Una fallida Teoría de la Conspiración.

En Mayo del 2007; decenas de personas en diferentes partes del mundo pudieron haber muerto de tuberculosis. Una serie de errores burocráticos y personales pudieron haber causado, en el peor de los casos,  una epidemia mundial. Por un verdadero milagro, hablando metafóricamente o estadísticamente, esto no ocurrió, de haber pasado, no cabe duda que los errores y las extrañas coincidencias de este caso hubieran generado, aparte de la desgracia,  una teoría de la conspiración.

Andrew Speaker es un joven abogado estadounidense de 31 años de edad, perteneciente a la clase que se denomina: “personas de los suburbios”,  tiene una increíble doble estrella. Tiene la mala suerte de anidar en sus pulmones el  bacilo de la tuberculosis de una cepa particularmente maligna y resistente a los medicamentos,  pero, tuvo la fortuna de que le detectaron la enfermedad a tiempo. En abril del 2007 cuando visito al médico por una lesión menor, sus radiografías mostraron, aparte de la costilla golpeada, una mancha en sus pulmones;  que resultó ser la cepa más potente de la enfermedad: la XDR-TB, también conocida como “tuberculosis con resistencia extendida a fármacos”. Para darse una idea de su morbosidad; la cepa común de tuberculosis sólo es mortal en el 5% de los que padecen la enfermedad, en el caso de la XDR-TB, esta mortandad alcanza un porcentaje del  50 a un 70% de quienes contraen la enfermedad.

Desgraciadamente, este dato no salió en la primer cultivo que se le efectuó a Andrew, y es aquí donde empiezan una serie de malas decisiones, versiones encontradas, terror y casos de simple estupidez humana que expusieron a las personas al peligro, además de que, de haber habido consecuencias funestas,  aportarían los hechos para el caldo de cultivo, nunca mejor dicho en este caso, para una teoría de la conspiración. Siendo una enfermedad, si bien ya no tan común, sí una enfermedad no peligrosa dentro de EE UU, los médicos o autoridades sanitarias no pueden, a riesgo de ser demandados, restringir de manera alguna a la persona que la padecen, al menos que se encuentre una cepa peligrosa, pero el cultivo de la tuberculosis se desarrolla lentamente, el segundo cultivo que se efectuó en un laboratorio especializado; reportó, hasta el 10 de Mayo, que la cepa era particularmente maligna, para esa fecha, Andrew ya se encontraba comprometido, tanto con su novia, como con los planes de un viaje a Europa, para los funcionarios de salubridad de Georgia esos planes no eran nada convenientes. Es difícil que la tuberculosis se contagie aeróbicamente entre gente saludable y bien alimentada, al menos que se encierren por más de 10 horas a más de 100 personas en un cuarto, donde  respiren el mismo aire reciclado  de un portador, situación que provocaría Andrew con su programado viaje de Atlanta a Paris para  reunirse con su prometida, por lo que las autoridades, si hacemos caso a su versión, le “pidieron” que no viajara en avión, a lo que Andrew replica que sólo “estaban tomando precauciones” cuando lo hicieron y que jamás mencionaron palabras como “cuarentena” o “aislamiento” e incluso refiere que le describieron a que no había riesgo alguno de contagio, aunque las funcionarios de la salud indican que lo dijeron con respecto a lugares abiertos no a la situación del avión, al parecer Speaker no entendió o no quiso entender la diferencia, él quería ir a casarse con su novia a Grecia. En esta reunión estaba el papá del enfermo y su suegro, el primero, grabo la conversación, supongo que para un alineado de las teorías del complot, esta grabación, que no se ha dado a conocer, seguramente sería una pieza para empezar a ver indicios sospechosos, que para uno que no lo sea se desvanecerían al enterarse que él también es abogado y muy metódico, supongo que en su mente, la combinación de autoridades de cualquier tipo y reunión conlleva la precaución de grabarlo, pero el segundo convidado a la reunión, vaya que alimentaría a la teoría, él, en ese tiempo futuro suegro de Andrew, es un científico con 32 años de experiencia del Centro  de Control y Prevención de enfermedades (CDC por sus siglas en ingles) e increíblemente especializado en tuberculosis o TB (tibi) como le dicen los gringos. En una declaración posterior, él afirma que no aconsejo en ningún sentido a su yerno con respecto al vuelo que tomaría el 12 de Mayo, así mismo, también niega rotundamente, que debido a su trabajo, él lo haya  contagiado, dado los rigurosos controles que  se tienen en sus laboratorios.  Una coincidencia más allá de lo creíble, sin embargo, los funcionarios de salubridad, aunque aun desconocen donde se contagió, tiene la sospecha que pudo ocurrir durante un viaje de Andrew al sudeste asiático, donde la enfermedad es endémica, estos son el tipo de datos que por lo regular omiten los conspiranoicos.

