Mujer dejada en libertad tras dejar morir a su hijo por cuestiones religiosas

Argentina – Una mujer que dejó morir a su hijo de cáncer por cuestiones religiosas es dejada en libertad por un tribunal de justicia.A continuación la cronología de las noticias:

Fuente:

http://www.terra.com.ar/canales/informaciongeneral/80/80156.html

Juicio oral en Córdoba
Acusan a madre de dejar morir a su hijo por la religión
 

El chico murió en agosto de 2001 por un cáncer de ganglios. El padre denunció a
la madre por obstaculizar la labor de los médicos porque creía que el chico “iba
a ser glorificado por Dios”. Para el abogado de la mujer, “ella no hubiese
sufrido ninguna denuncia si fuera católica”.

La madre de un chico de 13 años, fallecido por un cáncer de ganglios, irá a
juicio oral luego de que el padre del joven la demandara argumentando que lo
dejó morir por motivos religiosos.
Cerca de 50 testigos hablarán en el proceso a Mabel Gladys Elizondo que se
realizará en Córdoba, según informó el diario Clarín.

Mauricio Waidatt
murió el 3 de agosto de 2001 y el padre, Ricardo Graciano Waidatt,
presentó el caso ante la Cámara 1º del Crimen al denunciar que su hijo
podría haberse salvado si Elizondo hubiera llevado a cabo, en tiempo y
forma, los tratamientos médicos adecuados.

Mabel, que pertenece a la Iglesia Misionera Evangélica del Poder,
está acusada de homicidio calificado por el vínculo, delito que prevé
un máximo de 25 años de prisión
.

Ella obstaculizaba el trabajo de los médicos porque creía que
Mauricio iba a ser glorificado por Dios”, afirmó el Ricardo Waidatt,
aunque también sostuvo que “aquí la cuestión de fondo es terrible. Ella
no quería que el chico se viniera a vivir conmigo. Prefirió que
muriera antes que verlo conmigo
“.

El hombre, comerciante de Córdoba, denunció que Mabel “no le
administraba a su hijo los medicamentos orales, cuestionaba las
prescripciones médicas, se lo llevaba de alta voluntaria, y una vez
hasta cerró el suero fisiológico
y el sachet de sangre con que el
chico estaba siendo canalizado”.

Además, agregó que “lo llevaba al hospital, pero esporádicamente. Y
cuando lo hacía, le volvía difícil el trabajo a los médicos. También lo
sometió a castigos psicológicos. Un día lo encontré canalizado,
arrodillado al lado de la cama, leyendo la Biblia.”

Según el abogado de la mujer, Carlos Hairabedián, “este no es un
típico caso de fanatismo religioso
, como ocurre en algunas sectas,
en que se impiden transfusiones o intervención de la ciencia. De hecho,
ella no sólo hizo atender a su hijo, sino que se mudó para que siguiera
un tratamiento”.

Ella no hubiese sufrido ninguna denuncia si fuera católica.
Le atribuyen haber dicho ‘Dios va a salvar a mi hijo’. ¿Qué persona no
dice eso en un hospital ante la enfermedad terminal de un familiar?
¿Cuántas madres se quejan de los tratamientos y medicamentos de sus
hijos y piensan que los médicos no hacen lo correcto o lo suficiente?”,
sostuvo el abogado.

Por su parte, el pastor Wectherman Paz -de la iglesia a la que
pertenecía Mabel- dijo que visitó muchas veces a Mauricio en el Hospital
y que “su mamá lo cuidaba mucho y la iglesia nunca le impidió que
siguiera un tratamiento
“.

Desde el nacimiento de Mauricio, la pareja —que nunca convivió— tuvo
problemas, ya que Mabel no quiso reconocer a Waidatt como el padre
biológico de su hijo
. Tras varios años de un juicio por la
paternidad, Waiddatt obtuvo un certificado de nacimiento que reconocía
su vínculo con el chico.


 

Fuente:

www.aaoc.org.ar/noticias/noviembre11.htm

Clarín
Viernes 7 de Noviembre

UN CASO
POLEMICO: EL CHICO TENIA 13 AÑOS Y MURIO EN CORDOBA EN 2001



Juicio oral a una mujer acusada de dejar morir a su hijo de cáncer

Mabel Elizondo, de 39 años, está presa. La acusan de haber dificultado el
tratamiento del chico por motivos religiosos. Si la encuentran culpable de
homicidio podrían condenarla a 25 años de cárcel.

