Un ritual de magia negra aterroriza a vecinos de Bernabé Aráoz al 800

En la vereda de una plaza, aparecieron cajas que contenían cabezas de animales
Los hechos se repiten en la zona. Nadie sabe quiénes son los autores del macabro acto. Creen que podría tratarse de un maleficio. Movimientos misteriosos en el sector. Investigación.
Pánico. Misterio. Impresión. Un rito satánico desvela a los vecinos de Bernabé Aráoz al 800. La aparición de cajas que guardaban animales decapitados dejó intrigados a los habitantes de la zona, que se preguntan si existirá un maleficio.
La del domingo no fue una mañana como cualquiera para los vecinos. El hallazgo los dejó atónitos. En la vereda de la plaza ubicada en el sector (no tiene nombre según la Policía) estaban las cajas acomodadas. Ni siquiera imaginaban lo que encontrarían al destaparlas. Dentro de ellas estaban las cabezas de cuatro chivos y de un chancho, que chorreaban una gran cantidad de sangre, envueltos en papeles de distintos colores y rodeadas por pochoclo, monedas y escritos.
¿Macumba? ¿Magia negra? Los vecinos no vieron a quiénes hicieron estas extrañas ofrendas; no obstante, muchos de ellos dijeron que es la tercera vez en dos años que se repiten estos hechos, comunes en Brasil para hacer maleficios. (Ver aparte)

“Mi marido salió a la calle y me avisó. Eso fue temprano, como a las 8. Mi hijo había vuelto a las 4 y no había visto nada. Es la tercera vez que pasa lo mismo. También dejan bandejas con frutas y bolsas de pochoclos. Pero siempre lo hacen en silencio; es muy difícil verlos”, comentó una vecina que no quiso decir su nombre por temor.
Graciela Brito, que vive a pocas cuadras del lugar en el que aparecieron los animales decapitados, dijo que hace unos meses vio a una anciana que iba acompañada por dos adolescentes. “Dejaron una bolsa llena de pochoclos y dos gaseosas tiradas en un cantero de la plaza”, contó.

Los vecinos sienten temor. Estela Zelaya recordó que varias veces vio un vehículo blanco del que se bajaban dos hombres y dejaban bandejas con frutas en la plaza. “Tengo miedo de que algún día aparezca una persona muerta. Lo peor de todo es que estos hechos no tienen sentido; no sabemos por qué lo hacen, ni quiénes son”, señaló la mujer.
Los habitantes no saben qué pensar. Algunos sostienen que se trata de un grupo que practica la brujería y que eligió ese lugar para sus ritos. Otros dicen que son personas que quieren perjudicar a los vecinos y a los comerciantes por alguna razón que desconocen.

Cuando la Policía llegó al lugar, la sangre que emanaba de las cabezas de los animales todavía estaba líquida. Esto hace suponer a los pesquisas que los cabritos y el chancho habían sido decapitados momentos antes de dejarlos en la plaza. El caso quedó en manos de la Fiscalía de Instrucción de la VII nominación, que investiga el caso.

“Aquí siempre pasan cosas raras”, aseguró Mario Moreno, mientras la Policía se llevaba las cajas. En la plaza se instaló el misterio y el sordo temor que se manifiesta en el dicho popular: “¡las brujas no existen, pero que las hay, las hay!”.

Cada vez aparecen más ofrendas para invocar el mal

Ofrendas o maleficios, o ambos a la vez. Todo gira en torno de las creencias sobre poderes sobrenaturales. La macumba es un ritual africano, traído a América durante la colonización. El fin es invocar el mal o provocar daño a otras personas o perjudicar alguna cosa. Así define los actos de magia negra el licenciado en parapsicología, Félix Rojas Muñoz.

¿Qué significados tienen los elementos usados para estos rituales?, se le preguntó al experto. “Todas son ofrendas que se les hacen a los espíritus malignos para causar el mal. Se suele ofrendar sangre de animales -generalmente cerdos o gallinas-; gaseosa o whisky; pochoclo u otras comidas… Depende de a quién vaya dedicado el mal”, detalló, y contó que las ofrendas muchas veces se dejan en los cruces de caminos. “Suelen estar orientadas hacia el lado donde está la persona o el objeto que se quiere maldecir”, explicó, y precisó que las ofrendas se hacen a la medianoche, hora en que los espíritus malignos salen, y que son dirigidas por expertos. “No cualquiera puede hacer magia negra”, comentó, y sostuvo que para contrarrestarla lo mejor es usar un ritual de liberación, con la ayuda de un profesional, o bien que un sacerdote bendiga la zona.

El especialista remarcó que estos ritos son cada vez más frecuentes en la provincia. “Más gente pide ayuda por estos casos. También dejan en las puertas de las casas cruces invertidas con aceite quemado y sal, para llevar mala suerte”, especificó.

Por su parte, el padre Miguel Galland consideró que los cultos satánicos son supersticiones. “No tienen efectos sobre las personas. Quien hace un ritual maléfico no pone en peligro a nadie; por lo tanto, no hay que temer. De todas formas, la bendición siempre es buena, porque es una ayuda espiritual que transmite seguridad”, recalcó.

Fuente: lagaceta.com.ar

Author: Lalo Márquez

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