¡Debe de haber algo más!

Lunes, 11 de Agosto de 2008

Es común escuchar a los creyentes en fenómenos paranormales una frasecita que intenta tener la fuerza de una máquina demoledora. Quizás la hayan escuchado alguna vez: No es posible que el mundo se limite a lo que nuestros ojos consiguen ver: ¡Debe de haber algo más!

 

   El problema con esta frasecilla es que apela directamente a una argumentación muy distinta de lo que nosotros llamamos pensamiento crítico. La frase no sólo intenta derrumbar de una manera tramposa cualquier argumento escéptico, sino que trae implícita la sugerencia de que toda persona que repare en algún punto de vista de corte sobrenatural, debe ser inmediatamente trasladada a la clasificación de hombre de mente cerrada.

 

   Mi crítica directa a esta frase es que no demuestra de ninguna manera la existencia de algún elemento paranormal, sino todo lo contrario. Quien utiliza regularmente esta expresión no está demostrando cabalmente que cualquier asunto sobrenatural exista, sino que está mostrando que muy dentro de quien está enunciando existe un profundo deseo de que el supuesto fenómeno en cuestión sea verdadero. El argumento intrínseco del creyente sería el siguiente: No puedo probar que los fantasmas –por ejemplo- existan, pero también la ciencia me estorba en mi creencia, así que la hago a un lado diciendo que sus seguidores son unos cerrados y que su método no es perfecto. Así pues deseo profundamente que existan los casos de seres fantasmales. Cualquier argumento racional que lo niegue debe ser desechado, mientras que hasta la prueba más insulsa debe ser suficiente para cultivar mi fe y reforzar mi creencia. Finalmente, todo aquel que la contradiga es un ciego, cerrado y necio.

 

   Esta es más o menos la premisa que utilizan los creyentes para argumentar y sostener las creencias. Ante tal situación, no nos queda a los escépticos más que seguir difundiendo nuestra manera de pensar y realizar de vez en cuando una crítica a los argumentos de los creyentes desde nuestra perspectiva que a mi juicio, es la más efectiva que puede haber a la hora de entender nuestro mundo.

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Carlos Cuauhtémoc Sánchez y la discriminación amparada en el dogmatismo

Sábado, 22 de Marzo de 2008

Una crítica severa a este autor.

He de confesarles que llevo practicando yoga desde hace muchos años. La sensación es más o menos similar a un onanismo mental bien merecido después de un largo día de estudios: te relajas sobremanera, estiras el cuerpo y aprendes posturas sexuales que quizás ponga en práctica cuando me case. Mas las charlas finales por parte de la instructora son de los más divertido debido a que siempre terminamos discutiendo de temas esotéricos y la imposibilidad de que algunas de esas cosas sucedan. Me explico de una manera más clara: en una ocasión, después de terminar una meditación, la profesora nos hablaba de un hombre que le diagnosticaron un cáncer incurable. Siendo un hombre desquiciadamente impulsivo, se convirtió en asceta y se aisló en una montañas alimentándose únicamente de pasto. Cuando transcurrieron varios meses (y viendo que allá en las formaciones rocosas no tenía acceso a Sky) regresó a la ciudad y reclamó a su oncólogo de cabecera el mal diagnóstico que se le había realizado. Terminado este relato, la profesora nos habló sobre las ventajas de tener contacto con la naturaleza no sin antes observar llena de orgullo la cara de sorpresa de sus alumnos en posición de flor de loto… O bueno, la cara de sorpresa de casi todos. No resistí la tentación de levantar la mano para decir: querida teacher, ese relato ha de ser falso: el pasto tiene celulosa como carbohidrato principal y nosotros los humanos no tenemos en nuestro estómago la enzima necesaria para degradarlo. Por lo tanto, ese hombre nunca jamás habría sobrevivido a tal situación.
   Días después, dicha instructora, buscando desesperadamente la manera de convencerme, me regaló un librito de yoga que según ella cambiaría mi vida para siempre. Con gusto acepté tan noble presente contestando con la famosa frase de Groucho Marx: …fuera del perro, un libro es posiblemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro, quizás está muy oscuro para leer.
   Ya en casa, al hojear y poner en práctica algunas posturas, me di cuenta que el librín contenía una extraña maraña de conocimientos de la filosofía yoga (uno de los seis sistemas del hinduismo) entrelazado infumablemente con consejos estrictamente cristianos que de alguna manera intentaban apabullar permanentemente al lector. A decir verdad, quedé algo decepcionado por los pobres tips de un texto que se anunciaba como algo trascendental, y más cuando me recomendaba como practicante de yoga que solamente debía comer una vez al día puro arroz (no hay oportunidad de estrellar un huevito) y que debía practicar una postura en la que mi corazón se me desviara a la altura de mi pezón derecho para obtener la paz celestial (el autor menciona que en algunas posturas el corazón se desvía a ciertas partes del cuerpo sin ninguna protección, olvidándose que hay una cosa anatómicamente muy eficiente llamada costilla que evita eso).
   Para serles sinceros, le apliqué al libro la técnica Homer Simpson al cerrarlo y arrojarlo a la chimenea encendida. Hay muchos textos que se anuncian como lo mejor de lo mejor y a la mera hora, terminan siendo una especie de interpretaciones personales de las cosas que pueden resultar contraproducentes a la hora de intentar incitar al cambio. Eso es lo que sucede precisamente con los libros de Carlos Cuauhtémoc Sánchez.
   Revisando algunos textos de este autor me doy cuenta que todavía falta mucho por hacer a la hora de eliminar los prejuicios existentes en una sociedad en cuanto a la sexualidad. Y precisamente, el libro que más me preocupa de Carlos Cuauhtémoc Blanco (un nombre que me parece vendería todavía más libros) es Juventud en Éxtasis 2.
   Pero empecemos por el principio, ¿qué tiene este y los demás libros que no me cuadra? Lo principal es su ideología claramente de ultraderecha con la que educa a sus seguidores sobre temas tan fundamentales de una manera tan decimonónica. Hay un interés por que los jóvenes no disfruten su sexualidad y únicamente ubiquen las relaciones coitales como producto de una familia destinada exclusivamente a procrear nuevos seres humanos. Con esto no pretendo afirmar que todo el libro es malo: posiblemente existen algunos elementos rescatables que pueden ser de gran utilidad para muchos adolescentes. Pero como esta columna es de crítica, voy a mencionar los puntos más cuestionables que este volumen en especial contiene.
   En la sección sobre embarazos no deseados, el autor me parece que confunde a la mujer con una incubadora ambulante sin alma ni sentimientos que requiere ayuda urgentemente. Su crítica va de esta manera: Al abortar no se le brinda al pequeño ni una sola posibilidad de salvarse. Abortar es peor que tirar a un hijo a la basura, pues en este último caso tan siquiera se le da la oportunidad de vivir si alguien lo encuentra. Abortar resulta la opción más cobarde. A diferencia de lo que planeta el autor y como se ha estipulado en la ley, debe haber un límite en cuanto al tiempo óptimo para llevar a cabo el aborto. Deben evaluarse todas las posibilidades, pero me parece que la mujer es un ser humano con sentimientos y criterio propio que tiene la decisión final sobre su cuerpo. A diferencia de esto, el autor termina haciendo menos a las mujeres que han recurrido a esta opción con un argumento discriminatorio más parecido al de un niño de preescolar que al de un especialista en el tema: Lo injusto de los seres humanos es que muchas mujeres abortistas tienen decenas de pretendientes, mientras las mujeres verdaderamente valiosas están solas.
   Con respecto a la masturbación, el autor crea una dicotomización un tanto confusa al señalar cuándo es buena y cuándo es un vicio. Menciona: …existen dos tipos de masturbación: una, llamada filtro, totalmente inocua, y otra, llamada vicio, que arrastra a la persona a un círculo de problemas sexuales. Sin embargo, mientras una es emergente e inocua, producto de confusión sexual o decepción no superada, la otra está acompañada de pornografía, aventuras fugaces (aquí me parece que el autor no sabe diferenciar entre masturbación como la estimulación de los genitales para obtener placer y una aventura donde se involucra una actividad sexual con otra persona), disfunciones, desviaciones… A lo largo del capítulo y en general, percibo al autor como una persona que aún pretende creer que la masturbación es sinónimo de desorden en vez del recurso de las personas que aún no han empezado una vida sexual activa o que en ausencia de la pareja, les permite eliminar la tensión y proveerse de placer (Por ahí dicen los médicos que hacerse una chaqueta ayuda a evitar la incidencia de cáncer de próstata). Tal parece que la visión errada del autor no se adapta a los nuevos descubrimientos y a su vez indica que desea solamente proyectar sus propios dogmas sobre el asunto: El vicio de la masturbación es difícil de erradicar. No fomenta hogares sólidos ni relaciones conyugales armoniosas. Normalmente resulta frustrante para el cónyuge descubrir que su pareja obtiene placer a solas. Y remata: Preguntamos de nuevo: ¿sería sensato ponerle un freno? La respuesta es sí (las negritas son de Sánchez).
   En la sección sobre vida sexual con varias parejas, Carlos Cuauhtémoc Blanco ignora la eficacia del condón para rematar diciendo que toda promiscuidad irremediablemente llevará al padecimiento de enfermedades de transmisión sexual. Independientemente de la vida sexual que cada cual lleve, me parece necesario recalcar que el condón, si se usa correctamente, evita embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual. Parece ser que las estadísticas, si son malinterpretadas, dan al público una idea completamente equivocada de la información original. Al escuchar aquello de “el condón no es 100% seguro, sino 99%”, irremediablemente llevará a algunas personas a evitar su uso. Sin embargo, hay estudios que confirman su gran efectividad y la recomendación directa es utilizarlo como recurso eficiente de una sexualidad responsable. A pesar de esto, el autor no sólo no entiende esto, sino que proclama a los cuatro vientos sus propios prejuicios e ignorancia: El concepto tan de moda llamado “sexo seguro” no es más que una campaña publicitaria para el uso de condones. Los condones funcionan sólo como solución superficial y temporal. Pero la plaga sigue ahí, fortaleciéndose, multiplicándose en silencio, en medio de los lirios de la corrupción social.
   Los prejuicios ante la homosexualidad están a la orden del día. Mientras una y otra vez se ha visto que la gente denominada gay forma su propia familia a lado de una pareja, trabajan, son eficientes, y sobre todo, son seres humanos comunes y corrientes, hay campañas provenientes de los sectores más radicales que aseguran que esa preferencia sexual es una aberración de la naturaleza. Un gran sector de la población opina que las preferencias por el mismo sexo son adquiridas y que por lo tanto, se pueden tratar de muchas maneras, a diferencia de los estudios que indican que se nace con esa condición. En este sentido, el autor no se queda atrás al ignorar la información proveniente de los sexólogos expertos; arguye: La conducta invertida no es una enfermedad; por lo tanto, no puede curarse. Es una conducta aprendida y sólo puede ser tratada psicológicamente. Y no sólo nos argumenta esto, sino que con un grado de discriminación brutal, el autor continua diciendo al lector que la gente con otro tipo de preferencias están mal: Para que un alcohólico o drogadicto se rehabilite, el primer reto es que su egocentrismo se quebrante y reconozca que desea dejar el vicio. El principal problema de los homosexuales es que su ego es más duro que el de los alcohólicos. No reconocen estar mal. Y finaliza: Necesitan comprensión, pero no apoyo.
   Esta serie de prejuicios producto de una brutal ignorancia e inhumanidad por parte del autor, generan una gran preocupación y dan motivo para reflexionar. Un señor que se sienta a escribir panfletos discriminatorios (no me atrevo a llamarlo escritor: su prosa es pésima) con el maquillaje de un libro de superación personal no debería vender tantos libros como lo hace, y sin embargo, sus ventas son altísimas. Muy posiblemente estos boletines pseudocientífcos peguen duro a más de un millar de personas, pero a final de cuentas, me alegra saber que la gente homosexual vive sus vidas pese a las críticas; que muchos adolescentes, pese a los prejuicios, siguen practicando la masturbación como sinónimo de autoplacer; que muchas mujeres prefieren ahora decidir sobre sus cuerpos gracias a que por ley el aborto ya es legal (por lo menos en la ciudad de México), etc. Como me expresaba un compañero gay la otra vez: Aunque toda esa pléyade de cerrados me prohíban usar el condón y me digan que soy una aberración de la naturaleza, no hay nada mejor que escuchar a tu novio gritar de placer sabiendo que estás llevando tu sexualidad de una manera responsable y sana.
Carlos Cuauhtémoc Blanco
Un libro para regresar al siglo XIX
  
