Se buscan cazadores de fantasmas clericales en una fábrica

Septiembre 30, 2003. Una empresa empaquetadora ha pedido ayuda espiritual para ayudar a bendecir sus instalaciones porque sus empleados temen que la fábrica pueda estar hechizada.La compañía de Auckland Rapak Asia Pacific ha pedido a 5 ministros de diferentes denominaciones que resuelvan su problema.

El gerente general Andy Lewis dijo que desde que se mudaron a sus nuevas instalaciones en Neilson Street en Onehunga el año pasado, el negocio ha encontrado un número inusual de problemas “tontos”.

“No soy una persona supersticiosa pero cuando nuestros empleados vienen a hablar sobre el asunto tenemos que tomar medidas – es una cosa de respeto”, dijo.

Muchos de los 125 empleados de la fábrica creen que el sitio estaba hechizado o posiblemente construído encima de un cementerio Maori antiguo, dijo.

Algunos de los fenómenos extraños incluyeron un sospechoso incendio, artículos que se vuelven perdedizos, y un incremento en el ausentismo debido a que los empleados se enferman.

“El fuego fue causado por una pequeña chispa pero las probabilidades de que eso sucedieran eran extremadamente difíciles”, dijo el Sr. Lewis.

“Luego hubo un gran número de nuestros artículos que simplemente desaparecieron, bolsas de plástico y cajas, las cuales realmente no son de ningún valor para nadie.”

Aunque no hubo avistamiento de fantasmas, el trabajador de la fábrica y ministro Cristiano James Skipp dijo que todavía siente la necesidad de una ceremonia religiosa, que tenga lugar dentro de las próximas dos semanas. Los otros ministros vendrían de comunidades Maoria, Pacific Island, Hindús, Cristianas, y Católicas.

Heather Mackay de la Asociación de Escépticos de Nueva Zelanda descartó las afirmaciones.

“En lo que concierne al fuego podría ser que alguien estuviera tratando de encender la superstición. En cuanto a que la gente se va enferma a sus casas, es la temporada del año. Y si la mercancía no está ahí, es porque alguien se la está robando,” dijo.

Ver historia original en The New Zealand Herald.

Author: Lalo Márquez

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