Una Revisión Crítica a El Código Da Vinci de Dan Brown

Ya se ha hablado mucho aquí sobre el libro “El Código Da Vinci” escrito por el novelista Dan Brown. Ha sido un tema súmamente comentado en todos los medios, pero quisiera comentar lo que acabo de leer en un artículo de Robert Sheaffer haciendo un análisis crítico tanto del libro como del culto que se ha formado ya detrás de él. Este artículo aparece en la edición de Agosto 2005 de la revista Skeptic y según su autor es algo así como una revisión ahora que se han vendido ya 25 millones de copias del libro en 44 lenguajes, alcanzando el primer lugar en la lista de los mejor vendidos del New York Times y ha estado en esa lista desde el 6 de Abril del 2003 hasta la fecha, la mitad del tiempo en el primer lugar y nunca menos del quinto, trayendo como consecuencia que las otras tres novelas de Brown hayan venido más de 7 millones de copias dándole a ganar nada menos que unos $50 millones de dólares en los últimos dos años. Y todavía no sale la película…

Quiero señalar que me confieso profano en la materia de la investigación de documentos históricos, y que estoy citando y comentando casi exclusivamente sobre el artículo de Robert Sheaffer. Reconozco que es un tema bastante complicado y estoy seguro que aquí entre los integrantes de nuestra comunidad en SobreNatural.NET hay varios mucho mejor ilustrados en estos temas y dejo a ustedes carta abierta a debatir los puntos que aquí se presentan.

Robert Sheaffer comenta que la mayoría de los críticos de la novela han sido, para su punto de vista, demasiado “suaves” y que considera que existen errores más profundos en el libro que merecen comentarse. Primeramente, por definición una novela es una obra ficticia. El problema es que Brown dice en su libro que “Todas las descripciones de arte, arquitectura, documentos, y rituales secretos en esta novela son precisos”.

Y esto hace que la gran mayoría de los lectores consideren que el libro está basado en hechos completamente reales (quizá esa pudiera ser una de las razones sobre el por qué algunos líderes religiosos, como en Marzo de este año cuando el Cardenal Tarcisio Bertone, jefe de la ortodoxia doctrinal para el Vaticano, emitió un comunicado oficial de la Iglesia Católica llamaba a la novela “un saco lleno de mentiras” y urgiendo a los Cristianos a no leerlo).

En el libro, Brown hace algunas afirmaciones bastante extraordinarias, que si fueran ciertas, revolucionaría no solo a la religión Cristiana sino gran parte de la historia también, dice Sheaffer. La mayoría de ustedes habrán leído el libro ya, o al menos deben conocer la trama. Las afirmaciones más conflictivas con la historia real son las afirmaciones de Brown acerca de que Jesús y María Magdalena estuvieron casados y hubo una descendencia de sangre real que continúa hasta nuestros días; que existe una sociedad secreta donde algunos de los científicos y artistas más famosos de la historia participaron para preservar estos secretos ancestrales; que las prácticas de los primeros Cristianos eran vastamente distintas a lo que se conoce; que se un famoso emperador Romano confabuló para destruir la adoración de “la fémina sagrada” e implantar un sistema patriarcal; que existe una enorme conspiración que nos ha prevenido de conocer todo esto. Todas estas afirmaciones, continúa Sheaffer, ignoran más de un siglo de rigurosa investigación por intelectuales serios de las universidades más respetadas del mundo ¿qué tan buenas pueden ser las pruebas que pudiera tener Brown para respaldar sus alocadas afirmaciones?

En la novela, el personaje principal llamado Leigh Teabing dice:

Cita:
Estas son fotocopias de los pergaminos Nag Hammadi y del Mar Muerto, los cuales he mencionado anteriormente […] [son] los registros Cristianos más antiguos

Al respecto, Sheaffer afirma en su artículo “esto es espectacularmente falso”, y señala que, aunque son de suma importancia, “no nos ofrecen ningún conocimiento directo sobre el Cristianismo antiguo”. Explica que mientras que esos documentos enriquecen enormemente nuestro conocimiento del Judaísmo durante el periodo histórico en el cual comenzó y se extendió el Cristianismo, ni siquiera mencionan a Jesús de Nazaret, ni a ninguno de sus seguidores, ni al movimiento que llegó a ser conocido como Cristianismo. Por lo que la afirmación de Brown sobre que los pergaminos del Mar Muerto son los registros Cristianos más antiguos es totalmente ridícula.

De acuerdo a Sheaffer, los textos Cristianos más antiguos que hasta la fecha se ha encontrado y sobreviven los pueden encontrar fácilmente en en Nuevo Testamento. Los estudiosos creen que la epístola de Pablo, ahora conocida como 1ra de Tesalonicenses, fue escrita durante su segundo viaje de evangelización, alrededor del año 51.

Con respecto a los textos Nag Hammadi, el notable académico bíblico James M. Robinson, quien dirigió el proyecto para estudiar y traducir estos invaluables hallazgos arqueológicos, escribe que aunque no se ha determinado una fecha exacta “se ha propuesto que las fechas van al menos desde el principio hasta el final del siglo cuarto”. Y aunque siempre está la posibilidad que estos documentos hayan sido compuestos antes que las fechas de las copias existentes, al menos serían unos 150 años más recientes que los evangelios canónicos, y como tales no pueden ser considerados como fuente primaria histórica comparable a los textos canónicos, advierte Sheaffer. Además, Brown también cita del Evangelio de María (Magdalena) que lleva la sugerencia que Jesús “la amaba más que a nosotros”. De acuerdo a la introducción de la Librería de Nag Hammadi al Evangelio de María, “Aunque la fecha de la composición es desconocida, el mismo manuscrito Copto ha sido fechado a principios del siglo quinto, y un fragmento Griego de este evangelio hacia principios del siglo tercero.” No hay evidencias para asignar esta obra a una fecha de composición anterior. Brown tiene el valor de afirmar categóricamente que las fuentes que señala en su libro son anteriores a esos en el Nuevo Testamento, algo totalmente erróneo y, después de ver las evidencias, hasta risible. O como dice Sheaffer, no es posible estar más equivocado que esto.