  

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Fred Hoyle y la falsedad del Archaeopterix.

Martes, 26 de Febrero de 2008
Fred Hoyle es uno de esos astrónomos que intentaron (como decimos aquí en la capital mexicana) “entrarle a todo”. Su trabajos sobre la nucleosíntesis de elementos pesados en las estrellas y su famosa teoría cosmológica del “estado fijo o estacionario” nos dan cuenta de un científico ingenioso que supo encontrar la manera de resolver algunas interrogantes en cuanto al origen y la estructura del Universo (recuerde el lector que el estado fijo o estacionario funcionó bastante bien hasta el desarrollo de la teoría del Big-Bang –eso de Big-Bang fue una frase sarcástica de este astrónomo en contra de esta teoría cuyo nombre se impuso sobre cualquier otro-). Pese a lo anterior, Hoyle también es un ejemplo claro del científico que se introdujo en otras áreas proponiendo las ideas más descabelladas posibles sin el sustento ni la preparación necesaria.
   La primera de ellas es su versión de la teoría de la Panspermia propuesta en colaboración con Chandra Wickramasinghe. Parafraseando a estos científicos, nos mencionan que las formas de vida microscópicas, afirman, han surgido gracias al paso muy cercano a la Tierra de meteoritos y asteroides. Muchas de las grandes epidemias que han azotado Europa durante siglos pasados han sido transportadas directamente por estas rocas extraterrestres que tienen un papel central en el origen de la vida en nuestro planeta.
   Cuando esto puede sonar extraño para el lector, Hoyle y Wickramasinghe rematan de la siguiente manera (también parafraseo aquí): cada mota de polvo y nebulosa que existe en el espacio exterior, es en realidad un sinfín de bacterias que sin necesidad de protección pululan por doquier. Inclusive virus como el del SIDA fueron transportados hacia nuestro mundo después de vagar en las cavernas meteoríticas durante miles y miles de años.
   Estos argumentos tienen un toque de fantasía que atrajo a mucha gente en la década de los 80’s. Mientras que varios investigadores a lo largo y ancho del planeta aconsejaban a la revista inglesa Nature terminar de una vez por todas con el debate, las declaraciones e ideas de Hoyle siguieron propagándose durante un buen rato en esta publicación especializada.
   Algo que tiene la ciencia como virtud fundamental es su control de calidad y la necesidad de que cada propuesta y cada experimento sean reproducibles. Si esto no sucede, alguna variable del experimento puede no haber sido considerada o de plano el estudio puede tener un leve aroma a fraude. Esto mismo sucedió con el caso que discutimos. Las gráficas y datos proporcionados fueron imposibles de confirmar por los críticos a la tesis de Hoyle.
   Hoy en día, la idea de la Panspermia tal y como la entendió este astrónomo no tiene sustento y día a día aparecen nuevas evidencias en contra (si el lector desea profundizar más sobre este tema, le recomiendo acceder a http://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op01118.htm).
   Pero hay también otros casos en los que Hoyle únicamente critica por deporte sin verificar por sí mismo las evidencias. Uno de ellos es su negativa a  las teorías del origen de la vida. En una muestra de inexistente objetividad, este autor y también reconocido divulgador de la ciencia antepone para ciertas ideas sus propias creencias y prejuicios (tópicos de los que está llena la ciencia a través de muchos de sus trabajadores: los científicos). Nótese en la siguiente cita cómo rechaza tácitamente las ideas de Oparin, Miller y demás especialistas en origen de la vida solamente porque sus postulados no cuadran con sus ideas preconcebidas: No sé cuánto tiempo pasará antes de que los astrónomos en general reconozcan que no puede haber llegado a existir vida sobre la Tierra por procesos naturales al arreglo combinatorio de ni siquiera uno de entre los muchos miles de biopolímeros de los que depende la vida. [...] Promueven la idea de que dentro de la naturaleza, más allá de la física normal, hay una ley oculta que ejecuta milagros (con tal que los milagros ayuden a la biología). . . La noción de que no solo los biopolímeros sino también el programa que funciona en una célula viviente podían llegar a existir por casualidad en una sopa orgánica primordial aquí sobre la Tierra evidentemente es un disparate de primer grado. New Scientist, 1982.
   En otra cita, Hoyle nos trata de imponer con mano firme su visión sobre la existencia de un ser superior creador de todas las cosas que está detrás de los acontecimientos del Universo: Una interpretación juiciosa de los hechos nos induce a pensar que un superintelecto ha intervenido en la física, la química y la biología, y que en la naturaleza no hay fuerzas ciegas dignas de mención. Las cifras obtenidas a partir de los hechos me parecen tan rotundas que convierten esta conclusión en casi incuestionable. Y finalmente remataen este punto digno de admiración de los seguidores del diseño inteligente: Más bien que aceptar la probabilidad fantásticamente pequeña de que las fuerzas ciegas de la naturaleza hubieran producido la vida, parece mejor suponer que su origen se deba a un acto intelectual deliberado. Como mencionaba con antelación, Hoyle muestra que no sólo no entiende las teorías del origen de la vida y de la evolución, sino que las hace un lado para imponer sus simples y personalísimas creencias.
   Un caso más de ideas personales tipo diseño inteligente, ahora contra las teorías en torno a la formación del DNA: …tengamos en un desguace las piezas necesarias para construir un Boeing 747, desmontadas y desordenadas. Entonces llega un tornado y atraviesa la zona. ¿Cuál es la posibilidad de que después nos encontráramos allí el avión completamente montado y listo para volar? Hoyle nos argumenta con esto que las leyes de la física y la química y los mecanismos ciegos de la evolución química y molecular no son suficientes para explicar la existencia de las moléculas esenciales para la vida sin meterse a estudiar con detalle las propuestas de los especialistas.
   Quizás una de las actividades más criticadas de este interesante y versátil personaje fue su cerrazón ante la evolución darwiniana. Una de las víctimas de los ataques de corte creacionista hoylenianos fue el Archaeopterix lithographica, considerada como la primera ave que apareció en la Tierra hace unos 150 millones de años. El argumento era el siguiente: Las huellas de plumas halladas en fósiles de Archaeopterix son falsas. Fueron realizadas artificialmente con moldes de plumas más modernas. El argumento contrario a esta afirmación es que se han realizado un gran número de pruebas que han confirmado la autenticidad de estas huellas. Una de las investigaciones concluye: El registro fósil de Archaeopterix muestra un caso de ‘mosaico evolutivo’ donde conviven rastros de reptil y de ave. Es decir, sería la prueba de la existencia de especies intermedias. A pesar de esto, el astrónomo inglés continuó sin fundamento sus acusaciones y ataques (curiosamente la mayor parte de críticas ad hominem fueron a especialistas que ya habían fallecido y no a los investigadores vivos que habían estudiado este eslabón evolutivo. Inclusive llegó a tachar las huellas mencionadas como falsificaciones realizadas en cemento).
   Independientemente de todo esto, este gran astrónomo aportó grandes cosas a la ciencia y nos enseñó sin desearlo cuál es el camino que no se debe tomar a la hora de arrancarle sus secretos a la naturaleza. No pretendo que lo juzguen como un loco extravagante, sino que lo único que intento hacer es mencionar un poco lo bueno pero sobretodo, que los científicos son seres humanos de carne y hueso que pueden estar rodeados de supersticiones, ideologías y dogmas. Si no, que Hoyle nos responda: Los científicos ortodoxos se muestran más preocupados por evitar un retorno a los excesos religiosos del pasado que por mirar cara a cara la verdad. Y finaliza: … esta preocupación ha dominado el pensamiento científico a lo largo del siglo pasado.
 Fig. 1. Fred Hoyle
 
Fig. 2. Archaeopterix lithographica.

