Los alienígenas existen.

Al contrario de lo que se imagina la mayoría, no es en la época moderna cuando empezaron a convivir con las personas, desde tiempos remotos han coexistido con el resto de la humanidad. Por obvias razones su ;; perfil dentro de la sociedad ha sido bajo, aunque es indudable que han existido destacados miembros que han empujado a la humanidad a la situación en que se encuentra ahora, sin embargo, es erróneo considerar ;; que son los causantes de todo lo bueno o malo de la civilización occidental, solo son un factor más en la complicada ;; trama de la evolución humana.

No sé sabe en realidad su porcentaje dentro de la humanidad, siempre se ha hablado de una insignificante minoría, sin embargo, existen bases para suponer que esto, tal vez no sea lo correcto, ya que se habla de que existe ;; una “mayoría silenciosa”, y que por lo mismo, dicen los estudiosos, nunca se sabrá la ;; proporción real de estos.

Lo poco que se sabe de ellos, esta, por supuesto, bastante mitificado y lleno de prejuicios, no obstante, que mucha de la información es proporcionada, curiosamente, por ellos mismos. Pero, dada la natural desconfianza a las autodefiniciones, estas, no son precisamente tomadas en cuenta. Se les ha clasificado en dos especies principales; los “wet” y los “dry”, aunque algunos autores los catalogan como ;; “soft” y “hard”. Al parecer la mayoría son del género masculino dado que se conocen muy pocas hembras de la especie, tan pocas, que algunas ensayistas han propuesto descabelladas teorías que ni siquiera ;; vale la pena ;; mencionar. Así mismo, la mayoría de los estudiosos, sino es que todos, coinciden que las clasificaciones mencionadas son engañosas, ya que se refieren a una cuestión cultural, que no biológica, y en esencia, aun habiendo diferencias entre ellos, básicamente coinciden en todo, y la mayor discrepancia entre ellos, es su política de acercamiento o interrelación con un determinado sector de la humanidad.

Entre los mitos más difundidos sobre ellos, es que, tienen un carácter inhumano, que carecen de emociones, que son cínicos y fríos, incapaces de abrigar sentimientos humanos como el amor. Curiosamente esta leyenda es debida a la característica humana de clasificar las cosas dentro de un solo concepto, sin matizarlo, siendo la realidad, que ;; entre ellos existe una diversidad de características y que si bien comparten la mayoría de estas, no son precisamente las que se conocen; las que los definen.

No obstante, de que en forma general se tiene la percepción de que son una especie pacifica, esta impresión no es compartida por los verdaderos investigadores independientes, quienes, se han visto atacados feroz e implacablemente ;; por ellos. Hasta la fecha, aun cuando se tiene evidencia irrefutable de estos despiadados ataques, no se ha llegado a comprender del todo el motivo de estos, dado que existen dos versiones, la aportada por ellos y la de sus victimas. La mayoría de los afectados por estos ataques, les han ignorado, que por cierto, ;; no solo son los investigadores de enigmas insondables, sino también, personas de las más variopintas ocupaciones, que van desde gente que confiesa ciertas cualidades poco comunes, hasta guías espirituales, pasando por pronosticadores de acontecimientos futuros o no inquisidores de las verdades evidentes. Pero existen denuncias de parte de afamados investigadores de las realidades alternativas, acusándoles de ataques injustificados, auto-denominación espuria, difamación del honor, retribuciones recibidas, envidia y sobre todo: soberbia. De esto último ;; lo han llegado a admitir en cierto grado, lo demás lo niegan, o como ellos dicen, “son las típicas afirmaciones ;; de este tipo de personajes, sin ninguna evidencia objetiva que las respalde”. ;;

Al margen de la causal de estos ataque, algunos autores se han basado en ellos y sobre todo en las, consideradas, cínicas confesiones de los propios atacantes, para llegar a la conclusión que el génesis de los mismos, tanto de los ataques como de los atacantes, es debido a los mismos agredidos, lo cual, lejos de ser el insulso argumento excusador que ;; culpa a la victima de su agresión, tiene mucho sentido, ya que, al parecer, la ;; principal generación de estos elementos son las propios victimas, ya que su considerable populación, más por sus solidarios seguidores que por las victimas de marras, ha creado a esto seres, que lejos de interpretarse como un caso de generación espontánea, debe verse como una respuesta natural o una reacción ante un fenómeno que infecta ;; a la humanidad, son, en términos coloquiales, la contrahierba de una expresión cultural o filosófica que no examina cuidadosamente y no asume una actitud crítica ;; respecto a cualquier criterio de conocimiento o de conducta.

