El Big Bang sonó como un zumbido grave

El Big Bang sonó más como un zumbido grave que como un estallido, de acuerdo a un análisis de la radiación residual del cataclismo.El físico John Cramer de la Universidad de Washington en Seattle ha creado unos archivos de audio del evento los cuales pueden ser reproducidos en una PC. “El sonido es más bien como un gran avión jet volando a 100 pies arriba de tu casa en medio de la noche”, dice.

Las gigantezcas ondas sonoras se propagaron através de la ardiente materia que llenó el Universo poco después del Big Bang. Estas comprimieron y extendieron la materia, calentando las regiones comprimidas y enfriando las enrarecidas.

Aún cuando el Unvierso se ha estado expandiendo y enfriando desde entonces, las ondas sonoras han dejado su impresión como variaciones de temperatura en la luminiscencia residual de la bola de fuego del big bang, el así llamado fondo cósmico de microondas.

Cramer fue motivado para recrear el último estrueno escuchado hace 13,700 millones de años atrás por un niño de 11 años de edad quien quería saber cómo sonó el Big Bang para un proyecto escolar.

Para reproducir el sonido, Cramer tomó información de la Sonda Wilkinson de Microondas Anisotrópicas de la NASA. Lanzada en el 2001, la sonda ha estado midiendo pequeñas diferencias en la temperatura entre diferentes partes del cielo.

De estas variaciones, él pudo calcular la frecuencia de las ondas sonoras propagándose a través del Universo durante los primeros 760,000 años, cuando era solo de un diámetro de 18 millones de años luz. En ese entonces las ondas sonoras eran de una frecuencia demasiado baja para ser audibles. Para poder escucharlas, Cramer tuvo que escalar las frecuencias 100,000 millardos millardos de veces.

Sin embargo, la sonoridad y tono de las ondas sonoras reflejan lo que sucedió en el Universon antiguo. Durante la gravación de 100 segundos, las frecuencias cáen porque las ondas sonoras se alargan mientras el Universo se expande. “Se vuelve más un instrumento de bajo”, dice Cramer.

Fuente: NEW SCIENTIST
Por: Marcus Chown

Author: Lalo Márquez

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