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De marcianos y pareidolia

Viernes, 1 de Febrero de 2008

Déjeme hacerle un par de preguntas: ¿alguna vez se ha recostado en el césped a observar tranquilamente el cielo y ha encontrado en las nubes formas particulares que le recuerdan imágenes conocidas? ¿Se ha puesto a algún día a observar con detalle el volcán Iztaccíhuatl y se ha percatado de que es posible observar una silueta humana recostada? Si tiene una respuesta afirmativa a estas preguntas, seguramente ha sufrido los efectos bastante comunes de la pareidolia. Pero, ¿es esto una enfermedad o un mal caído del cielo?

   La pareidolia es sencillamente un fenómeno psicológico bastante frecuente que consiste en identificar patrones conocidos a partir de formas aleatorias. Al observar un día por las tardes un cielo nubloso, podemos percatarnos de que de pronto una nube tiene forma de rostro humano, de una garra de tigre, de una navaja, etc.; si tomamos una imagen de algún incendio o algo que se quema, podemos observar la silueta del anterior papa o una cara maligna; si de pronto observamos atentamente nuestro pan tostado recién hecho, quizás encontremos alguna figura azarosa que nos recuerde la deidad más socorrida de la región. Las posibilidades son muchas y variadas.

Rostro de Cydonia

   Últimamente uno de los planetas de nuestro sistema solar ha sido el escenario en donde se han conseguido algunas de las tomas más fascinantes sobre formaciones geológicas. Un caso muy sonado ha sido el Rostro de Cydonia. Cuando en 1976 la imagen de un rostro de tipo humano en la superficie del planeta Marte se coló a los medios más sensacionalistas, la enorme cantidad de especulaciones no se hicieron esperar: es una pirámide construida por una civilización extraterrestre que forma parte de una serie de edificaciones que son el vestigio de una cultura marciana desaparecida. Los grupos más religiosos se fueron por el lado que más les gustó: es la imagen del anticristo que observa a los humanos desde el planeta rojo (rojo por la sangre del infierno). A pesar de estas afirmaciones más apegadas a la especulación y la imaginación humanas, el asunto es que ciertas formaciones geológicas sumadas a cierto efecto de luz y sombras pueden proporcionarnos ilusiones ópticas. También es necesario hacer notar que en 2006 la astronave Mars Express proporcionó gracias a su Cámara de Alta Resolución (HRSC, por sus siglas en inglés) las imágenes más detalladas de aquella formación geológica en donde se pudo apreciar con mucho detalle la  formación geológica de Cydonia. Es necesario hacer notar que desde otro ángulo y con los avances de esta tecnología, ya no se perciben rastros de alguna cara que indique un origen artificial.

Vista microscópica del meteorito ALH84001

   La pareidolia puede sacar los deseos más profundos de las personas. Mientras que en Estados Unidos una mujer muy religiosa observa los ojos de cristo en una puerta (la cual está hecha de madera y presenta a los lados dos detalles casi circulares que se asemejan a unos ojos), en 1984 en la Antártida se localiza un meteorito de origen marciano que emociona a más de un científico. Para 1996, tras una serie (me parece que incompleta) de estudios, la NASA da a conocer que en la roca espacial denominada ALH84001 (en honor a Allan Hills, el nombre de la zona antártica en la que se localizó así como al año) había evidencia que sugería que hace unos 3,000 años Marte pudo haber albergado vida microbiana. Esos supuestos fósiles bacterianos fueron la materia prima de una larga serie de reportajes en los que se volvió a hablar con un gran entusiasmo de la posibilidad de vida en otros planetas. Sin embargo, para 1998 un artículo publicado el 16 de enero en la revista Science por investigadores de la Institución Oceanográfica Scripps de la Universidad de California expresaba un enorme escepticismo a los resultados expresados por la NASA. El debate entonces se agudizó. Quizás uno de los elementos que más le daban peso al caso eran algunas imágenes microscópicas de la estructura interna del meteorito donde supuestamente se observaban los mencionados fósiles bacterianos. El problema es que tenemos aquí lo que llamo Pareidolia microscópica: formaciones minerales que nos recuerdan la forma de cierto número de microorganismos. Esto no es nuevo: ya en el siglo XIX se había debatido sobre la presencia de supuestos fósiles de coral que terminaron siendo formaciones rocosas un tanto caprichosas que nos recordaban a aquel invertebrado marino. Actualmente la comunidad científica rechaza la idea de que se hayan encontrado fósiles marcianos microbianos en aquella roca extraterrestre y el asunto tiene mucho mayor relación con la geología y la casualidad que con una antigua actividad bacteriana en nuestro planeta vecino.

Supuesto humanoide en Marte

   Todo esto surge a colación debido al último caso que han explotado los medios: la imagen de la superficie de Marte tomada por el robot explorador Spirit donde se observa una silueta que da a entender que en el planeta rojo los marcianos salen a la superficie sin ningún problema a pesar de las condiciones ambientales tan extremas. En esta imagen podemos observar una serie de rocas un tanto oscuras en donde aún no se ha determinado si aquella figura es una mezcla de varias de éstas sumada al ángulo en el cual se realizó la toma. Desgraciadamente, es una simple casualidad óptica: en Marte no existen las condiciones adecuadas para que se desarrolle la vida. Si algunos me argumentaran que es una forma de vida muy distinta a nosotros que se ha adaptado a ese ambiente tan hostil, yo replicaría que necesitamos más evidencia al respecto. A pesar de ser posible, los casos repetidos de pareidolia nos inclinan más por esta sencilla (y hasta mi punto de vista la más coherente) explicación. Al respecto, el astrónomo y escéptico profesional Philip Plait argumenta en su excelente blog titulado Bad Astronomy lo siguiente: La imagen, por supuesto, no es más que otro ejemplo de pareidolia, nuestra disponibilidad a ver patrones en formas aleatorias. Así que esto parece un tipo paseándose por Marte, disfrutando del 0.001 de la presión atmosférica de la Tierra, el 98% de C02 en el aire, el frío más que congelador y, por supuesto, con una altura de cuatro pulgadas.

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LAS PIEDRAS FALACES DE MARRAKECH: Una crítica a divulgadores

Viernes, 25 de Enero de 2008

Hace unos cuantos meses fui invitado junto con un compañero de la carrera a participar en el programa radiofónico Ciencia 3 x 7 que conducen Julieta Fierro y Luis Manuel Guerra. La experiencia (debo añadir) fue a la vez buena y mala. Buena en el sentido de que conocí en vivo y directo cómo se realiza un programa de radio. Mala porque desde un principio me habían invitado para hablar de ciencia y al final me hicieron una serie de preguntas que requerían muchísima más reflexión antes de contestar (¿Cómo mejorar la calidad de la enseñanza de las matemáticas en nuestro país?, es solamente un ejemplo). Por supuesto que contesté con gusto y di mi humilde opinión. El principal problema surgió cuando después de una pregunta que me hicieron sobre biología consideré pertinente explicar al público para qué sirve la ciencia. Justo cuando decía que la ciencia no estaba hecha para resolver problemas amorosos, los dos conductores mencionados protestaron al instante e inclusive Julieta me llamó chamaco inexperto. Un tercer invitado, un tipo apellidado Régulo, mostrando que confundió y no comprendió absolutamente nada de lo que dije, me mencionó los nombres de algunas canciones románticas por que según él, yo había dicho que el amor no existía (???).

   El caso anterior me genera mucha preocupación. El caso de que dos divulgadores de la ciencia y un maestro de ciencias que quizás no entienden por completo lo que divulgan muy posiblemente podría ser contraproducente a la hora explicar al público lo que es el trabajo científico.

   Regresando a la frase que causó tanto alboroto, yo explicaba que la ciencia es una actividad humana que permite la obtención de conocimiento: es una herramienta que nos permite explicar la naturaleza y nada más. Cuando yo mencioné que la ciencia no resuelve problemas amorosos, me refería a que yo no consulto un libro de física o la revista Science para encontrar la mejor manera de regresar con alguna novia, sino a que el conocimiento científico tiene un fin muy específico. En ese sentido, me parece que la confusión de mis interlocutores se relacionaba con el uso de la ciencia para entender los aspectos fisiológicos del amor.

