Probando la Iridología

Shick y Vaughn comentan en la 2da edición de 1998 de su libro “How to think about weird things” página 212 que el escritor de ciencia, C. Eugene Emery Jr., investigó la iridología que consiste en el supuesto diagnóstico de enfermedades mediante el examen del iris ocular, y que además arregló un estudio para probar la habilidad de diagnosis de tres iridólogos de Rhode Island, en los Estados Unidos (los cuales, por cierto, fallaron). A continuación un resumen:

Bernard Jensen, D.C., el iridólogo norteamericano más conocido, afirma haber trabajado con más de 350,000 pacientes durante casi cincuenta años de práctica activa. Él afirma que “la naturaleza nos ha proveído con una pantalla de televisión en miniatura que nos muestra las porciones más remotas del cuerpo en forma de reflejos como respuestas.” También afirma que la iridología revela “debilidades y fortalezas de la piel” así como “necesidades nutricionales y químicas”. En su panfleto titulado Iridología Simplificada, relata más de treinta enfermedades y condiciones (incluyendo artritis, biliosidad, cálculos biliares, obesidad y tuberculosis) hasta “deficiencia de minerales”…

Jensen y dos otros practicantes fueron probados en un estudio publicado el 28 de Septiembre de 1979 en el Diario de la Asociación Médica Americana. En este estudio, a los iridólogos se les mostraron fotografías de 143 pacientes, algunos con severas enfermedades de riñón, y otros sin ninguna evidencia de problemas en los riñones. La valoración de problemas de riñón fue basada en los niveles de creatinina en la sangre. Cuando se les pidió que identificaran a las personas con problemas, todos los 3 iridólogos fallaron la prueba.

Cinco iridólogos holandeses fallaron una prueba similar.. cuando trataron de detectar enfermedades en la vesícula biliar viendo diapositivas del iris de 39 pacientes con cálculos biliares (verificados por cirugía el día después que les fueron tomadas las diapositivas) y 39 pacientes sin cálculos biliares (verificados por examen de ultrasonido). Los iridólogos acertaron solo la mitad del tiempo (el resultado esperado por el azar – 50:50), y no se ponían de acuerdo entre ellos mismos sobre cuáles pacientes tenían cálculos biliares y cuáles no (British Medical Journal 297:1578-1581, Dic 17, 1988).

C. Eugene Emery Jr., Nutrition Forum, Enero/Febrero 1989, p.5

Author: Lalo Márquez

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