Especulando en el buen sentido y no en el paranoico, creo, que en este caso, la naturaleza humana empezó a jugar su papel, las autoridades de salubridad, para “curarse en salud”, nunca peor dicho en este caso,  le mandaron  una carta el 11 de Mayo donde recomendaban fuertemente que no hiciera el viaje, dicha carta nunca llego a Speaker, ya que adelantó su partida dos días antes del 14 de Mayo: el día planeado e informado a dichas autoridades, supongo que, para precisamente evadir, consiente o inconscientemente,  cualquier restricción que se lo impidiera, como una petición de las autoridades  a un juez para no permitirle tomar el vuelo.  Cuando ya las autoridades sabían que se trataba de la cepa XDR-TB, se contactaron con Andrew el ya tarde 23 de Mayo, después de que él había hecho dos viajes más en avión, uno a Grecia para casarse y otro a Roma donde lo localizaron informándole que debía internarse en un hospital italiano. Aquí nuevamente existen dos interesadas versiones tan a escoger por los interesados en las teorías conspiratorias, según las autoridades le informaron que no tomara más vuelos comerciales y se hospitalizara hasta que pudieran traerlo de regreso a EE UU y que estaban buscando la manera de hacerlo, según él, ellos le informaron que debería estar en el hospital hasta que él reuniera los 140,000 USD para contratar un ambulancia aérea  que lo trajera de vuelta a casa. De cualquier forma, Andrew no hizo caso a la recomendación, y temeroso de que las autoridades italianas vinieran por él, cuestión que se dio al día siguiente en otra estupida decisión tardía del CDC de EE UU, hubiese sido más “saludable” avisar antes a sus contrapartes italianas que a Speaker, este sabedor que ya estaría ingresado en las listas estadounidense de pasajeros no deseados, huyo de Roma volando a Praga para hacer una conexión para volar a Canadá con la intención de entrar a EE UU por tierra, todo lo cual pudo  realizar,   ya que no se avisó  a Canadá del escurridizo tuberculoso que valiéndole madre la salud de las personas que lo acompañaban en el  avión  los expuso al contagió, además que cuando ingreso a EE UU en un auto alquilado el personal de la aduana no lo detectó permitiéndole el paso después de las preguntas de rutina.

Andrew Speaker terminó por entregarse a las  autoridades de salud en EE UU, con la seguridad de encontrarse en casa y con la excusa de que los culpables fueron las autoridades al haberlo abandonado a escoger  opciones absurdas, como la posibilidad de morir en un hospital italiano,  después de que ellos sabían que viajaría. Es difícil saber la verdad en medio de las mutuas acusaciones entre el otrora principal fugitivo medico más buscado de EE UU y las autoridades regionales así como las inculpaciones del  Centro de Control de Enfermedades a estos mismos funcionarios locales de salud. Sin embargo, en mi experiencia personal, ya que soy un administrador de  una empresa de logística que cíclicamente ve estas crisis en mi propio negocio y en la de otras industrias que están interconectadas, es que estas crisis se autoalimentan, y no estoy haciendo un llamado a la acientífica ley de Murphy, sino, que los seres humanos al pasar de una situación rutinaria de trabajo a una situación de crisis;  psicológicamente se ven afectados y toman malas decisiones, es lo que he vivido y que catalogo como que la “presión concatena errores” que de otra forma no se habrían eslabonado y que son tan absurdos o ilógicos que dan pie a las teorías conspiratorias, aparte de que, como ven en este caso, existen personas normales que se pasan de pendejos y otras personas normales que presas de sus intereses o del pánico se pasan de listos además de esos personajes que aunque en estrechísima cercanía con los protagonistas y con un currículo que va de dudoso a sospecho, como el suegro de Andrew, en realidad poco tienen que ver con los eventos.

Como dicen los gringos: shit happens, o en otras palabras; esas cosas pasan,  y las teorías de la conspiración que las acompañan, son, aparte de los muchísimos motivos que pudieran inventarlas, una racionalización de los eventos pasados con el fin de poderlos explicar de una manera más dramática. 

 

Author: Roberto Aguirre

Desde el 2005, los razonamientos fuertemente críticos y sólidos de Roberto Aguirre nos forzan a la objetividad respecto a los diversos temas que en él trata. Siempre bien documentado, escribe valiosos artículos de amplia variedad pero siempre indicándonos su visión crítica y “sin pelos en la lengua” distinguiéndose por tratar siempre de defender el derecho de los demás a exponer sus ideas aún cuando no esté de acuerdo con ellas.

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