Luis Manuel Guerra

La divulgación científica es una actividad necesaria en nuestro país y hay que estar capacitado para ejercerla. Ha habido divulgadores tan famosos como Richard Dawkins, Oliver Sacks o Carl Sagan que han nacido con el don de la divulgación (o por lo menos lo han desarrollado). Es necesario que alguien que desea ser divulgador entienda perfectamente alguna disciplina científica y que tenga habilidades para la comunicación en distintos medios (prensa escrita, por mencionar un caso). Otra cosa necesaria es leer diferentes formas de divulgación para entender hasta qué punto es adecuado compartir con el público la ciencia y hasta donde se cae en excesos. En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se imparte un Diplomado de Divulgación de la Ciencia que ha tenido hasta ahora muy buenos resultados y donde se entrena a los futuros divulgadores en el quehacer rutinario de explicar a la población en palabras sencillas y accesibles, aunque sin caer en reduccionismos, cómo es que la actividad científica hace de las suyas para entender el mundo y el universo que habitamos.

Julieta Fierro

   Habría que recomendar el curso mencionado a los dos conductores del espacio radiofónico al que asistí. Y no lo digo por la anécdota que conté, sino porque pienso que la divulgación requiere de un buen entrenamiento y de ciertas habilidades. Por ejemplo, el señor Luis Manuel Guerra se ha destacado por su denuncia de los fuertes problemas ambientales que imperan en México y el mundo entero. Nunca he leído algún artículo suyo (no sé tan siquiera si escriba en algún medio), pero me parece que la divulgación que maneja expresa un tono de imposición, es decir, al escucharlo el público puede pensar que solamente él tiene derecho a divulgar y lo que dice es válido mientras que el resto de los mortales no tienen derecho a hablar ni a opinar (y tampoco entiendo cuál es su intención a la hora de aparecer de invitado con Jaime Maussán). Con respecto a Julieta Fierro, ella se ha convertido en la divulgadora de los medios más conocida aunque no necesariamente es la mejor en su área. Muchas veces sus métodos han atraído mucho público y han conseguido mantener la atención de las personas, mientras que en otros casos me parece que han sido contraproducentes al grado de alejar a los  investigadores y divulgadores científicos potenciales al generar la idea de que la ciencia puede ser una actividad tonta y ridícula a la que se dedican solamente las personas más extravagantes. No’mbre, si ser científico implica estar así de loco, prefiero estudiar Administración de empresas, decía por ahí un chico de secundaria al ver a Julieta en televisión. Creo que a pesar de que sus libros son buenos, muchas veces el estilo con el que están escritos deja mucho que desear y a su vez peca de simplista. Así pues, hay detalles importantes que corregir a la hora de divulgar.

   Antes de que usted se levante y me diga: Estás cayendo en lo que criticas, diré que conozco mis deficiencias. Así que cuando acabe la carrera y trabaje, iré corriendo a inscribirme al Diplomado de Divulgación de la Ciencia que tantos buenos resultados ha dado.

 

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Una equivocada pluralidad

Lunes, 15 de Octubre de 2007
Hace tiempo me encontré en canal 22 una entrevista especial a Jaime Maussán ofrecida por la periodista cultural Jacaranda Correa. El tema a tratar fue el supuesto y dudosísimo caso del humanoide de Yucatán. En el transcurso de aquella charla, el gurú de los OVNIs en México hablaba sobre la veracidad del supuesto vídeo y de los casos extraterrestres que según él se presentan frecuentemente en todo el mundo. El especial finalizó con un comentario de la conductora acerca de la controversia que ese supuesto caso había generado así como la neutralidad y pluralidad de aquel medio al presentar todo tipo de información interesante para la sociedad. Me parece que aquí existe un tema muy cuestionable: ¿Hasta qué punto los medios, en apoyo a la pluralidad del conocimiento y de la misma información, deben dar voz y espacio a sus invitados? ¿Es correcto que un canal cultural como es el 22 deba dar espacio también a los gurús de lo paranormal?
   Desde mi punto de vista, una falsa premisa que manejan los medios es que toda persona que se considera especialista en algún tipo de información debe forzosamente tener un espacio en la televisión, la radio o los medios impresos. La pluralidad que los espacios informativos manejan quizá debería replantearse. No es lo mismo invitar a un experto en política a dar su opinión o a algún divulgador de la ciencia que a un “experto” en naturismo o a un supuesto investigador de lo paranormal. Intentemos profundizar en este último punto.
   Los medios de comunicación tienen como objetivo fundamental dar información veraz y confiable a la sociedad. Sabemos de una apabullante cantidad de espacios informativos que maquillan la información para darle un toque más comercial, atractivo e interesante. También existen los medios que se encuentran a favor de un partido político que se dedican a hablar mal de las demás facciones políticas exceptuando la que les paga bien. Pero creo que existen algunos medios más imparciales que proveen al público información interesante. Estos últimos dan voz y voto a los “líderes de opinión” (que me parece que hay que hacerles caso hasta cierto punto). Estos líderes de opinión, muchas veces especialistas que realizan investigación o han demostrado ser personas capaces de dar un análisis interesante y reflexivo, plantean en ocasiones sus puntos de vista con un pequeño toque de sus intereses y preferencias políticas. Aún así, la pluralidad en algunos medios imparciales les da voz y voto y creo que es necesario escuchar tanto la opinión de ellos como la de sus colegas que difieren en puntos de vista. En este sentido, la pluralidad manejada da voz y voto a todo tipo de personas consideradas como especialistas. Pero creo que aquí surge un gran problema: que los medios consideran en ocasiones a los “investigadores” de lo paranormal como especialistas de la misma talla a los cuales se les debe de dar un espacio para difundir sus ideas.
Un extraterrestre pedófilo

   El problema es que todo tipo de seudo especialistas de lo místico que aparecen en televisión no realizan ningún tipo de investigación. Muchos de sus supuestos reportajes son entramados dudosos de ideas sin fundamento en los cuales es fácil notar cierta mano negra al verlos más de cerca. En el caso de Maussán, esa pluralidad aún no bien definida por los medios no debería darle ninguna oportunidad para opinar debido a que no es investigador ni científico y no está asociado en ninguna universidad o instituto de prestigio para darle validez a las cosas que hace. En palabras de mi buen amigo y colega Héctor Chavarría, Jaime no es más que un… comentarista de un fenómeno que él dice que existe, y yo agregaría: …del cual no tenemos ninguna evidencia sólida ni contundente que dé validez a sus casos de OVNIs.
   Seguramente esta equivocada pluralidad debería redefinirse no sólo para no dar crédito ni voz a charlatanes de los OVNIs, fantasmas, naturismo, homeopatía, astrología, etc., sino también para no dar espacio a algunos cuantos periodistas y supuestos analistas que rondan por ahí y que realmente dejan mucho que desear.
   Y para finalizar, como siempre, aquí les dejo los últimos Chismes Sobrenaturales que me he encontrado estos últimos días:
1.- Ahora resulta que Jaime Maussán y Rodolfo Garrido, el dúo pseudocientífico más popular de la televisión, andan difundiendo (y explotando) la idea de que el supuesto meteorito que cayó en Perú forma parte de un conjunto de conspiraciones para ocultar en aquel país asuntos de espionaje, naves extraterrestres, enfermedades misteriosas de origen alienígena y/o de proyectos militares ultrasecretos, etc. Estos dos sujetos sencillamente me generan muchísimas dudas sobre la objetividad de sus supuestas investigaciones. Aquí sí que hay que recomendar no hacerle caso a estos conspiranoicos y escuchar con atención a los verdaderos científicos que en estos últimos días han realizado verdaderas investigaciones con un grado altísimo de objetividad para entender si realmente chocó alguna roca espacial o si se trata de algún otro fenómeno completamente natural y entendible.
2.- Ahora que el vídeo de El niño predicador anda circulando por la Internet, es necesario tomar conciencia de lo fácil que es manipular la mente de un niño para convertirlo en uno de esos espectáculos adventista/evangelista/protestante en el que el predicador, teniendo la atención de un auditorio repleto de crédulos, grita y gesticula supuestos argumentos a favor de la existencia de un dios. En este vídeo en especial se demuestra que más allá de que los predicadores difundan la palabra del icono más representativo de su religión, convierten todo aquello en un espectáculo de circo con supuestas y dudosas demostraciones de milagros. También es posible percatarse de que este tipo de radicales religiosos, al negar la evolución de las especies con gritos y argumentos completamente sacados de contexto, solamente están mostrando una profunda ignorancia ya que en sus palabras se nota que nunca en su vida se han sentado a leer un poco sobre el tema.
3.- Sigo conociendo gente que abandona aquel monopolio de Pare de Sufrir debido a las elevadas cuotas exigidas por los obispos para poder entrar al cielo. Si bien la religión es un sistema de manipulación y de extorsión, hay que reconocer que una pequeña fracción de las personas que frecuentaban estos sitios, antes de abandonarlos, superaron sus problemas de alcoholismo y/o drogadicción. Más allá del sistema político-eclesiástico, quizás la fe podría ser utilizada para obtener una mejor sociedad canalizando correctamente algunos dogmas hacia una mejor calidad de vida de un individuo. Esto sería muy productivo y ayudaría a ahorrar y no a gastar dinero inútilmente en un supuesto cielo más parecido a un hotel de cinco estrellas que a un paraíso.
4.- Hace unos meses se llevó a cabo un interesante debate en Proyecto 40, en el programa de Pensar México: el debate. La discusión ocurrió alrededor de la presentación en México del libro El Secreto. Entre los invitados estuvieron uno de los autores, John Demartini, así como un selecto grupo de creyentes de aquel texto y científicos tanto del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM como del CINVESTAV. La parte escéptica estuvo compuesta tanto por los conductores Andrés Roemer y Carolina Rocha así como por los mencionados científicos. Aunque se mencionó muy poco en el programa, hay que señalar que el libro claramente pertenece a esa extraña gama de volúmenes de superación personal cargados de argumentos muy cuestionables que a su vez tienen elementos de esoterismo y de mecánica cuántica (que como siempre sucede, se tuerce la ciencia para tratar de adaptarla a libros que pretenden ser textos de auto-ayuda místico/best-selleros). En pocas palabras, ese libro es un producto New Age más.
   Entre los argumentos más extraños, podemos encontrar la idea de que unas cuantas personas que han encontrado el secreto (título místico ambiguo que puede interpretarse como le dé la gana al lector) son las que han sido felices y a su vez grandes personalidades que ha dado la humanidad. El supuesto secreto es esforzarse, echarle ganas y trabajar día con día. ¿Dónde está el secreto entonces?, preguntaba Roemer. Desde mi punto de vista, no hay secreto y todos sabemos lo que tenemos que hacer.
   Un último argumento bastante pobre e inclusive producto de la ignorancia, es la idea de que toda la gente que fue asesinada por Hitler o Stalin no tuvo acceso al secreto; es decir, que aquellas personas que no le echaron ganas, no se esforzaron, pero sobre todo, que no tuvieron acceso al amor y al conocimiento son las que murieron (???). Es lo mismo siempre con estos textos: ideas místicas o seudo filosofía con argumentos sacados de la manga dependiendo de la poca cultura de sus autores.
  
