Superstición y pseudociencias en las universidades

Cursos libres y electivas se están volviendo el refugio de los fanáticos de lo extraño y lo inexplicable.

En esta clase usted aprenderá a reconocer el vudú que le puede estar haciendo el vecino con un muñeco de trapo descabezado. En esta otra, usted sabrá si su mamá en realidad está poseida por un demonio o es solo la cantaleta de siempre.

No se le garantiza que pueda sacarle el demonio, pero de algo servirán sus dos horas semanales de parapsicología.

Es más, si su interés es saber si su compañero de trabajo tiene tendencias homicidas, le vendría bien un tercer curso: ‘Asesinos en serie, asesinos en masa’.

O, si quedó ‘embrujado’ con todos los temas, puede asistir a más de un curso sin siquiera inscribirse, como lo hace Tatiana Ramírez, estudiante de literatura de la Javeriana, que ve materias en la Universidad Nacional.

"Yo soy una fanática", confiesa Tatiana.

"Llevo dos años estudiando a la condesa asesina Elizabeth Bathory y he ido a mambeo (mascar hojas de coca), initi (sentarse sobre piedras calientes), me han leído el tarot egipcio y me han lanzado las runas (piedras de adivinación). Me falta el yagé, pero no estoy preparada", dice.

Néstor Pardo, el instructor de una de las clases que ha visto Tatiana, Lenguaje y Brujería, del departamento de Lingüística de la Nacional, describe el curso como una oportunidad para entender la cultura popular.

"Nos centramos en el lenguaje de las brujas y en la brujería actual en Bogotá, y miramos un poquito la comunicación de los vivos con los muertos. Además el estudiante conoce rituales y oráculos de diferentes culturas".

La materia incluye expediciones al Cementerio Central de Bogotá y una sesión de chamanismo con indígenas del Amazonas.

No hace falta agregar que también vienen incluidos los huesos humanos, los muñecos con alfileres y una que otra foto boca abajo con el letrero "que se muera ya".

Pero lo curioso no quita lo serio. "Usted no sale graduado brujo. Eso es lo primero que tengo que aclararle", dice Pardo.

Los gustos han variado

Materias como esta no han surgido porque sí. Aunque son muy pocas todavía, quienes las dictan coinciden en que están empezando a propagarse porque los jóvenes universitarios piden más espacios para temas no científicos.

"Hay un interés por asuntos como la muerte, el suicidio y lo paranormal. También por lo que tiene que ver con el culto al cuerpo, el deporte y la estética. Incluso los estudiantes buscan cursos de expresión: el arte, la literatura y la ficción son temas que les apasionan", cuenta Miguel Mendoza Luna, profesor de la electiva ‘Asesinos en serie’, de la Javeriana.

Su clase es una de las más populares en la Facultad de Comunicación y Lenguaje desde hace siete años. Los 30 cupos que se asignan al comienzo del semestre se llenan en muy poco tiempo.

Por allí desfilan el violador y asesino de niños Luis Alfredo Garavito, Jack ‘el destripador’ y Jim Jones, líder religioso que encabezó el suicidio colectivo de 900 personas en 1978, entre otras ‘celebridades’ de lo perverso.

Y de regreso a lo paranormal, la Facultad de Teología de la Javeriana tiene un par de cursos sobre parapsicología, posesiones y satanismo.

Uno de ellos es una electiva, que, por ahora recibe solo a alumnos de psicología.

Ellos, cuenta el profesor Algemiro Vergara, pidieron la clase porque no sabían qué hacer con los pacientes que llegan a consulta diciendo que alguien les hizo un rezo y los dejó mal de la cabeza.

Leyendas urbanas, brujería, rituales antiguos, satanismo, posesiones y telepatía son algunos puntos en los que profundizan. La metodología: visitas a sitios de sanación y de peregrinaje en Bogotá.

La idea es que el semestre entrante el curso se abra a todas las carreras de la universidad.

"Los muchachos ya no creen ni en la ciencia ni en la religión. Están metidos en un universo mítico. Y, bueno, este tipo de cosas se está mercadeando y es necesario darles elementos para que hagan algo más que comprar el angelito que los proteja. Deben interpretar el fenómeno", dice.

Lo extraño empieza a abrirse espacio

Sin duda la Universidad Javeriana lidera el listado de materias curiosas que cualquier estudiante puede matricular.

Entre las más destacadas están Suicidio, Chamanismo, Mitología de la ciudad, Narrativas de la adicción y las famosas Parapsicología y Asesinos en Serie.

Haría falta una más: Pornografía, que dejó de dictarse el año pasado.

En la Universidad Nacional también hay cursos por el estilo. Una electiva en Enfermería, por ejemplo, es Muerte en la vida cotidiana. "El estudiante podrá vivir su propia muerte y la de otros", dice la presentación del curso.

En la Jorge Tadeo Lozano: Muerte, momias y ritos.

En Los Andes: Estética de lo feo, Locura y sociedad en Colombia y Archivos del dolor (violencia en la sociedad). En esta universidad, la ventaja es que se pueden ver dos materias de cualquier carrera. Estas tres pueden ser opción.

ÉDGAR ALFONSO
REDACTOR DE EL TIEMPO

Fuente:

http://www.eltiempo.com/vidadehoy/educacion/home/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3469413.html

Author: José Luis Aguilar

José Luis Aguilar es uno de nuestros más importantes colaboradores de noticias científicas y paranormales.

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