Más sobre el ovnipuerto de Puerto Rico

EN LA Sierra Bermeja, en Lajas, se propone construir un proyecto único en su clase. Luego de reflexionar acerca de este asunto, pensé que dada mi formación y experiencia era oportuno contribuir con mis comentarios. Una idea brillante

lunes, 31 de octubre de 2005
Por Daniel R. Altschuler

Algunos se sorprenderán y otros no estarán de acuerdo con mis comentarios, pero lo que hay que ver es el proyecto en su totalidad, sin entrar en asuntos irrelevantes relacionados a la interpretación del fenómeno OVNI y otras nimiedades que tienen que ver con la ciencia.

Es necesario ver esto con una mente abierta, considerando su carácter holístico y sinergístico que va más allá de simples consideraciones de hecho. Visto desde esta perspectiva, la idea no deja de tener mérito, y los ataques personales, contra el maestro de matemáticas y presidente de Ovni Internacional (OI), son injustos. Si quieren atacar la idea está bien, pero que los propulsores de la idea sean o no ignorantes no viene al caso. Si el alcalde de Lajas quiere hacer un Ovnipuerto para atraer el turismo, construyendo una especie de Roswell Boricua, pues allá él. Al fin y al cabo el presidente del Senado felicitó al programa del Gordo y la Flaca por su aportación a la cultura y pocos dijeron algo.

La idea no es original, pero si se realiza seremos la envidia de Roswell y de otros sitios en la Patagonia y en Siberia, que también son “lugares de alta incidencia” según los expertos. Les comeremos los dulces a los que se quedaron atrás por no pensar en el futuro. ¿Qué mejor plan que un Ovnipuerto para que dentro de cincuenta o cien años, según los estimados del presidente de OI, tengamos visitantes importantísimos? Y él sabe de lo que habla, ya que le fue comunicado por entidades en sueños premonitorios. Así lo testifica.

Sin embargo, al estudiar los planes presentados en la prensa, más bien un bosquejo conceptual, en realidad nada más que un croquis preliminar, me siento obligado a comentar acerca de algunos aspectos que me parecen inadecuados. Comencemos con el nombre: no puede ser “Ovnipuerto”, ya que sabemos que lo primero que es obligatorio, antes de obtener permiso para entrar en cualquier puerto, es identificarse. Por lo tanto los que aterricen serán objetos voladores identificados y el puerto debe llamarse “Ovipuerto”.

Además, como usted habrá visto en alguna película, los extraterrestres llegan, exceptuando a los pilotos, en un estado de animación suspendida, para ahorrar suministros y evitar el tedio de un viaje milenario. Se les transporta en una especie de cápsula o huevo que al llegar se debe mantener por un tiempo en reposo en un sitio oscuro y cálido para que despierten. Por eso “Ovi puerto” me parece muy apropiado. El Ovipuerto debe incluir esta sala de incubación con aromaterapia, una necesidad para los cansados viajeros interestelares. Hasta que se necesite, se puede utilizar como almacén de mercadería -camisetas, ET inflables y platillos voladores- o como concesión de un restaurante de comidas rápidas.

Tampoco es acertada la descripción de “pista de aterrizaje” como lo dice el diseño conceptual. En mi larga carrera jamás he visto un platillo volador con rueditas, ya que ellos no necesitan del arcaico principio de Bernoulli para volar, y por ende no necesitan pistas, por más que algunos digan que las han visto en Perú. Pero no es necesario creer cualquier cosa.

En cuanto a la ingeniería, me parece riesgoso construir una torre de control en forma de pirámide en concreto sin varillas como se propone. Entiendo que así se evita interferir con las radiaciones piramidales, que servirían como faro para los extraterrestres.

Esto es un asunto meramente técnico, a ser considerado por los ingenieros estructurales, pero mejor sería impedir todo tipo de radiación piramidal y al mismo tiempo evitar que la pirámide se desplome en el primer huracán que azote la zona. Propongo que se modifique el diseño y se haga la torre en forma cilíndrica, ya que está comprobado que éstas no emiten radiación alguna, por su simetría, con o sin varillas.

Hay otro asunto que debe reconsiderarse. Estamos hablando del primer puerto interestelar y pretender construirlo con cien mil dólares, como lo indica el plan, no le hace justicia a la envergadura del proyecto. Como claramente se aprecia en la película Independence Day, estas naves son gigantescas, nada que ver con los dibujitos que hace la gente que cree haberlas visto en la noche. No estamos hablando de una motora interplanetaria; eso son puros inventos. Hasta un portaaviones se queda chiquito. Pasaremos vergüenza, cuando los extraterrestres nos pasen por alto luego de tan larga espera, por nuestra falta de previsión.