 
  

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Carl Sagan y los ufólogos

Miercoles, 3 de Octubre de 2007
Carl Sagan es conocido a escala mundial como uno de los grandes divulgadores de la ciencia. Su pasión por la astronomía y la carrera espacial lo llevó a darle un toque de maravilla a sus libros y conferencias. Toda aquella persona que guste del placer de la ciencia, tiene por obligación que haberse leído libros como La Conexión Cósmica, El Cerebro de Broca, Sombra de Antepasados Olvidados, El Mundo y sus Demonios, etc., así como la aclamada serie ochentera Cosmos.
   Es bien conocido por muchos que Sagan fue un gran escéptico y que participó activamente en grupos como CSICOP (mejor conocido hoy simplemente como CSI) además de divulgar la ciencia como una cura en contra de los conocimientos pseudocientíficos que tanto se han expandido en las sociedades contemporáneas. En textos como Otros Mundos, Sagan desmiente de una manera elegante, fácil y sencilla las supuestas pruebas acerca de seres extraterrestres que tanto escuchamos en los medios masivos. En El Mundo y sus Demonios, libro considerado por algunos como el manual del escéptico, el astrónomo norteamericano da argumentos a favor de que los círculos de los campos de trigo en Inglaterra son creaciones de terrestres y no producto de (como decía Richard Feynman) desconocidos esfuerzos de extraterrestres.
   Hay una anécdota que me gustaría compartirles. Cuando Robert Zemeckis estaba filmando la película Contacto, Jaime Maussán, el gurú de los OVNIs en México, consiguió hacerse pasar por reportero de espectáculos para entrevistar a Jodie Foster (que desde mi punto de vista realiza una interpretación decente del personaje de Eleanor Arroway) y al propio Sagan. Maussán presentaba esa película a sus seguidores como la obra cinematográfica más representativa de los contactos extraterrestres que según él ha venido estudiando. Y fue precisamente en aquella entrevista que dijo al buen Carl que en realidad no era reportero de espectáculos, sino ufólogo investigador. A continuación, retó al científico escéptico a asistir a alguna de sus conferencias que se dictarían en los Estados Unidos para que le demostrara que los platillos voladores traducidos como naves extraterrestres no existían. Como era de esperarse, Sagan no asistió y Jaime gritó a los cuatro vientos que hasta un científico de ese nivel no podía ocultar la supuesta verdad: que somos visitados por seres de otros mundos. Una de las últimas declaraciones dadas por el científico escéptico fue que fuera o no fuera a la conferencia aquella, el ufólogo escarbaría por donde sea para siempre afirmar que él tenía razón.
Carl Sagan
   Esta situación nos enseña varias cosas. En primer lugar, que los ufólogos de ese tipo no realizan investigaciones honestas y que siempre buscarán ridiculizar a todos sus oponentes. En pocas palabras, más allá de hacer ciencia, estas personas utilizan trucos mercadotécnicos para que el negocio no se les caiga en mil pedazos.
   Hay otra cuestión bastante preocupante entre los seguidores mexicanos del tema OVNI. Tal parece que justifican su fe aceptando las escasas “pruebas” a favor y desechan la apabullante cantidad de elementos en contra de sus creencias. Otra cosa importante es que necesitan un curso de comprensión de lectura debido a que muchos de ellos conocen de proa a popa los libros de Carl Sagan pero no recuerdan absolutamente nada de los elementos científicos y escépticos que desacreditan la supuesta oleada ufológica que según ellos sorprende al mundo.
   Pongamos un ejemplo más claro. Jacobo es un radioescucha que se ha declarado como seguidor incondicional de Maussán: Siempre está al tanto de todas las noticias OVNI que aparecen en los medios y tiene elementos científicos (según él) para afirmar y convencer a los escépticos de que los marcianos llegaron ya. Lo curioso es que sabe mucho de ciencia… O bueno, de la supuesta ciencia que Rodolfo Garrido y otros secuaces maussanianos pretenden divulgar. Asimismo, es una persona que colecciona los libros y artículos de Sagan y que declara ser un gran seguidor del manual escéptico mencionado. Si ustedes llegaran con él y le preguntaran tal capítulo, les hablaría de cabo a rabo sobre las ideas centrales que contiene algún ensayo dentro del libro. El problema es que nunca jamás menciona los argumentos escépticos que tanto sobresalen en el texto. ¿Será que toma los argumentos que le convienen y lo demás lo desecha? ¿O acaso se dice tan fan de aquel astrónomo norteamericano pero no entiende ni pío de lo que lee? No sé cuál sea la respuesta correcta, de que un gran porcentaje de los ufofílicos presentan esta extraña contradicción en sus argumentos, sólo basta escuchar algún especial de Los Grandes Misterios del Tercer Milenio para convencerse.
   ¿Qué hacer ante tal situación? Pues la primera recomendación es divulgar la verdadera ciencia y mostrar una postura contraria y firme en contra de las supuestas pruebas de OVNIs como el tema pseudocientífico del cual forman parte. Quizás si el público encuentra una o dos deficiencias en las declaraciones de Maussán, pueda generalizarse en las sospechas hacia todo lo que hace este charlatán.
   Y para finalizar, como siempre, aquí les dejo los últimos Chismes Sobrenaturales de estos últimos días:
1.- Ya tengo una buena anécdota para contarle a mis nietos. Resulta que me encontraba muy contento haciendo mi tarea de Biología Molecular encerrado en la Biblioteca Central de la UNAM cuando de pronto me llega una chica bastante delgada, morenita y muy poco agraciada. Es muy fácil que una mujer con sus piropos me haga sonrojar, así que esta chica aprovechó perfectamente esa debilidad. Cuando inició la conversación con el clásico de Me das tu hora por favor se presentó como socióloga, antropóloga, enfermera, arquitecta, aprendiz de chamán, gitana y vidente (???). A continuación, me dijo que nunca había fallado al momento de leer la mano, así que gustosamente dejé que me viera mi futuro. Me dijo lo mismo que siempre me dicen estos tipos: que soy una persona con proyectos, que estoy definiendo el camino de mi vida, que voy a vivir ciento diez o ciento veinte años, que tendré treinta hijos (nunca me dijo con cuantas esposas), que hay una mujer en mi vida, etc. Nunca escuché exactitudes y sí muchas cosas ambiguas así como generalizaciones que se aplican a todas las personas. Cuando la reté a que como vidente viera mi pasado, no acertó ni una sola vez. Aunque creo que no es una charlatana: muchas de estas personas realmente creen que tienen tales habilidades a pesar de que les demuestres lo contrario.
2.- Otra anécdota para contar a los nietos es que Julieta Fierro, la astrónoma y divulgadora de la ciencia, me leyó el tarot. Entre muchas cartas vistas por el resto de la clase de Astronomía General, hubo algunas en las cuales se veían dos elementos muy importantes en mi vida pasada y yo, para ayudar a demostrar que el tarot no sirve para nada y que se basa en proyecciones personales, mencioné que esos dos elementos fueron las dos novias que quise mucho en la preparatoria. Y como les menciono, la prueba funcionó para probar que nosotros adaptamos algunos elementos de nuestras vidas a las cartas del tarot y que si lo deseamos, siempre encontraremos coincidencias que depende como las queramos abordar e interpretar.
3.- Bien dicen que no hay que meterse con la Biblia o la virgencita de Guadalupe. En una de mis clases sobre Origen de la vida, Antonio Lazcano traía uno de esos láseres con que señalan datos en las presentaciones de Power Point. Cuando se le ocurrió hablar mal de la morenita del Tepeyac, al instante su señalador salió volando y casi se rompe. Ya ven, nos dijo, no nos conviene hablar mal de la morenita. También nos contó que cuando estaba en Estados Unidos dentro de un congreso, un colega disertaba sobre la teoría de la evolución mientras que afuera del inmueble caía una terrible tromba. Cuando terminó su charla, un alumno del público se levantó muy molesto y dijo: ¿Y donde queda la Biblia en todo esto señor?. A lo que el científico contestó: La verdad ni a la ciencia ni a mí nos interesan esas cosas… En ese momento un rayo cayó sobre un árbol derribándolo  a unos cuantos metros afuera del inmueble al grado de que por poco se impacta contra el edificio. Como dicen por ahí: Tengan cuidado ya que diosito los puede castigar por estar en contra de sus caprichos autoritarios.
4.- Creo que tengo muy mala pata. Resulta que un día me siento en un lugar un tanto vacío de la Facultad de Ciencias de la UNAM a disfrutar una exquisita torta de salchicha preparada por mi mami cuando de pronto me llegan dos chavos a hacer una encuesta. Acepté de buena gana ya que solamente me harían las preguntas y ellos mismos escribirían las respuestas que yo dijera. Cuando en la última pregunta me dicen que si creo en dios, yo contesto que soy un ateo convencido. Mejor no hubiera dicho eso. Uno de los cuates tomó una silla, se sentó y me empezó a dar todo un sermón con respecto a que dios y la Biblia son perfectos y que las muestras de machismo e intolerancia son prueba de la grandeza de Yahvé ya que este permite que esas cosas sucedan por algo (???). Y como a mí me gusta discutir con fanáticos y hacerlos caer en contradicciones, le entré con mi diatriba. La conclusión que puedo sacar de esa experiencia es que muchos creyentes, al encontrar gente que no comparte sus creencias, tratan a como de lugar de convencerte de la existencia de su dios con pruebas dudosas y cuestionables basadas en datos bastante sospechosos y no con en evidencia sólida. Asimismo, creo que su peor error radica en no poder aceptar que se equivocan y en mostrar en ocasiones un enorme grado de intolerancia hacia los demás.
5.- Me encontré hace poco la página más oscurantista, más tramposa y más sacada de la manga que puede haber en la red. Presentada por unos cuates que se hacen llamar el Grupo Elron, los argumentos expresados por estos señores dejan mucho que desear. Critican a la ciencia y a los escépticos sencillamente por no aceptar sus creencias y usan argumentos sin sentido mal estructurados, mal escritos, mal coordinados, etc., que demuestran lo fácil que es criticar sin siquiera conocer a profundidad el tema tratado. Es quizás una de las páginas con el peor formato que puede haber. Asimismo, es una muestra clara de que a muchos creyentes les hace falta leer un poco más y saber expresarse adecuadamente para no hacer el ridículo frente a los demás. Si quieren echarle una ojeada a esta supuesta organización, visiten www.grupoelron.org
 
