Objetividad

Parece que “escepticismo” ya se volvió una “mala palabra”. Cuando una palabra pasa a definir a un grupo de personas o una filosofía tiende a ser mal utilizada y se vuelve, para el contrario, un termino despectivo, como; ateo, rojillo, conservador, teísta, liberal, etc. Lo mismo esta pasando con escéptico, por ejemplo, un denuesto que utilizan los místicos para descalificar es usar el termino “los autodenominados escépticos”, ¿Quién sabe que signifique eso? Pero de que es usado como ofensivo, ni duda cabe. No quisiera que se entendiera que la catalogación de escepticismo como una “mala palabra” es causal de algún problema. La incomprensión del termino no causa la credulidad o el misticismo, estos se produce antes de que se conozca o desconozca el termino, igualmente ser escéptico no se aprende en alguna escuela de filosofía escéptica, si esta existe, se asimila en la escuela básica, las historias de la vida y obra de Arquímedes, Galileo, Newton, Pasteur, así como el conocimiento de la historia del oscurantismo medieval y como nació la ciencia para que saliéramos de él, nos deberían irremediablemente llevar a ello, o por lo menos a un inclinación racional, sin embargo, no es así, al parecer tenemos la capacidad de la dualidad de razonamiento o mejor dicho la dualidad de aplicar un pensamiento racional y otro con ausencia de él. Conozco a muchas personas así, frecuento a un ingeniero civil que trabaja construyendo casas, aplicando, para ello, la ciencia y la técnica que le enseñaron en la escuela, pero al llegar a su casa se transforma en un creyente de lo más variopinto de lo sobrenatural, paranormal, exotérico, ufológico, etc. Como la hacen para ser al mismo tiempo Mr. Crédulo y el Dr. Ciencias, lo desconozco, supongo que es, porque pasan por la escuela aprendiendo todo como receta de cocina, a mí, por citar un caso, me sucedió con el concepto de reflexión y refracción de la luz en un espejo, cada año, desde secundaria hasta bachillerato me aleccionaban como en el catecismo “los ángulos de refracción y reflexión son los mismos” y eso era lo que contestaba en el examen, sin embargo no lo entendía y nunca me atreví a preguntar, con razón dice Sagan que no existen preguntas tontas, o como la cita de Adu que recomienda que es mejor hacer una pregunta y quedar un momento como tonto que no hacerla y serlo todo el tiempo. Me quede con la duda y solo hasta que un compañero de escuela, en un bochornoso incidente, del cual quiero olvidar, me explico con estas sabias palabras “Güey si tú la puedes ver por el espejo, ella también te ve, acuérdate que los ángulos de reflexión y refracción son los mismos”. Ya podrán inferir a que me refiero con lo del incidente.

Otro problema de las escuelas es la poca importancia que le dan a las horas laboratorio de ciencias, apenas y química merece la atención en ese aspecto, pero física y biología son muy pobres en experimentos de laboratorio, otro ejemplo que puedo citar, con respecto a este punto, es la reciente discusión sobre la llegada del hombre a la Luna como una realidad o un truco montado, me escandalice del desconocimiento de personas con supuestos grados universitarios que ignoraban la aplicación practica de lo descubierto por Galileo sobre la inercia en 1590, con el famoso experimento de la pluma y la piedra que en ausencia de atmósfera y soltadas al mismo tiempo llegan al piso en igual lapso de tiempo. Todavía recuerdo la impresión que me lleve el día que en laboratorio de física, cuando cursaba el bachillerato, el maestro provoco un vació en un gran tubo cerrado donde se encontraban una pluma y una bola de plomo, fue impactante verlas caer al mismo tiempo cada vez que el profesor giraba el tubo, sin embargo, no recuerdo que hubiéramos asistido continuamente o en forma periódica, apenas si fuimos una que otra vez. Este desconocimiento también lo pude comprobar en una reunión de 8 personas, todos universitarios 6 de ellos ingenieros graduados, solo uno con carrera trunca, les pregunte el resultado del experimento mencionad y solo uno me contesto que al mismo tiempo, desgraciadamente hice la pregunta en forma incorrecta ya que pregunte ofreciendo las tres respuestas, al parecer el que respondió bien, supuso que esa era la correcta, no porque supiera o se acordara de la ley de la inercia.

Ahora, podría concluirse que si eso pasa con las personas que terminan una carrera, las personas que no estudian a nivel universitario sería entendible que crean en la parafernalia de lo sobrenatural, pero no necesariamente, si bien, o para mal, no se usa el escepticismo como una herramienta para cernir la información que nos llega, por desconocimiento o por ser ya una “mala palabra” ¿Qué pasa con la objetividad? Ese es un termino que todo mundo domina y que exigimos a los demás, no es entendible el ejercicio de la prensa sin la veracidad y la objetividad, así como tampoco la aplicación del sistema de justicia sin este concepto, exigimos objetividad para el manejo de la economía también, supongo, que si un candidato nos dice que él cree en los beneficios del libre mercado, su opinión nace de un criterio objetivo, ¿o no? Entonces ¿Por qué nosotros no somos objetivos? ¿Dónde se perdió el camino? En realidad ¿sabemos que es la objetividad? Consultado el diccionario tenemos:

Objetividad f. Calidad de objetivo.

Lo cual no nos sirve de mucho, entonces pasemos a

Objetivo, va
adj. Relativo al objeto en sí, independientemente de juicios personales: un dato objetivo.

Se dice de quienes no se dejan influir por consideraciones personales en sus juicios o en su comportamiento.

Filosofía. Lo que existe realmente, fuera del sujeto que lo conoce: una verdad objetiva. .

No anterior no requiere ser explicado, sobre todo después del rollote que me avente para llegar a esto. Si admitimos que no somos objetivos ya estamos jodidos de entrada, si consideramos la objetividad ¿Cómo nos aseguraremos de emitir juicios sin la influencia de nuestras consideraciones personales? ¿Cómo afirmaremos que existe realmente fuera de nuestro conocimiento?

Author: Roberto Aguirre

Desde el 2005, los razonamientos fuertemente críticos y sólidos de Roberto Aguirre nos forzan a la objetividad respecto a los diversos temas que en él trata. Siempre bien documentado, escribe valiosos artículos de amplia variedad pero siempre indicándonos su visión crítica y “sin pelos en la lengua” distinguiéndose por tratar siempre de defender el derecho de los demás a exponer sus ideas aún cuando no esté de acuerdo con ellas.

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