A ningún jumbo se le ocurriría aterrizar en el aeropuerto de Arecibo. No se puede pretender que los extraterrestres escojan un Ovipuerto que no es digno ni de un país tercermundista. Según expresiones del presidente de OI, la idea es ofrecerles una zona segura para ellos, algo que me parece una buena estrategia en estos tiempos de terrorismo y alta criminalidad. Yo agregaría que es necesario ofrecerles todos los servicios necesarios, como la ya mencionada sala para los huevos. Debe ser algo posmoderno, adecuado al futuro, algo similar al puerto en la película MIB.

Esto es muy importante, considerando que ellos suben y bajan en cualquier sitio que les interese, sin preocuparse por las leyes de la gravitación. Para hacer lo que hacen tienen una tecnología que ni podemos imaginar (por eso los militares se interesan tanto por ellos). Esto quiere decir que en realidad ellos no necesitan de un Ovipuerto y no dudo que los proponentes del proyecto están muy conscientes de este detalle.

El Ovipuerto es un sitio protocolar para recibirlos oficialmente. Se debe diseñar de forma atractiva para ellos, ya que si no les gusta ellos pueden aterrizar en Cayo Icacos, que es muy bonito y donde no hay problemas de terrorismo y criminalidad.

Lo primero que se debe tener para estos cansados viajeros son buenas instalaciones para darse un refrescante baño. Es esto lo que necesita cualquiera luego de un largo viaje, o al despertar de su animación suspendida. Esto nos presenta un pro lema inmediato de arquitectura, ya que no sabemos si una bañera común, mejor aún, un jacuzzi, sea adecuado.

Podría ser que esto no alcance ni para que se laven una mano, o lo que sea equivalente para ellos, o por otro lado que no sepan nadar y se ahoguen. Tampoco sabemos si tienen las mismas ideas nuestras en cuanto a la separación por sexo, en realidad ni sabemos si tienen sexo, por más que he oído testimonio de algunos que han tenido sexo con ellos. Sin duda cosa de locos. Lo mejor es dejar los baños sin equipo hasta que entendamos mejor su anatomía y sus necesidades. Si el presidente de OI, que está en comunicación con estas entidades, pudiera conseguir un poco de información, sería crucial para el éxito. Quizá puedan mandar los planos completos, tal como en la película Contact.

Estamos, pues, ante un proyecto millonario, ya que no es el Ovipuerto de Puerto Rico, ni el Ovipuerto de las Américas, sino el ¡Ovipuerto del planeta Tierra! Pienso que, a falta de apoyo por las Naciones Unidas, se debe ir pensando en un impuestito, un “turitax” que permita levantar los fondos, para construirlo como Dios manda. Creo que la población de Lajas verá este turitax con buenos ojos -una modesta inversión en el futuro. Una vez lleguen los extraterrestres, Lajas se convertirá en la capital del planeta y se colmará de bendiciones.

Los permisos necesarios para el desarrollo de este proyecto se deben tramitar inmediatamente, ya que puede tomar su tiempo y no queremos que ellos sigan de largo en busca de mejores sitios. Construir unas moles de concreto en la cima de uno de los cerros de la Sierra Bermeja, uno de los parajes más bellos de Puerto Rico, podría ser criticado por algunos, opositores del progreso que no tienen visión de futuro. Ya les oigo con la cantaleta de que se daña otra hermosa zona de Puerto Rico por la codicia y el mal gusto. Propongo que se organice una campaña mediática para presentar las indudables ventajas del proyecto, y al mismo tiempo desacreditar a los opositores.

Es importante preparar las cosas para que los “cientos de turistas internacionales” que vendrán de todo el mundo, según declaraciones del Alcalde, no se vayan desilusionados. Propongo la construcción, a una distancia prudencial del Ovipuerto, de una pequeña instalación de OVNI artificiales. Éstos se construyen fácilmente con globos de helio y lucecitas a color, para lanzar cuando no aparezcan los OVNI de verdad ni por los centros espiritistas. El turista, creyente de este fenómeno, no se dará cuenta de la diferencia, ya que no la hay, y saldrá satisfecho.

Tengo muchas otras ideas que por falta de espacio no puedo detallar. Que quede claro que solamente me mueve el deseo de contribuir a este proyecto y al bienestar de Puerto Rico. Por eso, estoy dispuesto a actuar como consultor con una tarifa moderada.

Es necesario actuar con prisa y sin mucha publicidad, la cual solamente estimulará a aquellos que se burlan del asunto y piensan que esto no es diferente al culto al cargo, celebrado por los aborígenes australianos. Evitemos que otros inescrupulosos copien la brillante idea. No dudo que ya debe haber personas en Canóvanas pensando que no sería mala idea propulsar un Chupapuerto para ese municipio.

Daniel R. Altschuler es catedrático de Física de la UPR y dirige la Oficina de Divulgación de la Ciencia del Observatorio de Arecibo.

Fuente:

http://www.zonai.com/noticia_mainm.asp?ZONAI:79953&pos=b&title=PUERTO+RICO&catid=5

Author: Lalo Márquez

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