Elvis vive

El genio reina otra vez… y otra vez… y otra vez. Es la consecuencia inevitable del universo inflacionario.Elvis está vivo. ¡Realmente! No murió de un ataque cardíaco en su baño en Graceland el 16 de agosto de 1977. En cambio, se escapó por la puerta de atrás, cubierto por las sombras y disfrazado de monja, luego se hizo un cambio de sexo y trabajó durante varios años en una estación de gasolina en Ohio. El/ella ahora está retirado, vive en la Costa del Golfo y disfruta de una envidiable salud. Después de todo, apenas tiene 71 años.

Podría parecer una locura, pero nuestras teorías estándar de física y cosmología sugieren que todavía existe un número infinito de Elvis Presley. Y por supuesto, de nosotros, de ustedes, y de artículos como este, repitiéndose ad infinitum por todo el universo.

No es un truco. Elvis está vivito y coleando. No aquí en la Tierra, por supuesto, sino en un número infinito de otros lugares en el universo. Este es el pequeño y sucio secreto de la cosmología, el tema que la gente que pasa su tiempo teorizando sobre el universo raramente gusta de mencionar, excepto en susurros. ¿Y quién puede, honestamente, culparlos por ello?

La supervivencia de Elvis resulta ser la consecuencia inevitable de dos cosas, la teoría estándar de cosmología y la teoría estándar de física, la “teoría cuántica”.


Veamos primero la cosmología.

Según la imagen estándar, el universo pasó por un breve y súper-rápido período de expansión durante su primer segundo de existencia. Esta fase recibe el nombre de “inflación”. No es necesario que sepamos mucho sobre la inflación, sobre qué fue lo que la causó o la razón por la cual los cosmólogos creen que existió. Solamente necesitamos saber una cosa: la inflación implica que el universo es efectivamente infinito en extensión.

Sin embargo, el universo que vemos a través de nuestros telescopios no parece ser infinito. Lejos de ello. Todo comenzó hace 13 700 millones de años en la explosión que conocemos como “Big Bang”, de modo que únicamente vemos las galaxias cuya luz ha tardado menos de 13 700 millones de años para llegar hasta nosotros.

Las galaxias cuya luz hubiera tardado, digamos, 14 000 millones de años para alcanzarnos, no podemos verlas, su luz está todavía en camino hacia nosotros. Por esta razón, existe un “horizonte de luz” alrededor de nuestro trozo de universo, y todo lo que podemos ver dentro de él es lo que llamamos “universo observable”.

Pero, así como en el mar hay algo más más allá del horizonte, hay más del universo más allá detrás del horizonte de luz. De hecho, un algo infinito, según la inflación. Imaginemos nuestro universo encogido hasta el tamaño de una burbuja de jabón. Bien, Según la teoría de la inflación, más allá de nuestra burbuja de jabón existe un número infinito de otras burbujas de jabón, todas similares a nuestro universo observable.
Resulta fácil especular cómo es la cosa en las otras regiones burbuja, porque tenemos una idea bastante buena de cómo llegaron a existir las galaxias en nuestro universo observable. Algunas regiones de la bola de fuego del Big Bang eran un poquito más densas que otras, y actuaron como “semillas” para el nacimiento de las galaxias.

Específicamente, tenían una gravedad mayor que las regiones que las rodeaban, de modo que atrajeron materia de esas otras regiones. Esto hizo que su gravedad fuera aún mayor, de modo que pudieron recolectar más materia. En un proceso parecido al de una persona rica que cada vez se hace más rica, gradualmente fueron produciendo galaxias como nuestra Vía Láctea o como su vecina, Andrómeda.

Ahora bien, la inflación no es una idea de cuento de hadas. Ha sido confirmada bastante durante el año pasado por los datos recogidos por la Sonda Wilkinson de Anisotropía de Micro-ondas (WMAP), que observa el tenue “post-resplandor” de la bola de fuego del Big Bang en las lejanías del espacio. Y la inflación predice más que eso, predice que hay un número infinito de regiones burbuja como la de nuestro universo observable.

También predice otra cosa significativa: que las semillas de las galaxias estaban diseminadas aleatoriamente por toda la bola de fuego del Big Bang. En consecuencia, en la región burbuja vecina a la nuestra, las semillas eran diferentes, lo que significa que la historia de esa región fue diferente, y que las galaxias que se formaron no eran exactamente iguales a la nuestra. Y lo mismo sucede con la otra región vecina, y con la otra, y con la otra…

Aunque Elvis todavía no ha entrado en escena, no nos preocupemos. ¡Hacia allí vamos!

