Los secuestradores de almas

Editorial Océano acaba de publicar Los secuestradores de almas: las técnicas de las sectas, del criminólogo y psiquiatra francés Jean-Marie Abgrall, estudio actualizado que originalmente apareciera hace nueve años en repuesta a la problemática provocada por la manipulación mental de sectas “peligrosas”, tales como la Orden del Templo Solar, y la cienciología o dianética, de su fundador Ron Hubbard.Para esta investigación de 400 páginas divididas en trece capítulos, Abgrall despoja de su arcana aura “a los gurús engañabobos que medran con la superstición y la ignorancia de la gente”, con la misma seriedad profesional de otro trabajo anterior suyo: Los charlatanes de la salud, también de Océano.

La complejidad del tema analizado al detalle por el doctor galo (y que alcanza los atentados terroristas al World Trade Center) no permite aquí ampliar demasiado esta discusión, por lo que hay que restringirnos, en lo posible, a ciertos aspectos musicales y del tipo lavado de cerebro o “coco-wash” en algunas prácticas sectarias.

¿Quién no recuerda que en 1969 el mundo del cine se vistió de luto por la muerte de la actriz Sharon Tate, asesinada en condiciones atroces por Charles Manson, un profeta demoníaco discípulo de Szandor La Vey, quien escribió las páginas de culto La biblia satánica? Una vez capturado, Manson aprovechó el extraordinario escándalo de su crimen para dar a conocer un disco canciones que él mismo “compuso”, y hasta ahora ha mostrado “muy buena conducta” en prisión, ganando ya la simpatía de los defensores de derechos humanos (para distracción de que su secta cometiera, asimismo, sacrificios animales al estilo oscurantista de la “magia negra”, en recuerdo de los aberrantes sabbats medievales).

La palabra “secta” proviene del latín sequi: “seguir”. No son un fenómeno nuevo: Platón y Aristóteles tenían fanáticos (aunque no se mataban entre sí e, incluso, se dice que Jesucristo fue iniciado por la secta de los esenios). Para Abgrall, el error común es confundir una secta (digamos, la Tríada en China, “una verdadera mafia”) con las organizaciones secretas o iniciáticas (prestigiosas, además: la francmasonería o los rosacruces). Max Weber fue el primero que definió a la secta por oposición a la iglesia. El autor:

“Mientras que la religión es un fenómeno coextensivo de la sociedad global, la secta constituye, por el contrario, un parásito del cuerpo social… La manipulación mental, condicionamiento psíquico o ‘lavado de cerebro’ es la base del adoctrinamiento sectario. Las sectas son una grave amenaza para la salud mental, provienen de ideologías totalitarias y deben combatirse.”

Aquellas que prevalecen surgieron después de la Segunda Guerra Mundial, pero en su mayoría responden a un fenómeno sociocultural reciente. El terreno esotérico-filosófico está ocupado fundamentalmente por el pensamiento llamado “new age”, que corresponde a una visión astrológica de la evolución planetaria y presupone su punto de partida con “la era cuando la salida del Sol en el equinoccio de primavera pasa, del signo de Piscis, al de Acuario”. Esta Nueva Era la simboliza el aguador o su equivalente latino, Acuario, como popularizara una canción del musical Hair, en 1968, y fuera éxito número uno del conjunto afronorteamericano La Quinta Dimensión, Acuario/Deja que el Sol entre:

Cuando la Luna esté en la Séptima Casa

y Júpiter en alineación con Marte,

la paz guiará a los planetas y el amor reinará en las estrellas…

Por esa época, artistas como Los Beatles, Los Beach Boys, Donovan y otros fueron a la India para tomar cursos de Meditación Trascendental (MT) con el Maharishi Mahesh Yogi, cuyo nombre verdadero era Mahesh Prasad Warna, nacido en 1911, titulado en física y quien hacia 1953 se lanzó a la enseñanza espiritual de Guru Dev creando, en Estados Unidos, este movimiento desde 1958. John Lennon fue quien decidió abandonar el ashram del Maharishi, al creer en el rumor de que el hasta entonces venerable gurú deseaba sexualmente a Mia Farrow, y compuso Sexy Sadie (Tristón sexy) para el Álbum Blanco beatle:

Sexy Sadie, ¿qué has hecho?

Nos engañaste a cada uno de nosotros…

¿Qué tan grandioso te crees?

Ya pagarás lo tuyo…

Lennon mismo tomaría después un curso con Yoko Ono de la ahora extinta Terapia Primal con el doctor Arthur Janov, su iniciador, consistente en revivir y liberar experiencias dolorosas de la infancia, a través de gritos colectivos. Así, escribió varias piezas, como la célebre Mother (Madre):

¡Mamá no te vayas! ¡Papá, regresa al hogar!

En esos años 70 se dio un “retorno a la naturaleza”, origen de numerosas sectas “holísticas” (palabra del griego holos, “el todo”; pero también ligada a tonos “new age”, por aquello de que en inglés holy significa “sagrado”), muchas de ellas fieles a principios antiguos de validez indiscutible como “mente sana en cuerpo sano”; no obstante que, llevados al extremo, obligan a practicar dietas pseudocientíficas donde el magnetismo, los fenómenos OVNI, los baños sauna y la cosmoastrología se mezclan con lo ecológico (Abgrall menciona las del Instituto de Investigaciones Psicoanalíticas de Maud Pison y del dentista Galiano, quienes se autodefinieron como reencarnaciones de la Virgen María y Jesús, respectivamente, siendo condenados por el tribunal correccional de Draguignan, cerca de Cannes).

“Este enfoque no carece de magia, ya que el cuerpo se considera como una entidad cósmica de ‘vibraciones’ personales que llegan desde la vibración cósmica primordial…”

Una caricatura siniestra es la secta coercitiva Écoovie, con un ejército de adeptos en una gran marcha ecologista alrededor del mundo, con bastantes de sus miembros “que acabaron en el hospital general por delgadez excesiva o desnutrición”.

Fuente: proceso.com.mx

Author: Lalo Márquez

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