Extraterrestres y Evolución Biológica

Si los buscadores de vida extraterrestre pusieran un poco más de atención a los procesos evolutivos que rigieron y aún rigen el desarrollo del mundo biológico, llegarían a la conclusión de que la vida, tal y como se desarrolló en la Tierra, es un evento muy poco probable que se repita en otro planeta, exactamente igual a como ocurre con los hechos históricos humanos, sea la caída de Roma o el descubrimiento de América. Y es precisamente por eso, por ser eventos -históricos y biológicos- dados por factores internos de los propios organismos y por circunstancias ambientales cuya coincidencia no se repetirá jamás, que los procesos que dieron origen a las diversas formas y procesos de la vida terrestre, tales como el carbono como unidad estructural, el ácido dexosirribonucleico o ADN como base de la herencia, la pluricelularidad, la transformación de ciertos reptiles en mamíferos, y de algunos monos en humanos, tampoco se repetirán jamás de la forma exacta en que lo hicieron en nuestro planeta.

La evolución actúa a través de nuevas variantes hereditarias (mutaciones), que se ensayan en los varios ambientes viejos o nuevos, que existen en el entorno de dichas variantes.

De esta forma, por ejemplo, se hicieron varios ensayos por parte de los peces, para pasar de la vida acuática a la anfibia, adquiriendo ciertos grupos “pulmones” en el tórax, otros en la cabeza, aquellos aletas lobuladas para caminar en tierra y otros sentidos adecuados para dicho ambiente.
Pero de esos ensayos, dadas las condiciones específicas que imperaban en la Tierra en aquel entonces, sólo prosperaron (fueron favorecidos por la selección natural), los peces con pulmones en el tórax y aletas lobuladas, los demás se extinguieron o quedaron como tales hasta la actualidad.

Imagínese que en otro planeta las condiciones imperantes no favorecieran a los peces con pulmones en el tórax, sino a aquellos con pulmones en la cabeza (y por supuesto otras adaptaciones a la vida terrestre); si después de esa selección todo lo demás hubiera continuado igual como en la Tierra, estos peces se hubieran convertido en reptiles, estos en mamíferos y de estos surgiría el hombre, pero
¿Dónde tendrían los pulmones estos humanos extraterrestres? Si estos ocuparon su cabeza, ¿A dónde fue a parar el cerebro?. Son estos hechos a los que me refiero concretamente cuando planteo que los eventos biológicos en la Tierra no se repetirán jamás de la forma exacta en que lo hicieron y que dieron lugar a nuestra especie y muchos otras más de plantas y animales.

Esto no quiere decir, sin embargo, que no exista vida en otros planetas tal y como la conocemos en la Tierra, en cuanto a sus aspectos más elementales, es decir, el carbono como base estructural y el funcionamiento de las células basadas en las proteínas y ADN.

Si para todo el Universo se cumple este principio (una hipótesis que hay que demostrar) la vida siempre partirá de ahí, pero sus derroteros ulteriores son infinitos y la pregunta clave es, independiente de esas vías ¿siempre conducirían sus derroteros a un cerebro racional, se encuentre éste en el cuerpo de un primate, de un insecto o de un molusco? Hasta ahora nada podemos decir al respecto, sólo especular.

A partir de ese organismo básico elemental, la vida entonces se desarrollará, como ya planteamos, ensayando varias alternativas, que en nuestro planeta pasó por eventos tan importantes como el surgimiento de la pluricelularidad, la aparición del sexo, de la respiración aerobia, y del hombre, entre muchos otros.

Para simplificar, si sólo suponemos alternativas dicotómicas durante el desarrollo de la vida terrestre tenemos: no poseer núcleo celular/ poseer núcleo celular; respirar sin oxígeno/respirar oxígeno; reproducción asexual/reproducción sexual; unicelularidad/pluricelularidad; sin columna vertebral/con columna vertebral; sin mandíbula/con mandíbula; vida marina/ vida anfibia con pulmones; reptiles/mamíferos; mamíferos sin placenta/con placenta; monos cercopitecos/monos póngidos; Hombre de Neandertal/Hombre moderno.

He puesto deliberadamente en segundo lugar la alternativa que, bajo las condiciones ambientales de cada situación, se favorecieron, llegando así hasta nuestra especie, sin que esto quiera decir que ese era el propósito de la evolución.
Pero esto no tiene que ser así necesariamente en otros planetas, y el lector puede jugar a mezclar las diferentes vías para obtener criaturas extraterrestres de diversas formas.

Siguiendo por ejemplo, la misma vía que en la Tierra, hasta la alternativa mamíferos sin placenta/con placenta, en otro planeta se pudo seleccionar la alternativa sin placenta.

Estos mamíferos (los marsupiales) continuarían evolucionando hasta la etapa de mono marsupial, para dar lugar al hombre marsupial, una especie pensante como nosotros, pero que anda a grandes saltos y que no tiene necesidad de construir clínicas de maternidad pues simplemente a partir de una gestación de 1 ó 2 semanas, “mamá” marsupial expulsaría un diminuto feto sentada cómodamente en su cama, lo tomaría con cuidado entre sus dedos y lo colocaría en la bolsa de piel que tiene en su vientre, donde realmente se desarrollaría su bebé prematuro.

Retrocediendo más atrás, si nos detuviéramos en la dicotomía: sin o con columna vertebral y en algún otro remoto planeta se favoreciera la primera variante, con toda seguridad se seleccionaría los pulpos, el grupo más inteligente de invertebrados.

Lo único que le hace falta a estos moluscos es andar en grupos sociales y si en dicho planeta se dan las condiciones ambientales que fuercen a tal agrupamiento, como se dio en la Tierra para nuestros antepasados los monos, se formarían entonces sociedades de alguna especie muy especial de pulpo, que con toda seguridad comenzaría a sufrir nuevos ensayos evolutivos que quizás conduzcan a la aparición de una “conciencia pulpiana”, inimaginable e ininteligible para nosotros, como lo sería para ellos la nuestra.

En resumen, somos algo improbable y único, como lo son los supuestos extraterrestres de otros mundos similares al nuestro. ¿Llegaremos algún día a conocerlos?.

Por: Vicente Berovides Alvarez

Fuente: Madriddigital.info

Author: Lalo Márquez

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