 
 
  
   

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Escepticismo, respeto y extremismo

Lunes, 10 de Septiembre de 2007
Hace poco tuve la oportunidad de asistir a una de las conferencias del coloquio titulado Americanización de la Modernidad donde de una manera bastante interesante el filósofo gachupín Eduardo Subirats defendía a capa y espada algunas de sus tesis más conocidas. Terminada la charla, Jorge Juanes, otro filósofo, iniciaba una discusión que culminó con los gritos y calificativos de este último. Aunque algunos de mis profesores de Filosofía de la ciencia mencionaron que ya existía una rivalidad previa entre estos especialistas, ese no fue motivo para que el doctor Juanes se portara sumamente grosero.
   Este suceso nos enseña que hay veces en que si existe una persona que está en contra de nuestras ideas, por más que alguien quiera discutir, puede que en ocasiones uno se prenda y abandone los terrenos de la razón para cambiar a una reacción más irracional y visceral. Algo por el estilo pasa con el escepticismo. En Sobrenatural.net he tenido en ocasiones la oportunidad de presenciar (o mejor dicho, de leer) discusiones que empiezan bien y terminan con ofensas, adjetivos calificativos y todo tipo de dimes y diretes que empobrecen la discusión y muestran que alguno de los participantes ha perdido los estribos al grado de dejar de argumentar para pasar a las groserías de mercado.
   Siempre he creído que una discusión debe de basarse en el respeto mutuo. Cuando se debate con algún oponente, es necesario argumentar y ganar el debate con argumentos sin la necesidad de dudar de la inteligencia del contrincante. Asimismo, hay que analizar cuidadosamente los argumentos contrarios ya que quizás se podría encontrar algún tópico nuevo que nos permitiría nutrir nuestras propias ideas. Esto no sucede a veces con algunos escépticos.
   Una vez leí por ahí en un libro la cerrazón total de algunos de los miembros de la revista Skeptical Inquirer hacia las interesantes ideas de Thomas H. Kuhn en su libro La Estructura de la Revoluciones Científicas. En otras ocasiones, he visto a algunos escépticos norteamericanos argumentar categóricamente que no existen los fenómenos paranormales basados sencillamente en la falta de pruebas.

  
   Hay varios personajes dentro de la corriente escéptica que me gustaría mencionarles como ejemplo de lo anterior. Los primeros dos serían Penn & Teller. Estos dos magos profesionales desenmascaran con una acidez y gracia bastante interesante todo tipo de fraudes pseudocientíficos. Posiblemente uno de los más graves problemas que tienen es que a veces critican por criticar y argumentan que si algún personaje tal como Lady Di tiene alguna mancha algo oscura en su pasado, eso inmediatamente la convierte en un personaje perverso. Hay varios ejemplos más al respecto. Uno de éstos nos dirige al Dalai Lama. Debido a que algunas de sus ideas políticas son algo extrañas, el dúo de magos ha concluido que el budismo y todos sus practicantes son unos verdaderos idiotas. Lo mismo sucede con la Madre Teresa de Calcuta. Aunque esta mujer ayudó a muchas personas, sus ideas religiosas hicieron daño a muchas otras. Desde esta perspectiva, nuestros magos escépticos han concluido que esta mujer es un ángel del infierno cuando el tema tiene un tono un tanto gris. Esta es una muestra del extremismo que algunos escépticos pueden mostrar en ocasiones.
  James Randi es el activista anti-fraudes más reconocido en todo el mundo. Muchas de sus acciones para educar y advertir a la población sobre los peligros del misticismo y la pseudociencia son de una estimación invaluable. Algo que no me cuadra es que en ocasiones el señor Randi ha mostrado un extremismo tal al grado de acusar a las personas como las culpables imbéciles e ignorantes que permiten que cientos de embaucadores sobresalgan en los Estados Unidos. Yo estoy convencido que el asunto realmente se ubica en la necesidad de educar a la población y no de señalar a esta como el único núcleo del problema.
Richard Dawkins
   Nuestro último personaje que tiende al extremismo es el biólogo ultradarwinista Richard Dawkins. En su libro El Espejismo de Dios, se ha encargado de armar (me parece) una especie de cruzada en contra de la fe y la credulidad que en algunos casos ha funcionado. Si necesitamos una educación atea, el señor Dawkins me parece la persona menos adecuada. Muchas de sus ideas (sospecho) se van al extremo de tachar de imbéciles a todos los creyentes. Asimismo, su libro tiene un formato que difícilmente se diferencia de aquellos cuestionables libros de superación personal.
   Si muchos escépticos buscan erradicar la credulidad y el pensamiento mágico, no me parece sensato contrarrestar el dogmatismo con un ateísmo y escepticismo radical. Es necesario mostrar más neutralidad a la hora de enfrentar estos problemas, aunque mencionando por qué los fenómenos paranormales y todo lo relacionado con éstos aún no tienen evidencias sólidas que lleven a la comunidad científica a estudiarlos y aceptarlos como verdaderos. Me parece que como escépticos tenemos dos misiones: Educar a la población sobre qué es ciencia y qué no lo es y asimismo, contrarrestar ese escepticismo extremo que puede ser contraproducente.
   Y para finalizar, aquí les dejo los últimos Chismes Sobrenaturales que me he encontrado estos últimos días:
   1.-Álvaro Cueva nos dice algo bastante interesante en su programa Alta Definición. En una de sus últimas emisiones, uno como televidente pudo disfrutar de escenas de programas como Mithbusters y Penn & Teller Bullshit!. Según Cueva, la educación científica y el escepticismo no tienen necesariamente que estar peleados con el buen entretenimiento. Enhorabuena por ese comentario.
   2.-Parece ser que Lolita de la Vega, en su programa Frente a frente, ha olvidado por completo el hecho de hacer programas de crítica política y social. Esta vez se la ha pasado haciendo especiales sobre temas sobrenaturales. Uno de los últimos fue acerca del exorcismo. Si esta señora dice tener un papel para con la sociedad, ¿por qué no invitar a los sacerdotes a hacer un programa sobre la pederastia y la corrupción en la jerarquía eclesiástica? ¿Por qué no dedicar un espacio a asuntos más urgentes y preocupantes? Hay que recordar que una gran cantidad de sacerdotes confiesa que desde hace más de doscientos años no se ha presentado un caso de exorcismo debido al avance de la psicología y la psiquiatría.
   3.-En una serie de conferencias en el Colego Nacional sobre la vida dictadas por los doctores Antonio Lazcano-Araujo y Luis Felipe Rodríguez, una señora del público hizo la siguiente pregunta: ¿Qué podemos hacer para contrarrestar toda esa información sobre platillos voladores que tanto atraen a los jóvenes y los aleja de la verdadera ciencia? (Risas y menciones entre el público sobre Jaime Maussán). Una respuesta rápida vino de Rodríguez: Dar conferencias como éstas y tratar de contrarrestar las ideas pseudocientíficas. Este es el punto. El problema no es mandar matar a Maussán, sino educar a la población y mostrar cómo funciona la ciencia.
   4.-Siempre es lo mismo con todas las personas que afirman que la telepatía es un hecho. Esta vez en mi clase de inglés mi maestra dividió al grupo en mini grupos y nos dio a leer y a debatir artículos escépticos sobre todo tipo de temas paranormales y pseudocientíficos. Justo al final de la clase, mi profesora contó que ella conocía a gente con poderes telepáticos que habían pasado todas las pruebas escépticas. Cuando le pedí que trajera a esas personas a la clase para retarlas, me dijo que había perdido ya contacto con éstas. Mi pregunta es: ¿Perdió contacto físico y telepático?
   5.- Parece ser que a la jerarquía eclesiástica no le gusta que le saquen sus trapitos al sol. En esta ocasión quiero recomendarles el libro México Ante Dios escrito por Francisco Martín Moreno. Este libro ha causado una gran cantidad de declaraciones por parte de la iglesia que me parecen bastante infundadas. Aquí les dejo algunas palabras acerca de este texto expresadas en su página web: La actuación del clero católico en el trágico y dolorido siglo XIX mexicano esconde un sinnúmero de respuestas para explicar la coyuntura que hoy padece nuestro país. 
   La jerarquía eclesiástica acaparó la riqueza durante más de tres siglos, y se coludió con militares para derrocar gobiernos como el de Juárez e instaurar tronos como los de Iturbide y Maximiliano. También se opuso al arribo de las ideas renovadoras de la revolución francesa, rechazó con las armas el progreso y se prostituyó al utilizar el púlpito y los confesionarios a favor de sus intereses terrenales. Por si fuera poco, impidió la alfabetización de las masas y concentró la educación en los privilegiados, impidió la importación de libros con ideas contrarias a sus intereses y ejercitó la censura periodística recurriendo al secuestro y la tortura. La institución clerical esquilmó a la sociedad, excomulgó a quien jurara la Constitución de 1857 y defendió con cañones sus fueros; detentaba más del cincuenta por ciento de la propiedad inmobiliaria del país y tenía bancos, hipotecarias, policía secreta y cárceles clandestinas. Gozaba de exenciones fiscales, cobraba diezmos apoyándose en la fuerza pública y financió guerras, como la de Reforma, invitando a los feligreses a matar con indulgencia plenaria.
   Se trata de incursionar  en el siglo XIX para arrancarle secretos politicos, religiosos y militares celosamente guardados a traves de una novela impetuosa en la que el amor tambien es protagonista.

