El poder de la ignorancia

Ante el auge de los adivinos de todo tipo, es necesario que las autoridades tomen cartas en el asunto.Con toda seguridad, usted amable lector, como cualquier otro habitante de este atribulado México ha visto, no en uno sino en múltiples lugares, esos anuncios de personas que ofrecen sus servicios como adivinos, médium, lectores de cartas, sanadores, curanderos etcétera que prometen informarnos y sacarnos de todas nuestras dudas y resolver nuestros conflictos, aparte de que son capaces de retirar salaciones, mal de ojo, conjuros, curar una migraña y además nos ofrecen su mediación para atraer y retener al ser amado, saber si nuestra pareja es infiel, cómo triunfar en los negocios o bien destacar en el campo que solicitemos. Todo esto en una sola consulta y por determinado precio. Todo únicamente leyéndonos las cartas de una baraja, española, americana o del tarot, pero también puede ser «leyendo» los asientos de una taza de café o los pliegues de la mano. Eso sí, posterior a la consulta no existe garantía por escrito de nada y por supuesto que tampoco expiden recibo foliado de honorarios con todos y cada uno de los interminables requisitos que exige el SAT.

Pero no nada más nos encontramos estas basuras en los anuncios sueltos que nos ofrecen en cualquier crucero de la ciudad, o en anuncios pegados en postes o bardas, o en publicaciones de medio pelo y discutible calidad. No, para nada, pues resulta que este tipo de anuncios los encontramos en publicaciones que uno estimaría serias, o cuando menos razonablemente serias y de unos años a la fecha la invasión de estos anuncios satura los horarios estelares de la televisión comercial promocionando hasta la nausea una multitud de servicios de consulta astrológica, de «psíquicos» y demás timadores profesionales. Y para colmo y vergüenza de nuestra «culta» sociedad podemos observar un creciente número de profesionistas de áreas de la medicina y la psicología que se dedican al fraude de la hipnosis aplicada con criterios comerciales prometiendo lo absurdo. Total, el ignorante cliente no podrá reclamar nada.

El que exista este tipo de anuncios ofertando esos «servicios» no es ninguna novedad. Incautos siempre han existido y es más que conocida la deprimente realidad de que la ignorancia y la incultura son denominadores comunes para la inmensa mayoría de los ciudadanos de este México. Lo anterior, junto con la seducción que ejercen las respuestas fáciles, lo gratificante que resulta transferir la responsabilidad de una toma de decisiones a una entidad abstracta y fundamentalmente los enormes deseos de creer y las pocas ganas de razonar de los humanos, dan por resultado una gran cantidad de víctimas potenciales de estos mercaderes de la ignorancia.
Sin que nos sirva de consuelo podemos enterarnos que lo anterior no es problema único de México, por ejemplo en Italia el periódico La Reppublica, en un artículo nos informa que el número de tiradores de cartas en Italia es de unos 70 mil.

Cita además un estudio que estimaba que cerca de diez millones de italianos creen en las estrellas y en otras formas de adivinación. En México las proporciones son semejantes. Casi sin excepción, no existe medio de comunicación (radio, prensa y televisión) que no contenga en su programación un espacio destinado a la «lectura» de los astros y su repercusión en el hombre.

¿Cuál es el motivo del éxito de estas pseudociencias? , ¿Por qué, una persona por otro lado razonablemente normal, le da por consultar a lectoras de cartas, tarotistas, santeros, practicantes de la quiromancia y otras tonterías?

La respuesta es compleja y tiene que ver con los intensos deseos de creer en algo, la búsqueda de respuestas «a modo» cuando lo evidente nos lastima o nos resulta inaceptable, con la habitual curiosidad del humano, pero sobre todo, fundamentalmente tiene que ver con la profunda ignorancia del potencial usuario.
Y ¿qué hacen nuestras autoridades responsables de reglamentar esto e impedir estos timos? Nada. Y lo más importante, ¿qué van a hacer? Apuéstelo, nada.

Alejandro Vázquez Cárdenas
Fuente: http://www.cambiodemichoacan.com.mx/vernota.php?id=37564

Author: Lalo Márquez

Lalo Márquez, también conocido por “superflash” (por su profesión de fotógrafo), es el fundador de SobreNatural.NET y desde 2002 ha estado poniendo su granito de arena en el movimiento escéptico y más racientemente en el movimiento ateo.

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