en definirnos como ateos, lo cual es una definición negativa”, dice Bos, “pero no hay nada más que nos haga reunirnos. Somos de muy diferentes formas de vida – un estudiante de colegio, un maestro, un guardia de seguridad. Promovemos el raciocinio, escepticismo, conocimiento científico, humanismo secular, y una agenda atea positiva.”

Para los ateos, las reuniones mensuales son una isla de escepticismo en un mar de conformidad religiosa.

“Son socialmente gratificantes”, dice Bos. “Es una válvula de escape el solo asociarse con personas con el mismo pensamiento. Trato de nos ser anti religioso, pero los irritantes se acumulan – pequeños recuerdos que vivimos en una cultura que no es racional y, de hecho, es anti-racional. Camina por un Wal-Mart, y encontrarás pasillos enteros devotos a iconografía religiosa y a novelas de Jesús en la cultura pop.”

En la reunión de Diciembre, llevada a cabo en el solsticio en el Cambridge Brewing Company en Kendall Square, la agenda incluyó, además de cerveza y pizza, (1) un reporte en una beca que el grupo está ofreciendo a un estudiante de la Escuela Pública de Boston y (2) una discusión en cómo sobrevivir Navidad, un reto, según Scott Gray, 29, ingeniero de software de Andover, que no es tan bochornoso para un ateo, sino algo para tolerar.

Pero es la Pascua, no la Navidad, lo que es más difícil, dijo un invitado, Jason McCoy, 32, profesor de psicología en el Cape Fear Community College en Wilmington, N.C.

“No creo en un dios que responda oraciones por la misma razón que no creo en el Conejito de Pascua o Santa Claus”, dice. “La Navidad es festiva, bien, pero la temporada de Pascua es cuando se desfilan estos ridículos rituales antiguos, y traes suciedad en la frente. Si todos sintieran tan fuerte sobre cosas de importancia, el mundo sería un mejor lugar”.

‘Caminando sobre cascarones de huevo’

¿Cómo es ser un ateo en América?

“Es como ser homosexual en el Sur”, dice McCoy. “No importa de quién estés rodeado, si dices algo que dé la impresión que su religión no es mejor que cualquier otra religión, bueno, estás caminando sobre cascarones.”

En la forma que muchos homosexuales camuflan su sexualidad, muchos ateos están reacios en confiar su ideología a familiares y amigos, y cuando lo hacen, se refieren a ello como “salir de” o “debutar como”.

Bos mantuvo su ateísmo en secreto, y cuando regresó a casa para Navidad hace cuatro años, se sorprendió cuando escuchó a su abuelo expresar felicidad de que el la atea Madalyn Murray O’Hair había sido asesinada.

Su postura terminó hace tres semanas.

Fue dos días después de la reunión atea en Cambridge Brewing Company. Bos asistió a una fiesta de Navidad en BU, y después, decidió telefonear a su madre.

“Estaba intoxicado”, recuerda, “pero estaba desinhibido, y dando una sinopsis de lo que estaba sucediendo en mi vida, mencioné la beca”.

“Oh”, recuerda decir a su madre, “¿y quién la está patrocinando?”

“Un grupo que manejo”

“¿Qué tipo de grupo?”

“Un grupo de escépticos”

“¿Cuál es su nombre?”

Envalentonado por el vino, Bos decidió terminar el subterfugio y reconocer a su madre lo que nunca había podido admitir.

“Se llama Ateos de Boston”

Hubo una pausa.

“Zachary”, dijo ella en voz sombría, “no querrás ser etiquetado como activista”

Eso, dice, fue su forma de ni aprobar ni condenar.

“Ella interpuso activistas anónimos para decir que está dispuesta a aceptar que tengo creencias personales, pero que debo tener cuidado de hacerlas públicas”

Complicidad es compromiso

Como muchos grupos minoritarios, los ateos tienen su propio léxico y frecuentemente usan el humor para exponer sus argumentos en los cuartos de charlas de Internet y en camisetas y tazas. En vez de compras de Navidad, sus compras de solsticio, y se refieren a Dios como el gran tipo en el cielo. “Si no rezas en mi escuela, yo no pensaré en tu iglesia”, dice una calcomanía. “Asegúrate de revisar el reporte del clima antes de rezar por lluvia”, dice otro. “Me gustaría tener días festivos”, escribió Amy Edmonds de Alexandría, Va., en un cuarto de charlas en Internet, “pero es un pequeño precio qué pagar por no preocuparse en ir al Infierno”.

En vez de ser antagónicos, los ateos frecuentemente emplean estrategias para evitar el deísmo sin ofender.

Gray, el ingeniero en software que creció en una familia Cristiana con una madre quien, dice, ha evolucionado en una hiper-Cristiana, se encontró a sí mismo obligado a asistir a los servicios de Navidad con su familia a una iglesia Protestante en Lexington, cuya denominación no puede recordar. “Son bastante parecidas para mí”. Gray trajo su toca CD portátil para, durante el servicio, poser escuchar el audio libro “América” de Jon Stewart.