Marta Platía. CORDOBA. CORRESPONSAL

A lrededor de 50
testigos hablarán en el juicio oral a Mabel Gladys Elizondo, una mujer de 39
años acusada en Córdoba de haber dejado morir a su hijo por motivos
religiosos
.

Mauricio Waidatt murió el 3 de agosto de 2001, a los 13 años, víctima de un
cáncer de ganglios (linfoma Hodgkin). El papá, Ricardo Graciano Waidatt, es el
querellante ante la Cámara 1º del Crimen. Denunció que su hijo podría haberse
salvado si Mabel hubiera llevado a cabo, en tiempo y forma ,
los tratamientos médicos adecuados. “Ella obstaculizaba el trabajo de los
médicos porque creía que Mauricio iba a ser glorificado por Dios”, afirmó.

Según consta en el expediente, la mujer pertenece a la Iglesia Misionera
Evangélica del Poder, y se había trasladado hasta la ciudad de Córdoba desde Río
Tercero (donde vivía con el chico) para hacer el tratamiento médico.

En el juicio —los alegatos serán el miércoles 19— se está tratando de determinar
hasta qué punto la aparente indiferencia o negligencia de la mujer respecto a la
enfermedad de Mauricio se debía a sus creencias religiosas o si se trató de un
abandono de persona . La sentencia se conocerá el 3 de
diciembre.

Mabel —estudiante de filosofía— está acusada de homicidio calificado por el
vínculo y, de ser encontrada culpable, la pena alcanzaría a los 25 años de
prisión. Actualmente está presa .

Según su abogado, Carlos Hairabedián, “este no es un típico caso de fanatismo
religioso, como ocurre en algunas sectas, en que se impiden transfusiones o
intervención de la ciencia. De hecho, ella no sólo hizo atender a su hijo, sino
que se mudó para que siguiera un tratamiento”.

Consultado por Clarín , el padre de Mauricio, Ricardo Graciano
Waidatt, dijo: “Aquí la cuestión de fondo es terrible. Ella no quería que el
chico se viniera a vivir conmigo. Prefirió que muriera antes que verlo conmigo”.

Desde la concepción de Mauricio, esta pareja —que nunca convivió— tuvo
problemas. Mabel no quiso reconocer a Waidatt como el padre biológico de su
hijo. El chico nació un 18 de noviembre de 1987, en Río Tercero y —según consta
en los expedientes—, Waidatt habría intentado reconocerlo desde diciembre de ese
año. El certificado de nacimiento que el padre obtuvo luego de un juicio de
paternidad que duró años, parece una broma cruel: Mauricio Elizondo pasó a
llamarse Mauricio Waidatt el 3 de agosto del 2001. El día de su muerte
.

El hombre —un comerciante de Córdoba— denunció que Mabel “no le administraba a
su hijo los medicamentos orales, cuestionaba las prescripciones médicas, se lo
llevaba de alta voluntaria, y una vez hasta cerró el suero fisiológico y el
sachet de sangre con que el chico estaba siendo canalizado”. Y agregó: “Lo
llevaba al hospital, pero esporádicamente . Y cuando lo hacía,
le volvía difícil el trabajo a los médicos. También lo sometió a castigos
psicológicos. Un día lo encontré canalizado, arrodillado al lado de la cama,
leyendo la Biblia .”

El pastor Wectherman Paz —de la iglesia a la que pertenecía Mabel— dijo que
visitó muchas veces a Mauricio en el Hospital. “Su mamá lo cuidaba mucho y la
iglesia nunca le impidió que siguiera un tratamiento. Tanto es así que le dimos
alojamiento en Córdoba para que estuvieran más cerca del hospital”, apuntó.

El abogado de Mabel, insiste: “Ella no hubiese sufrido ninguna denuncia
si fuera católica
. Le atribuyen haber dicho ‘Dios va a salvar a mi
hijo’. ¿Qué persona no dice eso en un hospital ante la enfermedad terminal de un
familiar? ¿Cuántas madres se quejan de los tratamientos y medicamentos de sus
hijos y piensan que los médicos no hacen lo correcto o lo suficiente?”.

Una de las oncólogas citadas a declarar, la doctora Bibiana Tramunt, dijo: “Es
raro que un niño muera con un cáncer en el estado en que le fue detectado a
Mauricio en 1998”. Y abrió la polémica. ¿Qué hubiese pasado si hubiese recibido
un tratamiento intensamente?

Los criterios médicos no han sido unánimes en lo que va del juicio
. Por caso, el doctor Héctor Colombo testificó: “No se puede establecer
de antemano si el paciente formaría parte del grupo que responde el tratamiento
y se cura; o si integraría el de los que evolucionan mal o mueren”.