La pieza central de la tésis de Brown es la afirmación que Jesús y María Magdalena estuvieron casados y engendraron una línea de descendencia real que sobrevive en secreto hasta nuestros días. Según Sheaffer, esta afirmación extravagante primero fue sensacionalizada en el libro Holy Blood, Holy Grail (Santa Sangre, Santo Grial) escrito en 1982 por Michael Baigent, Richard Leigh, y Henry Lincoln, siendo la versión de Brown es escencialmente la misma que la de ellos. Incluso los mismos autores, Baigent, Leigh, y Lincoln han señalado que el personaje principal en la novela de Brown, “Leigh Teabing”, está formado del apellido de uno de los autores más un anagram de otro de ellos, Leigh y Baigent. De hecho la historia de Brown es tan parecida a la de estos otros tres autores, que están demandándolo por $140 millones de libras afirmando que la premisa de su novela así como pedazos de su investigación fueron plagiados de sus libros. Otra demanda más por plagio ha sido hecha por el autor Lewis Perdue quien afirma que el material de la trama fue creado de dos de sus libros: The Da Vinci Legacy y Daughter of God. Ya sea que Brown haya plagiado la idea o no, es irrelevante a su veracidad. Sheaffer trata de refutar cada uno de los puntos principales que enumero a continuación:

El Priorato de Sion

En su novela, Brown dice:

Cita:
El Priorato de Sion – una sociedad secreta Europea fundada en 1099 – es una organización real. En 1975 la Biblioteca Nacional de Paris descubrió unos pergaminos conocidos como Les Dossiers Secretes, identificando a numerosos miembros del Priorato de Sion, incluyendo a Sir Isaac Newton, Botticelli, Victor Hugo, y Leonardo da Vinci.

Esta afirmación fue tomada directamente de Holy Blood, Holy Grail, donde precisamente en el capítulo 5 hacen el siguiente argumento:

Cita:
De acuerdo al texto, la Orden de Sion fue fundada por Godfroi de Bouillon en 1090, nueve años antes de la conquista de Jerusalén – aunque existen otros “documentos Prieure” que dan como fecha de fundación a 1099″.

Esto sería bastante impresionante, si fuera verdad, dice Sheaffer, y continúa diciendo que de acuerdo a Brown, el propósito del Priorato es cuidar el supuesto secreto del Santo Grial, proteger la descendencia de Jesús y María Magdalena, y preservar el conocimiento de la “fémina sagrada” practicada supuestamente en la Cristiandad antigua (pero borrada por el Emperador Constantino y sus adeptos patriarcales. Sheaffer señala que en Holy Blood, Holy Grail es lo mismo excepto que el ángulo feminista/diosa de la “fémina sagrada” que se hizo prominente en las escrituras feministas durante el final de los 1980’s está ausente precisamente porque todavía no había sido popularizado.

La verdadera historia del Priorato de Sion se explica en gran detalle en el sitio web www.priory-of-sion.com. La supuesta “orden” antigua de hecho fue fundada en 1956 por Pierre Plantard (1920-2000), un estafador anti-Masónico y anti-Semita quien estaba frecuentemente en problemas con la ley, dice Sheaffer. En el libro Holy Blod, Holy Grail se menciona que, de acuerdo a Les Dossiers Secretes, el linaje Real Merovingio del Priorato se extiende incluso hasta antes de la Guerra Troyana, hasta los mismos patriarcas del Antiguo Testamento. Sheaffer pregunta ¿qué tan creíbles son estos supuestos documentos? ¿realmente fueron encontrados en los archivos nacionales Franceses? Y responde: técnicamente sí. Fueron encontrados en los archivos a principios de los 1960s, sin embargo, dice que no existe ningún registro de ellos que hayan sido propiamente registrados o ingresados ahí. Sheaffer todavía va más allá afirmando que los documentos aparecen haber sido plantados para que pudieran ser encontrados después, pero que debido a la falta del registro dentro de los mismos archivos, no hay manera que puedan ser considerados como válidos.

Podemos descubrir la verdadera historia completa cuando Pierre Plantard y su co-autor Gérard de Sède tuvieron un desacuerdo y en el mismo sitio www.priory-of-sion.com se puede leer lo siguiente:

Cita:
Los “pergaminos” en particular fueron creados por Philippe de Chérisey y el contrato de libro a L’Or de Rennes[el Oro de Rennes(-le-Chateau)] revela que él tenía derecho a una parte de las ganancias del libro por producir los “pergaminos”. Una divición entre los tres ocurrió en 1967 cuando Gérard de Sède se rehusó a compartir las regalías y Plantard y de Chérisey declararon que los “pergaminos” eran falsificaciones (la principal atracción y mayor punto de venta del libro).

Ver http://priory-of-sion.com/psp/id84.html
También http://www.cesnur.org/2005/mi_02_03d.htm

En resúmen, el “Priorato de Sion” nada tiene que ver con ninguna organización de paladines medievales.

Y hasta aquí lo dejo pendiente, pero en mi siguiente participación les escribiré lo que Sheaffer tiene qué decir para refutar la Conspiración de Constantino, sobre quién fue realmente María Magdalena, sobre el supuesto Matriarcado Cristiano Antiguo, y algunos comentarios finales que a muchos sorprenderán.

Lalo Márquez

Author: Lalo Márquez

Share This Post On