Se ha aventurado su clasificación, a sabiendas de que son entes estelares, ya que el carbono de sus dientes o el calcio de sus huesos se formó en el ;; apocalipsis de una gigantesca estrella roja, y como el legendario hijo de Kripton., este material estelar cruzó las vastedades del universo hasta llegar al tercer planeta y crear y evolucionar en ;; esta peculiar forma de vida que respira un gas altamente toxico, el cual obvia y paradójicamente, a la larga extingue su vida. La temeraria ;; taxonomía es:

Orden: skepsis
Clase: krínein
Familia: epoché

Como siempre, los detractores de las teorías audaces no dejan de cuestionar esta taxonomía, indicando que es una clasificación cultural no biológica, a lo cual, los clasificadores han respondido; “nos basamos ;; en la etimología de la palabra para ello, y no en el monopólico uso que hace la biología de ella”. ;; No obstante, los detractores insisten, que aun si solo se toma en cuenta la ;; raíz de cada palabra, no deja de ser una clasificación un tanto caduca, que no toma en cuenta la evolución de esto seres a lo largo de la historia de la filosofía de la humanidad, y sobre todo, de su contemporáneo desenvolvimiento, que si bien surgieron como respuesta negativa al concepto platónico-aristotélico ;; de que el pensamiento podía desentrañar la verdadera naturaleza de las cosas permitiéndonos acceder a la realidad en sí, independientemente del sujeto pensante, y que concluyo, por parte de estos seres, ;; con la ataraxia ;; de suspender el juicio a todas las esferas del conocimiento, concentrándose en la emisión juicios probables acerca del mundo, que pueden ser tomados como aparentemente verdaderos o falsos, sin embargo, no dejó de evolucionar hasta llegar a no-negar la imposibilidad de todo conocimiento. ;; Fundándose ;; en un sistema basado en la ;; duda que serviría de criterio para una vida verdaderamente sabia, despegada de la confusión y libre de dogmas o reglas establecidas. En palabras más llanas y simples, actualmente ;; son seres que han llegado a la fin de no aceptar cierto tipo de afirmaciones sin someterlas a una investigación sistemática y científica.

Deduciéndose de todo lo expuesto que la clasificación no es errada, sino corta, tan acotada como puede ser cualquier definición que trate de sintetizar la ;; actitud intelectual de uno seres tan complejos, diversos, cambiantes y a la vez conservadores. Tal vez alguien se atreva a ;; clasificarlos ;; como humanistas y naturalistas, por su capacidad de percibir lo extraordinario de la cotidianidad, y de conformarse con las sencillas, complejas o inexistentes respuestas que se obtienen de la recolección de datos para formular explicaciones naturalistas y verificables de los fenómenos y de encontrar la explicación de los conceptos ;; sobrenaturales, exotéricos, místicos, paranormales, mágicos y religiosos en la verdadera fuente de estos: La naturaleza humana.

Aun siendo una especie altamente tímida, debido a encontrarse en un entorno, más que hostil, mayoritariamente opuesto a su filosofía, ha encontrado el modo de mostrase y, sobre todo, expresarse, de ser, como diría uno de los considerados por cierta parte de ellos mismos, como el ;; primero de su especie, “un tábano que pica para hacer pensar a la gente.” Este medio de expresión ha sido la telaraña electrónica de información digital, ahí se encontraran pruebas irrefutables de la existencia de estos seres catalogados como alienígenos, si hemos de atenernos a una de las ;; versiones ;; de esta palabra de la Real Academia Española: Extraño, no natural. Y es que son seres de una ;; nación, familia o profesión distinta de la que se nombra o sobrentiende, en contraposición a propio, que viene siendo la definición de “extraño” de la fuente mencionada. Son seres marginales, más por su escaso peso en la sociedad que por ser socialmente proscritos.

El estudio de estos seres ha llegado a importantes conclusiones; paradójicamente la principal es la nula importancia del estudio de estos seres en si, dado que no son muy diferentes al resto de la humanidad. Así mismo, es una falacia; tanto el status de “hermanos mayores” que se les ha querido atribuir, ;; como el de ser un “peligro para la espiritualidad”. Como todo, al parecer lo importante no esta en lo que son, sino, en el mensaje que quieren compartir, que independientemente de la imagen que cada uno tenga de ellos, no deja de ser un mensaje sencillo e importante que consta de un axiomático llamado a la razón, una invitación a dar un enfoque del conocimiento como algo provisional, y una recomendación de ;; pedir la prueba de cualquier afirmación. La aportación más relevante que se ha llegado al estudiar el pensamiento de estos seres; ;; es su tecnología para abordar cualquier esfera del conocimiento, ;; la cual consiste en una ;; observación cuidadosa, en un ;; examen (skepsis) que analiza cautelosamente desde una postura crítica (krínein) cualquier tema o fenómeno antes de pronunciarse sobre el mismo o de llevar a cabo alguna acción, y a tomar una moderna postura de suspender el juicio (espojé) mientras no se tengan los suficientes elementos para sustentar una teoría que sea ;; falsable, es decir, que se pueda contrastar para su aceptación o refutación.

En conclusión, los alienígenos (los extraños) existen, están entre nosotros y se autodenominan escépticos. ;; ;; ;; ;; ;; ;;

Author: Roberto Aguirre

Desde el 2005, los razonamientos fuertemente críticos y sólidos de Roberto Aguirre nos forzan a la objetividad respecto a los diversos temas que en él trata. Siempre bien documentado, escribe valiosos artículos de amplia variedad pero siempre indicándonos su visión crítica y “sin pelos en la lengua” distinguiéndose por tratar siempre de defender el derecho de los demás a exponer sus ideas aún cuando no esté de acuerdo con ellas.

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