Ricardo Waidatt dice que sólo quiere justicia. Y agrega que apenas se le
diagnosticó el cáncer a Mauricio, y conociendo “la reticencia” de la madre para
concurrir a hospitales, le pidió al juez de Menores de Río Tercero que
protegiera a su hijo: “Fue una medida preventiva, pero no funcionó. Durante un
año no pidieron ningún informe sobre su tratamiento”. Y concluyó: “Estoy
convencido de que Mauricio murió por culpa de la madre y sus actitudes
caprichosas y dogmáticas; pero también fue víctima de un sistema judicial que no
lo protegió. Ahora quiero justicia. El se lo merece”.


Fuente

http://www.lavoz.com.ar/2003/1111/UM/nota202789_1.htm

Testimonios que
cuestionan a la madre acusada

Río
Tercero. La mayoría de los testigos que declararon ante el Tribunal de Córdoba
por el caso Elizondo son médicos que vieron la evolución de la enfermedad del
menor.

A Mabel Gladys Elizondo se la acusa de haber dejado morir a su hijo, Mauricio
Emanuel Elizondo, por causas religiosas.

El médico Guillermo Oviedo, de la Clínica Savio, de Río Tercero, dijo que cuando
detectó que el menor tenía un tumor maligno, le comunicó a la madre (Mabel) de
que la grave enfermedad era “curable”, en la medida en que se cumpliera
estrictamente con las indicaciones y tratamientos.

Oviedo realizó otras consultas y las opiniones eran coincidentes. Luego fue
derivado a la clínica Romagosa, de Córdoba, donde después de confirmar el
diagnóstico comenzaron con el tratamiento.

Oviedo declaró que meses más tarde vio al niño “desmejorado” y que el abuelo le
dijo que el niño estaba bien y que practicaban oraciones de sanación.

Otro testimonio que complicó a Mabel, fue el de Roberto Mora, médico de la
Clínica Romagosa, quien puntualizó que la mujer decía que era “innecesario” el
tratamiento porque ella confiaba que “Dios lo iba a curar”.

También, la médica Emma Bibiana Tramunt recordó que el niño fue a atenderse a la
clínica solo, en por lo menos dos o tres veces, porque se sentía mal.

Indicó que el niño le dijo que tenía miedo de morir solo. Y sostuvo que la madre
no lo apoyó lo suficiente como era de esperar.

La médica también refirió que el cáncer que tenía el niño era curable, si
hubiera sido tratado en tiempo y forma.

También se incluyeron testimonios de médicos que testificaron que no se puede
establecer de antemano si el paciente formaría parte del grupo que responde al
tratamiento y se cura; o si integraría el de los que evolucionan mal o mueren.

 


Fuente:

www.aaoc.org.ar/noticias/noviembre11.htm

Domingo 9 de Noviembre

POR NO FISCALIZAR EL
TRATAMIENTO MEDICO

Investigan a un juez por la muerte de un chico con cáncer

Marta Platía. CORDOBA . CORRESPONSAL

M ientras Mabel
Elizondo está siendo juzgada en Córdoba acusada de dejar morir a su hijo de
cáncer “por motivos religiosos”, un juez de menores está siendo investigado en
la misma causa, por supuesta negligencia y mal desempeño de sus
funciones
.

Héctor Lavezzari, quien tenía a su cargo el Juzgado de Menores de Río Tercero,
tiene abierto un sumario administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia
provincial. El padre del chico, Ricardo Waidatt, denunció que a pesar de haber
pedido “protección preventiva” para se que fiscalice el tratamiento de su hijo,
“no pidió, entre el 16 de setiembre de 1999 y el 27 de setiembre del 2000,
ningún informe médico. Y ese fue un año clave para la evolución de su cáncer”,
dijo.

Mauricio Waidatt murió el 3 de agosto de 2001 víctima de un cáncer de ganglios
(linfoma Hodgkin). Tenía 13 años. Su madre, de 39, pertenece a la Iglesia
Misionera Evangélica del Poder y está acusada de “obstaculizar el trabajo de los
médicos porque creía que Mauricio iba a ser glorificado por Dios”, según
denunció el padre del chico y ex pareja de la mujer. Si la encuentran culpable
de homicidio podrían condenarla a 25 años de cárcel. La sentencia se conocerá en
un mes.