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¿Por qué creemos en los OVNIs?

Miercoles, 22 de Agosto de 2007
¿Cree usted en los OVNIs? Esta pregunta lleva intrínsecamente una marcada relación con la creencia (bastante extendida) de que somos visitados por seres extraterrestres. Creo que la culpa se la lleva gente como Jaime Maussán al gritar a los cuatro vientos que objetos extraños que surcan los cielos son prueba irrefutable de la presencia alienígena en la Tierra.
   El primer problema que surge a la hora de entender los miles de reportes a lo largo y ancho del mundo, es la falta de fiabilidad por parte de los testigos. Tenemos siempre a gente hablando sobre extrañas luces en el cielo o extraños fenómenos atmosféricos que son interpretados de una manera equivocada y casi siempre son maquillados para darle más dotes de misterio.
  Desde el punto de vista científico, no hay pruebas contundentes que nos hagan creer que somos visitados por seres de otros planetas. La mayoría de los reportes pecan de especulativos. Tenemos a ciertas personas que vieron algo. Muchas veces, fenómenos como rayos de bola, globos sonda, meteoritos, transbordadores espaciales, aviones, etc., vistos desde perspectivas y ángulos bastante incómodos, llevan a los testigos a dar sus reportes OVNI. Y eso es solo un aspecto del asunto: No sabemos el número de personas que realmente no han visto nada y se inventan una historia sobre avistamientos para ganarse sus minutos de fama.
   Sin embargo, hay todavía algunos extraños fenómenos que no tienen una explicación inmediata. Hace años me tocó ver una especie de meteorito a plena luz del día. En las noticias hubo un reporte de este fenómeno, mas cuando se preguntó al Instituto de Astronomía de la UNAM sobre el asunto, la respuesta fue sencilla: No se tienen datos sobre la posible caída de algún meteorito sobre la ciudad de México. Este tipo de fenómenos tan extraños puede que valgan la pena estudiarse. Quizás hay aspectos de nuestra propia atmósfera que no entendemos o que la ciencia tiene ideas vagas al respecto. Es posible que los físicos tuvieran mucho que decirnos sobre estos nuevos y curiosos acontecimientos atmosféricos.
   Siempre he insistido en que los OVNIs son un fenómeno que sí existe y que tiene sus orígenes en fenómenos naturales terrestres. Que todo tipo de gente explote estos temas bajo la falsa lupa de las visitas extraterrestres es una situación más relacionada con la pseudociencia. Hay personas que se hacen llamar “ufólogos”; por consiguiente, estudiarían los fenómenos anteriormente descritos. Este no es el caso. Vemos a estas personas aparecer en televisión malinterpretando (a propósito en la mayoría de los casos) las evidencias en vídeo o las anécdotas para asegurar categóricamente que los marcianos llegaron ya. Hay mucha gente que les cree, regularmente personas con una incultura científica bastante marcada al grado de que si alguien dice palabras que suenan científicas aunque no lo sean, éstas se creerán sin mayor discusión.
   Algo muy divertido es cuando se escucha a los ufólogos decir que los vídeos y supuestos análisis de algún caso de OVNIs son pruebas irrefutables que amparan la visita extraterrestre. Lo curioso que si los conocimientos científicos no son irrefutables, menos lo será un vídeo (posiblemente trucado) de algún platillo volador.

   ¿Cómo trabajan estos “ufólogos”? Regularmente lo que hacen es mezclar palabras científicas con especulaciones para dar a entender que los E.T.s ya rondan por aquí. Muestran en programas de variedades que buscan tener raiting vídeos bastante dudosos sobre alguna supuesta nave espacial, fotografías ambiguas y algo borrosas que fácilmente pueden fabricarse por cualquier aficionado, casos de contactados que sólo platican su experiencia sin mayor prueba material que valga la pena ser estudiada, etc. Este tipo de personas nunca se acerca a la comunidad científica debido a lo endeble de las pruebas mostradas. Asimismo, manejan argumentos autoritarios al decir que si alguien no cree en lo que dicen, es una persona necia y cerrada (esta argumentación funciona muy bien para que el negocio no se les hunda) y gritan sin moderación que existen conspiraciones en cada esquina para ocultar lo que ellos llaman “la verdad”.
   ¿Por qué este tipo de personas se enriquece día con día con bastante éxito? Es muy sencillo. A mucha gente le atraen los temas acerca de la vida extraterrestre. Desean de corazón que seamos visitados por inteligencias superiores. Yo veo en estas personas un profundo interés por la ciencia, aunque buscan en el lugar equivocado. Asimismo, podría ser que tienen un gusto aún no descubierto por la ciencia-ficción y todavía no se han dado cuenta que este género literario les puede ofrecer historias mucho mejor construidas que las que pregonan los “ufólogos”.
   Dice el psiquiatra y psicoanalista suizo Carl Gustav Jung que la creencia generalizada en los OVNIs traducidos como visitas extraterrestres son una inclinación de la sociedad hacia el pensamiento mágico e irracional. Y continua: El inconsciente colectivo contendría “arquetipos”, imágenes primitivas, primordiales, a las que se recurre en situaciones como la confrontación con la muerte, o la elección de una pareja, y que se manifiestan en los elementos culturales como la religión, los mitos, los cuentos de hadas, y otras leyendas populares.
   Carl Sagan, en El Mundo y sus Demonios nos habla sobre la transformación de las creencias populares. Por ahí se menciona que la creencia en platillos voladores y seres alienígenas habitando entre nosotros es una especie de metamorfosis que sufrieron las creencias en fantasmas, vampiros, hombres lobo, brujas, etc. Con el avance de la astronomía y de las especulaciones de científicos sobre la posibilidad de vida en otros planetas, es posible que las creencias del siglo antepasado tomaran formas más acordes a las ideas científicas más interesantes y especulativas de nuestra época.   
   Es necesario educar a la población desde la perspectiva científica. La labor de los divulgadores es bastante valiosa, aunque insuficiente. Se necesita una alianza entre los escépticos y la gente de ciencia para educar todavía mejor a la sociedad. Es un hecho que todo ser humano tiene la chispa para maravillarse. Los creyentes la tienen por los temas pseudocientíficos. Es menester formatear y redireccionar esta chispa para que despierte maravilla por los temas verdaderamente científicos.
 

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¿Por qué creemos en lo paranormal?