Lo último que necesitamos saber para comprender porqué el rey vive todavía, es que el universo es cuántico. Esto significa que, en última instancia, todo está compuesto por gránulos pequeñísimos e indivisibles, los “cuantos”. La materia está constituida por gránulos indivisibles. El tiempo está constituido por gránulos indivisibles. Y también el espacio.

Si pudiésemos observar el espacio con algún tipo de súper-microscopio, muy por encima de la capacidad de cualquier instrumento que pudiéramos construir en la actualidad, podría resolverse a sí mismo en una grilla de cubos diminutos. En aras de la simplicidad, imaginemos mejor una grilla bi-dimensional de cuadrados, algo así como un tablero de ajedrez.

En esta imagen, podríamos tener una semilla galáctica en un cuadrado, y otra semilla en otro cuadrado, y así en más. Pero, y ahí está la clave, únicamente existe un número finito de maneras en las cuales ordenar las semillas, así como hay únicamente un número finito de ordenar las piezas en un tablero de ajedrez.

Por lo tanto, únicamente existe un número finito de historias posibles para un universo, a partir de un número finito de ordenamientos posibles de galaxias.

Si la cabeza del lector todavía no ha estallado, entonces ya tiene todo lo necesario para comprender la primera frase de este artículo.

Si hay un número infinito de regiones como nuestro universo observable, pero únicamente un número finito de historias para tales regiones, entonces cada historia posible sucede no una única vez, sino un número infinito de veces.

“Hay un número infinito de lugares en el universo donde Elvis está vivito y coleando”, dice uno de los contribuyentes de la teoría de la inflación, Alex Vilenkin, de la Universidad Tufts.

También hay un número infinito de lugares donde Shane Warne nació en Surrey [1], y en los que Inglaterra nunca perdió la serie Ashes. Hay un número infinito de lugares donde a la gente del Telegraph les gustó tanto este artículo, que decidieron pagarme un millón de libras y editar un suplemento especial a todo color para publicitar mi nuevo libro.

Pero todo esto también tiene implicaciones para el lector, no únicamente para Elvis y Shane Warne. Hay un número infinito de regiones exactamente iguales a nuestro universo observable. Y cada una de ellas contiene una copia perfecta del lector quien, justo hasta este momento, ha experimentado todo lo que el lector ha vivido. Y esto no es una predicción antojadiza.

“Es posible calcular precisamente cuán lejos está la región más cercana que sea idéntica a nuestro universo observable”, dice Vilenkin.

Esta a 10E(10100) centímetros de distancia. (10100 es un “1” seguido de 100 ceros, de modo que dejo a la imaginación del lector lo “vastamente, enormemente, enloquecedoramente grande que es, para robar las palabras de Douglas Adams). Como un aparte, Google, el nombre del omnipresente motor de búsqueda, es una forma mal deletreada de “Googol”, que significa 10100. Incluso hay un nombre para un 10Googol, es decir, un 1 seguido de un Googol de ceros. Ese nombre es “Googolplex”.

Y recuerden. La existencia de todos nuestros doppelgangers [2] es una consecuencia inevitable de nuestra teoría estándar de cosmología y de nuestra teoría estándar de física. Nuestros dobles no existirían únicamente si cualquiera o ambas de estas teorías está equivoca, lo que muy pocos físicos están preparados, francamente, para tolerar.

Siento un tierno aprecio por toda esta idea porque, incluso si ustedes creen que es el artículo más aburrido e incomprensible que hayan leído, me puedo consolar con el pensamiento de que, en un número infinito de otros dominios espaciales, ustedes quedaron tan impresionados que enviaron mensajes a todos sus conocidos que están en su libreta de direcciones y compraron copias de mi libro [3] para todos sus amigos y familiares.

NOTAS:

[1].- Shane Warne (Victoria, Australia, 1969 -) es un famoso jugador de cricket. Una de sus hazañas más celebradas fue lograr que el equipo australiano venciera al inglés en la serie Ashes de 1993. La serie Ashes es un enfrentamiento clásico entre ambos países desde 1882. Surrey es un condado inglés.

[2].- Doppelganger: doble fantasmal de una persona, especialmente el que acosa a su contraparte carnal.

[3].- El libro de Marcus Chown, “The Never-Ending Days of Being Dead: Dispatches from the Frontline of Science” (Los interminables días de estar muerto: despachos desde la línea del frente de la ciencia) fue publicado por Faber & Faber el 18 de enero de 2007, y está disponible en Telegraph Books.
Chown (1959 – ) es consultor en cosmología de la revista New Scientist y autor, entre otros libros, de “The Afterglow of Creation” (El post-resplandor de la creación) “The Magic Furnace” (El horno mágico), “The Universe Next Door” (El universo de al lado) y “The Quantum Zoo” (El zoológico cuántico).

http://www.astroseti.org/noticia_2710_Elvis_vive.htm

Author: Lalo Márquez

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