Otros, como McCoy, dicen que cualquier complicidad es compromiso.

Cuando niño en Abbeville, S.C., McCoy disfrutó vestirse elegantemente para asistir a la Iglesia Bautista Amistad con su madre. “Pero desde que puedo recordar, tenía dudas de que hubiera un hombre en el cielo viendo todo lo que yo hacía, y las dudas escalaron cuando tenía 7 años y mi padre me dijo que no existía Santa Claus”.

A los 14, le preguntó a su madre si dos de cada criatura estaba a bordo del Arca de Noé.

“Absolutamente”, dijo.

“Entonces ¿por qué los peces tenían que estar abordo del arca?”, demandó saber. “¿Por qué los peces necesitan protección del diluvio?”

La duda del ayer es el ateísmo de hoy

“La gente puede decir que soy hedonista, pero no lo soy. Solo pienso que no hay Dios, que todo reside dentro de mí, con mi propio código de ética, el cual no está formado por una imperativa categórica. Creo en la regla de oro. Creo que debemos hacer el mayor bien a la mayor cantidad de gente. Mi código es informado, no simplemente relativo.

“Cuando estornudo y alguien dice ‘Dios te bendiga (God bless you)’, no me siento cómodo, porque cuando eructo, no dicen ‘Bendito’. Cuando toso, no dicen ‘Bendito’. Pero cuando yo estornudo, dicen ‘Bendito’. La mayoría de las veces, lo dejo pasar. Digo gracias y me muerdo la lengua. Cuando alguien más estornuda, yo digo ‘Salud’”.

Los homosexuales pueden sentirse cómodos presentando candidaturas, dice McCoy, pero no busquen un candidato que se declare ateo.

“Hay tal fuerza religiosa en América que las figuras políticas no dirían que son ateos. Primero, sería un suicidio político, y segundo, el nombre en sí es una etiqueta horrible que crea estereotipos negativos. ¿Qué piensas cuando escuchas ‘ateo’? Piensas en cuernos, en adoradores del diablo, en relativismo moral, y en alguien que odia la Iglesia. Pero no es verdad. Le digo a la gente que no creo más en Satán que lo que creo en Dios, y que no creo en lastimar a nadie más de lo que tú creas”.

‘Hago demasiadas preguntas’

Algunos ateos dicen que su ideología se entromete en sus vidas románticas. Bos recuerda salir con una mujer que le dejó bien claro no mencionar su ateísmo a su familia Católica Romana.

Gray dice que piensa que la mujer con quien sale es Católica, y eso atenúa su encanto.

Cuando McCoy habló sobre matrimonio con una mujer que insistía en una boda en la Iglesia para ratificar el matrimonio a los ojos de Dios, preguntó: “¿Es este el mismo dios que no quiere que los homosexuales se casen? Y si nos casamos en un ambiente civil ¿Dios no podría ver dentro del edificio? Pero hago demasiadas preguntas”, dice, “Soy demasiado analítico”.

Incluso después de casarse, hay un reto para los ateos para criar hijos.

“A la edad de 5”, dice McCoy, “mi hijo tendrá bastante exposición a las enseñanzas Judeo-Cristianas. El problema vendrá cuando mi hijo quiera dar gracias a un dios en quien no creo. ¿Qué voy a hacer? Puedo hacer que mi hijo comience a pensar escépticamente, pero la gente podría decir, este tipo le está diciendo a su niño que no existe Dios. Esto limita en el abuso ¿cierto? Verás, cuando un ateo trata de informar a un niño, es abuso, pero cuando alguien trata de dogmatizar a un niños sobre un gran hombre en el cielo, entonces está bien.”

Habiendo atendido la escuela parroquial y habiendo servido como acólito en la Iglesia St. Joseph en Salem, N.H., Stephen Farrell, 39, de Framingham es un ateo que habla durante las reuniones mensuales sobre criar a sus niños, 8 y 5.

“Yo supongo que un creyente le diría a su hijo que no puede hacer esto o aquello, por lo que dice en la Biblia o porque estarías insultando al dios de sus ancestros o lo que sea. Yo no puedo usar eso, pero trato de hacer que mis hijos entiendan que son responsables por lo que hacen y que no querrán ser personas que mienten, engañan, y roban, porque ¿cómo les gustaría que alguien les hiciera eso a ellos?

“Espero ser un buen modelo a seguir, y espero que no piensen, automáticamente, que porque no voy a la iglesia soy una mala persona. Obviamente espero que crezcan siendo ateos, porque creo que es la forma correcta, pero ¿quién sabe?”

Fuente: http://www.boston.com/news/globe/living/articles/2005/01/20/god_no?pg=full
Autor: Jack Thomas de The Boston Globe
Traducción: Lalo Márquez

Author: Lalo Márquez

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