Miercoles, 22 de Agosto de 2007
Echemos un vistazo a nuestro alrededor. Miembros de nuestra propia familia hablando sobre apariciones de fantasmas o leyendo su horóscopo en algún diario de circulación nacional. Encendamos el televisor: Los programas de variedades matutinos (cuyos productores solamente tienen el interés de tener mucho raiting mostrando al público lo que sea) invitan a supuestos psíquicos o señoras que leen el tarot y se comunican con los muertos a dar una muestra de lo que ellos llaman Fenómenos Paranormales. Pero la historia no termina aquí: un señor canoso aparece todos los domingos gritando a los cuatro vientos que somos visitados por presuntos seres extraterrestres que tripulan naves interestelares con forma de platillo volador. ¿Cuáles son sus pruebas? Fotografías trucadas, vídeos hechos a computadora, dudosos testimonios de gente que no tiene algo más interesante que hacer con su vida, etc.
Como futuro científico y miembro de algunos grupos escépticos, no puedo quedarme callado ante tal panorama. Quizás algunas personas dirían que pierdo mi tiempo, mientras que otras digan que vale la pena luchar contra todo este tipo de desinformación. De lo que sí estoy seguro es de la enorme calidad de la ciencia y de las maravillas que día con día nos aporta. Por esta razón, deseo que las personas conozcan la ciencia y la disfruten; que acepten sus ventajas para la humanidad pero sobre todo, que la conozcan de cerca a tal grado de no caer en engaños.
En el mundo actual, existen multitud de charlatanes que aparecen por todos los medios masivos de comunicación vendiéndonos algo. Aunado a esto, mucha gente cree en la pseudociencia tildada como Parapsicología no porque esta aporte pruebas contundentes, sino porque la gente quiere creer. Pongamos un ejemplo que me sucedió hace tiempo.
En mi casa hay un pequeño cuarto con una cama con colchón ortopédico donde solía dormir. Un día uno de los miembros de mi familia sintió claramente en la noche que alguien se sentaba en la parte inferior derecha del colchón, mas cuando se asomaba para ver quien le hacía compañía, resultaba que no había nadie. Tiempo después, el resto de la familia me decían muy espantados que en las noches sentían a alguien sentarse en la cama cuando en realidad no había nadie. Entonces empezaron a decir que el espíritu de mi abuela materna rondaba todavía por la casa. A esto se le llama Pensamiento Mágico y es muy común en la mayoría de la población. Viendo que la paranoia aumentaba día con día, decidí dormir en la dichosa cama durante una semana para ver que demonios estaba ocurriendo. Fueron tres noches las que sentí como si alguien se sentara en la parte inferior derecha… Aunque tenían que darse ciertas condiciones. Primero, si uno se quedaba despierto durante gran parte de la madrugada, no se sentía nada. Segundo, la sensación llegaba cuando uno estaba conciliando el sueño y Tercero, si yo ponía los pies en la parte inferior derecha, la sensación se daba, pero si ponía las piernas en la parte inferior izquierda, no pasaba absolutamente nada. Ya en el día se me ocurrió brincar en la dichosa parte del colchón del terror y descubrí tranquilamente que esa región del mueble se inclina al menor contacto y que mi familia había olvidado el hecho de que habían puesto discos y libros viejos debajo de la cama al grado de saturar el poco espacio que había en una sola región y por consiguiente, hacer que la cama se inclinara. Cuando comenté esto en la mesa familiar, nadie me creyó: Decidieron quedarse con su historia de fantasmas.
¿Qué podemos aprender de lo anterior? En primer lugar que aunque a la gente le demuestres lo errado de sus creencias, ésta prefiere quedarse con sus ideas. Esta es una clara muestra de que la gente cree en cosas paranormales no porque haya evidencia sustentable, sino porque sencillamente desean creer que hay cosas más allá. En segundo lugar, los escépticos encontramos a veces dos explicaciones para un fenómeno: la fantasiosa (que maneja la mayoría de la gente) y la sencilla, que casi siempre en todos los casos tiende a ser la correcta.
¿Por qué charlatanes como Carlos Trejo, Walter Mercado, Amira, Jaime Maussán, etc., tienen tanta credibilidad? ¿Por qué las revistas de lo paranormal se venden tanto? La respuesta a estas interrogantes estriba en que la población se deja llevar por sus propias creencias. Esta gente cosigue jalar mucho público debido a que le llega directamente a los deseos de las personas; en otras palabras, dicen lo que la gente quiere escuchar.
Digamos que me quiero enriquecerme a costa de la credulidad de las personas. Mi tema para vender es la actividad paranormal en casas embrujadas. Lo primero que necesito es tener mucha imaginación y facilidad de choro (o sea, facilidad de palabra al por mayor). Me invento unos cuantos vídeos donde se vean sombras producidas por gente de mi equipo, digo que grabé voces de ultratumba cuando en realidad éstas son producto de las gargantas de mis secuaces, saco una revista con títulos como Ultratumba, Sobrenatural, Paranormal, Apariciones, etc., y finalmente, espero que los crédulos empiecen a llegar. Para poder engañarlos, arruinarles su vida intelectual y exprimirles sus carteras, éstos deben de tener un enorme grado de incultura científica, no deben haber tenido un curso de lógica y deben dejar llevarse por sus creencias y miedos al grado de que se les nuble la razón. Ya tengo todo listo: en un año tendré dinero suficiente para vacacionar, comprarme mi mansión y vivir con dos nenas de fábula. No me preocupo por los escépticos: son tan poquitos los que descubren mi negocio que no se verán afectadas mis finanzas.
¿Reconocen esta fórmula? ¿No? La usan mucho Víctor Camacho y Carlos Trejo. De ahí la necesidad de contar con un pensamiento racional y crítico independiente de nuestras más profundas creencias. ¿Qué cómo le hago para ser escéptico? Muy fácil, pero primero hay que quitarnos de la cabeza algunas falsas ideas.
La gente cree que un escéptico es una persona cerrada que no cree en lo sobrenatural y que se aferra a decir que no por sus puros gumaros. En realidad un escéptico es una persona con un pensamiento crítico que no acepta algún suceso de inmediato, sino que pone enfrente todas las explicaciones posibles, descarta las que no tienen sustento o caen en contradicción y acepta las que están amparadas por la experimentación y la evidencia sólida. ¿Les recuerda todo esto algo en particular? La ciencia trabaja así, por algo es la herramienta más efectiva que tenemos para arrancarle a la naturaleza sus secretos. Pongamos otro ejemplo.
Jaime Maussán nos muestra un vídeo espectacular donde se ve una nave espacial y un ser extraterrestre. La gente que le cree acepta de inmediato sus supuestas pruebas porque en el fondo quieren creer: Se sienten muy bien dejándose llevar por estos argumentos no importando lo huecos que estén. Si somos escépticos, hay que tener en cuenta que es posible que Maussán tenga razón o que en realidad nos está tomando el pelo. No podemos descartar ninguna de estas dos posibilidades, así que nos ponemos a investigar. Surgen varias preguntas: Si esto es un fraude, ¿la nave pudo haber sido hecha por computadora? ¿El extraterrestre que vemos es real o es un muñeco? ¿Hay evidencia material de la nave o del ser? Hasta donde los escépticos hemos averiguado, siempre es lo mismo con este señor: vídeos hechos por computadora, globos filmados de una manera borrosa, extraterrestres que al final resultaron ser personas disfrazadas o muñecos y palabra tras palabra que suena a ciencia pero que no lo es.
Regresando a lo paranormal, ya tenemos algunos elementos para decir por qué la gente cree en estas cosas: falta de pensamiento lógico y/o racional, incultura científica, deseos de seguir creyendo a pesar de que nos demuestren lo contrario. Hay algunos casos que me gustaría platicarles.
Tengo una amiga llamada Mónica que cree en energías superiores o algo por el estilo. Su argumento es el siguiente: “No podemos creer y aceptar todo lo que nos dice la ciencia: ¡debe haber algo más!”. Si bien es cierto que la ciencia no tiene la verdad absoluta, no hay otra herramienta racional que nos haya dado tanto el conocimiento que tenemos actualmente sobre el mundo como los avances tecnológicos que gozamos. Cuando mi amiga dice que debe existir algo más, se está dejando llevar no por las evidencias, sino por sus deseos de que existan cosas más allá de lo que conocemos. Si nosotros le pidiéramos evidencia sólida, dudo mucho que nos la pudiera brindar.
Algunas personas justifican su fe con las pequeñísimas pruebas que dicen encontrar, aunque ignoran la apabullante cantidad de pruebas en contra. Eso se llama hacer trampa. Regresando a mi familia, su sencilla y dudosa prueba de la existencia en fantasmas contrastada con la innumerable cantidad de estudios en los que nunca se ha encontrado una sola prueba sólida de actividad paranormal, nos demuestra que si bien hay cosas que aún no conocemos, no se vale especular y dar por hecho algo.
A estas alturas pensarán que mi postura es radical: No existe la actividad paranormal. Pues bien, se equivocan. Como escéptico estoy abierto a todas las posibilidades siempre y cuando se puedan demostrar, de otra manera, todo se quedará en fantasía personal.
Y me dirán: ¿Hasta este momento, no hay una sola prueba que valga la pena? Pues no. Hasta donde se ha investigado, no hay la menor evidencia de actividad paranormal y no hay ninguna prueba contundente que muestre que los fantasmas, OVNIs, Horóscopos, poderes psíquicos y demás cháchara comercial sean ya una realidad.
En Estados Unidos, el mago James Randi ofrece un millón de dólares a cualquier persona que tenga alguna prueba contundente que confirme la existencia de algún fenómeno paranormal u otra de las ideas descritas arriba. Hasta ahora, el dinero se está añejando y gente que juraba e hiper-juraba que veía fantasmas o que tenía algún poder extra-sensorial para comunicarse, no han pasado la prueba. ¿Será que nada de eso existe y como seres humanos nos gusta alucinarnos con ideas que rebasan nuestra monótona realidad?
Estamos en una facultad que se encarga de formar científicos. El deber de los profesores es enseñarnos a pensar, a tener un pensamiento crítico. Asimismo, ustedes como futuros investigadores y educadores de la ciencia, están obligados a ser racionales, a manejar un pensamiento escéptico y crítico y a dejar a un lado sus creencias personales por más bellas y placenteras que sean. Esto va para todos y sobre todo para los chavos de primer ingreso que apenas se están sumergiendo en el fascinante mundo de la ciencia.

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