La abogada de Waidatt aseguró a Clarín que “Lavezzari, está
siendo investigado desde hace un año, a pedido del fiscal Luis Villalba, quien
encontró elementos suficientes para el sumario”. Según Claudia Oddone (miembro
ad honorem del Consejo de la Magistratura), Waidatt viajó varias veces desde
Córdoba a Río Tercero para entrevistarse con él y no fue atendido”. Y afirmó que
“ese año fue crucial para la salud del chico”. Se apoya en testimonios médicos
que se ventilaron en el juicio, para subrayar que “el cáncer de Mauricio, tal
como fue detectado, tenía un 90% de posibilidades de ser curado”.

En cuanto a Lavezzari —quien en este momento ejerce la secretaría del Juzgado de
Menores de Río Tercero—, de encontrárselo responsable “se lo sancionaría
apartándolo de su cargo”.

Domingo Sesín, uno de los miembros del Tribunal Superior de Justicia, le aseguró
a este diario que ese cuerpo “será implacable si se comprueba que hubo
negligencia en el cuidado del pequeño


Fallo unánime
Absuelven a una mujer acusada de dejar morir a su hijo

Los jueces de la Cámara Primera del Crimen de
Córdoba absolvieron por “dudas
insuperables” a Mabel Gladys Elizondo, de 39 años, del supuesto delito de
"homicidio calificado" en perjuicio de su hijo de 13 años, que murió de cáncer.
Ella negó los cuidados profesionales supuestamente porque profesa el culto
evangélico.

La Justicia de Córdoba absolvió hoy por "dudas insuperables" a la mujer que
había sido acusada por su ex marido de haber dejado morir a su hijo enfermo de
cáncer supuestamente por motivos religiosos, en el marco del juicio oral y
público que concluyó en la tarde del jueves.

Por unanimidad, los jueces de la Cámara Primera del Crimen de Córdoba
resolvieron absolver a Mabel Gladys Elizondo, de 39 años, del supuesto delito de
"homicidio calificado" en perjuicio de su hijo de 13 años, que murió en agosto
de 2001 por cáncer.

La Cámara resolvió la absolución al sostener que existieron en el tribunal dudas
"insuperables" sobre su responsabilidad y tras ordenar su libertad, anunció que
los fundamentos del fallo se conocerán el 18 de este mes, a las 11.

Los médicos que atendían al chico sostuvieron que con un estricto tratamiento
esa dolencia podría haberse superado, por lo que el padre del menor, Ricardo
Waidatt, inició la querella acusando a Elizondo de haber negado los cuidados
profesionales supuestamente porque profesa el culto evangélico.

Tras ser liberada, la mujer dijo a la prensa: "Siento muchas cosas. Alegría por
un lado, angustia por otro lado, son muchas emociones juntas". Consultada sobre
si volvería a actuar de la misma manera, la mujer respondió que "sí" y que "no
lo duraría" y agregó: "Actué defendiendo a mi hijo, creo que toda madre con amor
trata lo mejor para su hijo, defendiéndolo de aquellos que no querían darle lo
que correspondía para su salud, tuve que luchar mucho".

Además, Elizondo denunció irregularidades en el tratamiento de la enfermedad de
su hijo porque "las gerenciadoras del PAMI" supuestamente le habrían negado la
atención en el hospital Privado de esta ciudad y opinó que "hubo bastante
discriminación por mi fe" durante el juicio.

Al inicio de la audiencia de hoy, el fiscal Marcelo Novillo Corvalán había
pedido una condena de tres años de prisión por el delito de "homicidio culposo",
al considerar que no existía "probanza del dolo", es decir, que la mujer habría
discontinuado el tratamiento de su hijo sin intención de llevarlo a la muerte.

Tras los alegatos de la defensa de la mujer, que clamó por su inocencia, la
Cámara resolvió la absolución por unanimidad. Según la acusación, en febrero de
1998 el menor, que tenía 13 años, fue sometido a un estudio en una clínica de
Río Tercero, donde le detectaron un tumor en la región supraclavicular derecha,
posteriormente corroborado por otros exámenes.

La madre fue informada de la gravedad del problema y la necesidad de someter al
niño a un tratamiento estricto, para lo cual lo derivaron a la clínica Romagosa,
de Córdoba capital.

Así comenzó la peregrinación del menor por distintos centros en los que, según
la acusación, la madre no habría cumplido con las instrucciones de los médicos,
sino que habría confiado más en que la cura de su hijo provendría de Dios,
conforme al culto evangélico que ella y su familia profesan.
Luego, se agravó la salud del niño, quien finalmente murió, lo que determinó la
investigación judicial sobre la conducta de Elizondo.

Author: Lalo Márquez

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