Sigue el debate sobre ”la conspiranoía lunática”

¿Y si nadie pisó la Luna?

@N. Gay/I. Pertierra

Sábado, 19 de agosto de 2006

;;¿Verdad o mentira? Es el gran dilema. Hace treinta y siete años que el hombre llegó a la Luna y aún planean sobre la expedición espacial realizada en el 69 dudas de todo tipo.

Las ineficaces aclaraciones de la NASA sobre ciertos aspectos no demasiado nítidos de los primeros viajes espaciales realizados por la nave Apollo han dado lugar a diversas teorías que defienden el fraude. Teorías que se han convertido, en buena medida, en el ‘buque insignia’ del sentimiento antiestadounidense y, en especial, de la permanente incredulidad de un cierto sector de la sociedad hacia las ‘versiones oficiales’ del Gobierno de la nación más poderosa del planeta.

Cansada de tener que lidiar con todas estas teorías, la Agencia Espacial Estadounidense se propuso hace año y medio dar una respuesta oficial para terminar con lo que ellos mismos han dado en llamar ‘bulo lunar’. Lo iban a hacer mostrando al mundo las verdaderas imágenes que se grabaron el 20 de julio del 69, y que nunca se vieron porque el sistema de transmisión utilizado por los astronautas era incompatible con la señal de televisión de aquel entonces. La película fue adaptada posteriormente para ser emitida, perdiéndose en el proceso gran parte del detalle, y, según los científicos, la tecnología digital permitiría ahora dotarla de mayor nitidez, para dar así por zanjado el culebrón interminable en el que se ha convertido el controvertido viaje.

Pero, ¡sorpresa, sorpresa!, las imágenes originales se han perdido. O, al menos, eso parece. Este nuevo episodio, garantiza, cuanto menos, que siga creciendo durante mucho tiempo el virus de la incertidumbre. No es de extrañar, porque parece increíble que una agencia con los instrumentos burocráticos con los que cuenta la NASA haya extraviado 700 cajas de material donde se encontrarían, entre otras cosas, aquellas declaraciones para el recuerdo que hiciera Armstrong al bajar la escalerilla de la nave. Conquistar el espacio parece resultar más fácil que localizar unas simples imágenes. ¡Qué paradojas!

Las pruebas de la discordia

Han sido muchos los programas especiales de televisión y los libros escritos por científicos defendiendo o refutando un posible fraude. Lo cierto es que llegar a una conclusión diestra es muy complicado, y más para el profano en materias físicas y astronómicas. Basta una pequeña vuelta por Internet para quedar totalmente saturado con datos que sustentan las más diversas teorías. Algunos defienden que todo salió de un estudio de televisión con el objetivo de que Estados Unidos se pusiera en cabeza de la carrera espacial, algo que cobró forma cuando el propio Kennedy anunciaba que el hombre llegaría a la Luna antes de que se iniciara la década de los 70. Estaba en lo cierto. O, eso parece.

Otros muchos autores opinan que la NASA necesitaba aumentar la financiación y decidió inventar ‘pruebas’ para justificar que la investigación espacial era algo fundamental para los Estados Unidos. Los más atrevidos mantienen que el hombre sí que estuvo en la Luna, pero que las imágenes que recibimos no eran reales porque en el viaje y alunizaje se consiguieron pruebas claras de que existía vida extraterrestre. Incluso hay quien defiende que existió un contacto con vida alienígena, y por eso los astronautas tuvieron que ser puestos en cuarentena al volver a la Tierra. Para gustos los colores…

Validar estas ideas conspiratorias no ha sido tarea fácil. Para ello los autores se han apoyado en una serie de sin sentidos que encuentran en las fotografías supuestamente realizadas en la Luna. Por ejemplo, el que la bandera ondease cuando se supone que no hay atmósfera; que no se vean las estrellas; que las sombras de los astronautas tengan diferente longitud cuando el único foco luminoso era el sol; o que existan ‘misteriosos’ reflejos en los cascos de los astronautas.

Los defensores de la llegada desmontaron todos estos supuestos a posteriori. Muy interesantes son las reflexiones de la publicación Intercosmos, donde se refutan todos los casos anteriores de una manera científica, pero clara y con ejemplos visuales. O los argumentos del astrónomo Phil Plait, del Departamento de Física y Astronomía de la Universidad del Estado en Sonoma (California), quién se encargó de desmentir los puntos principales de un documental de la Fox emitido el 15 de febrero de 2001, volviendo a poner de actualidad las dudas que han existido siempre sobre la veracidad del alunizaje que se llevó a cabo aquel caluroso verano del 69.

Un instante para la historia

Fue el 20 de julio de ese año cuando se produjo el que para muchos debe ser considerado como el acontecimiento más relevante del siglo XX. Tras años de intentos, por fin se lograba un sueño que, desde los griegos, atenazaba el espíritu humano: la conquista del Universo. Habían sido necesarios siglos de descubrimientos, desde el reconocimiento de que no todo giraba alrededor de la Tierra, hasta poder poner al hombre en órbita mediante unas tecnologías impulsadas por el egoísmo humano de ser mejor que el resto y, a ser posible, dominarlos.

El cine se ha encargado de inmortalizar aquel acontecimiento, incluso fue capaz de anunciarlo. El viaje a la Luna es el más famoso de los más de 500 cortometrajes –también denominados ‘películas con truco’- elaborados por el pionero director George Meliès, y la imagen de un cohete en forma de bala metido en el ojo de una Luna molesta es una de las más recordadas de la historia del ‘séptimo arte`. Poco se imaginaba Meliès que esas imágenes le garantizarían el calificativo de visionario. Ya que, casi 60 años después de aquel primer viaje a una luna de cartón piedra, los estadounidenses marcaron la huella de su zapato en el ‘asfalto satelital’. Sin embargo, aún son muchos los que creen que el alunizaje del verano del 69 fue otra de esas ‘películas con truco’, cuyo guión bien pudiera haber escrito el propio Meliès.

Tal vez fue el enfoque espectacular que decidió darle Estados Unidos a semejante acontecimiento lo que ha hecho que mucha gente pusiera en duda su veracidad. Al no conocerse los detalles, al tener sólo una serie de borrosas imágenes que, todos sabemos, pudieron ser manipuladas, las teorías sobre que todo fuera un montaje se han sucedido a lo largo del tiempo.

Observado por todos, adorado por los románticos, aquel satélite amigo pudo ser visto por primera vez gracias a la misión Apolo XI. En la búsqueda continua de asentar su superioridad frente a la URSS en el contexto de la Guerra Fría, Estados Unidos decidió, por primera vez, que una misión espacial se desprendiera de su contenido científico -objetivo real de todos los viajes fuera de la Tierra- y se convirtiera en un espectáculo mediático. Lo que rodea a la NASA desde entonces es confuso, oscuro, impreciso. La duda lo impregna todo y surgen preguntas, muchas preguntas. Porque, ¿y si nadie piso la Luna?

Fuente:

http://www.elconfidencial.com/ocio/indice.asp?id=2841

Author: José Luis Aguilar

José Luis Aguilar es uno de nuestros más importantes colaboradores de noticias científicas y paranormales.

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