Agregan ‘pecados informáticos’

Los fieles católicos tendrán que agregar unos cuantos pecados a la lista ya conocida que usualmente llevaban al confesionario, todos ellos ligados al mundo de la cibernética y sobre todo al uso de Internet, según concluyó un encuentro de teólogos recientemente realizado en Italia.

Roma, Italia (26 mayo 2004).- Los “pecados informáticos” centraron una reunión de expertos la semana pasada en el santuario de San Gabriele di Isola del Gran Sasso en Teramo (Italia central), y luego en la Universidad Lateranense de Roma, donde la Conferencia Episcopal Italiana organizó por su parte un seminario sobre “Los medios de comunicación en la familia”.

Bajo el tema “Redescubrir la cara de Cristo en el sacramento de la penitencia”, los 40 teólogos de distintos países del mundo reunidos en Teramo analizaron entre sus temas principales la crisis que afronta el “sentido del pecado”.

las nuevas modas, con el uso indiscriminado de los medios electrónicos y de Internet, el sentimiento de pecado ha caído en desuso o se ha relajado hasta el punto de que casi ha desaparecido en muchos individuos, se indicó. Por eso, la discusión intentó afrontar las nuevas realidades con las que se enfrenta un cristiano en el mundo de hoy y los pecados que de ella pueden derivarse.

Los “nuevos modos de pecar” van desde el uso indebido de la computadora, por ejemplo cuando se usan programas sin la correspondiente licencia, a la creación y difusión de virus informáticos, los e-mails o mensajes electrónicos anónimos o con direcciones y datos falsificados, bajar de Internet música o películas ilegalmente o robar programas informáticos de alguna manera.

También es considerado pecado el “spam” o e-mail basura, de publicidad o no, que llena los correos electrónicos de medio mundo.

La lista también incluye a los “hackers”, que violan la privacidad y la seguridad de los sistemas informáticos y, entre los pecados más graves, la creación de sitios Internet pornográficos y el uso de ellos así como el hecho de abusar de las líneas de chat dando falsas informaciones sobre la propia persona.

“La responsabilidad ética se hace cada día más amplia, a medida que se amplían los espacios de la comunicación”, explicó a la prensa el padre Sabatino Majorano, teólogo y decano de la Pontificia Academia Anfonsiana de Roma, quien participó del encuentro.

Explicó asimismo que es especialmente en el plano de las relaciones interpersonales que hay que protegerse de los abusos.

“Quien se pasa la noche chateando en vez de estar con el marido o esposa y los hijos, comete una grave falta. Peor aún si establece vía Internet una relación sentimental con otra persona”.

El confesor, dijo Majorano, debe hacer entender que un cierto comportamiento puede hacer daño a otras personas. “Se trata de dar una ayuda a quien quiere vivir responsablemente la libertad que ofrecen los nuevos medios de comunicación”, indicó.

Giuseppe Costa, profesor de periodismo de la Pontificia Universidad Salesiana, señaló por su parte que los “los sitios de periodismo online que dan informaciones incorrectas, por ejemplo a nivel científico, pueden crear serios peligros para la vida”.

Pero las críticas a Internet no quieren decir que la Iglesia no reconozca sus virtudes y que las use como un medio poderoso de evangelización.

Primer ejemplo en este sentido es el sitio del Vaticano, creado hace ya varios años y que funciona no sólo para los miembros de la Iglesia y para la prensa acreditada allí sino para el público en general, ofreciendo todo tipo de información sobre las actividades de la Santa Sede y del papa Juan Pablo II.

La parroquia “on line”, por lo demás, se está difundiendo cada vez más y es una gran plataforma para una evangelización moderna, sobre todo de los jóvenes, los más interesados en la cibernética.

En Italia existen 2 mil 500 parroquias que tienen su propio portal Internet que, además de ofrecer informaciones sobre sus actividades, les permite mantener un diálogo con las personas que no pueden o no quieren ir a la Iglesia.


Grupo Reforma/DPA


Fuente: http://www.mural.com/internacional/articulo/381999/

Author: Lalo Márquez

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